La Junta de Andalucía actualiza su regulación de la caza, que databa de 2005

© Joaquín Pino

El Consejo de Gobierno andaluz aprobará mañana en su reunión semanal el decreto de Ordenación de la Caza en Andalucía con la intención de actualizar un reglamento que data de 2005 y en el que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio lleva más de cuatro años trabajando.

Con el nuevo texto, la Administración autonómica busca adaptar la normativa regional a la europea y presta especial atención a la protección de los hábitats donde hay actividad cinegética y apuesta por compatibilizar esos usos con el aprovechamiento del medio.

En 2015, el último año con estadísticas, había 239.897 licencias de caza expedidas en la región. Por ese motivo, desde el departamento que dirige José Fiscal insisten en la importancia de una actividad en la que participan, según sus cálculos, medio millón de andaluces, ya sea de forma directa o indirecta. El impacto económico es especialmente relevante en el medio rural, pues existen “grandes fincas forestales, sin ganadería ni agricultura, donde la actividad cinegética es casi un monopolio”. Sin embargo, la actividad también repercute en los sectores turístico y hostelero de esas áreas.

En 2015, el último año con estadísticas, había 239.897 licencias de caza expedidas en la región

“El que va a cazar también busca disfrutar de la naturaleza”, apuntan desde la Consejería de Medio Ambiente. En este sentido, la nueva norma aboga por la conservación de especies cinegéticas y sus hábitats. “Nadie quiere romper la gallina de los huevos de oro”, explican, en referencia a los cazadores, pero también a los propietarios de fincas donde se practica la caza. En este ámbito se incluye también la protección medioambiental, donde destaca la prohibición de la tenencia y uso de la munición de plomo en los humedales blindados por la Administración autonómica.

Garantizar la seguridad de los cazadores es otras de las prioridades de la Junta, por lo que se obligará a quienes practiquen determinadas modalidades a llevar prendas reflectantes. La norma también contempla la señalización de los caminos públicos donde se celebren actividades cinegéticas -bajo la responsabilidad del organizador- y la obligación de que los mayores de 14 años sólo podrán ser “cazadores acompañados en modalidades sin armas de fuego”. Algunas de estos requerimientos ya estaban vigentes, pero quedan blindados en el decreto.

La nueva regulación de caza pretende simplificar al máximo posible los trámites burocráticos necesarios para su práctica y fomentar el acceso telemático a los mismos. También se simplificará la forma de constituir un coto de caza, que podrá ponerse en marcha con una declaración responsable e incluir en su perímetro suelos urbanizables. La norma regula también el formato de las inspecciones para garantizar su cumplimiento y se sirve de las comunicaciones previas a los interesados para instarlos a cumplir con las directrices.

La mejora de la gestión de la actividad cinegética es una de las prioridades del decreto que se aprobará mañana. Para lograrlo la Administración se vale de tres instrumentos que van de mayor a menor ámbito de aplicación. El primero es el Plan Andaluz de Caza, que se aprobó en julio de 2007 y que es “el instrumento de diagnóstico y planificación” de la actividad. Esa norma se desarrolla en los planes de caza por áreas cinegéticas, que atienden a la gestión de superficies homogéneas desde el punto de vista geográfico, pero también ecológico.

El último pilar de este modelo de gestión lo conforman los planes técnicos de caza, que se encargan de regular cada terreno cinegético de forma individual. Estos documentos garantizan que el aprovechamiento cinegético es compatible con la conservación de la diversidad biológica de la zona. La novedad es que estos planes tendrán un lustro de vigencia; mientras que la normativa actual establece una duración de cuatro años.

Fuente: diariodecadiz.es

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