Los jabalíes transmiten la peste porcina africana por Europa

La peste porcina africana es la peor pesadilla de la industria de la carne de cerdo, no solo por la alta mortalidad que produce entre los animales sino también por las graves consecuencias para el comercio y la exportación de productos cárnicos. Por eso, la preocupación es máxima ante la última oleada de casos en países del este de Europa y la constatación de que los jabalíes, cada vez más numerosos en el continente, son esta vez los principales transmisores de la enfermedad. 

El origen del brote se sitúa en Georgia (por restos contaminados procedentes de un buque que se introdujeron en la cadena alimentaria porcina), pasando por Rusia, Bielorrusia y otros países ex soviéticos. La enfermedad no afecta a los humanos, aunque sí la pueden transmitir.

Seis países de la Unión Europea han declarado ya casos de infección por este virus, para el que no hay tratamiento ni vacuna, a las autoridades sanitarias europeas, que tienen en marcha una intensa campaña para contener la incipiente epidemia. Los primeros casos se produjeron en 2014 en Lituania y Polonia y afectaron a jabalíes. Para enero de este año se habían comunicado casos de peste porcina, tanto en jabalíes como en cerdos, también en Letonia, Estonia, República Checa y Rumanía. La enfermedad avanza, aunque lentamente.

La industria del cerdo de todos los países, en máxima alerta por el lento avance de la enfermedad desde el este del continente

Las medidas para contener el contagio se basan en la pronta comunicación de nuevos casos y en la prevención, pero muchas resultan difíciles de aplicar en zonas tan pobladas y con tanto tráfico sin fronteras como es Europa, por lo que se está empleando la llamada regionalización (medidas de control como si hubiera fronteras). El sacrificio de granjas enteras es habitual y en Lituania en 2015 se sacrificaron más de 20.000 animales y la industria porcina se redujo en un tercio. Por otro lado, la población de jabalíes está aumentando en casi toda Europa, lo que constituye un factor de riesgo mayor que en otras ocasiones, y no se conoce bien cómo se infectan. Por eso, en los países afectados la medida considerada más efectiva por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es la caza controlada de jabalíes y en Alemania, el mayor productor de porcino de Europa, cunde el nerviosismo ante la posible llegada de la enfermedad y las autoridades regionales y la industria del cerdo promueven las batidas.

El laboratorio europeo de referencia para la peste porcina africana está en Madrid

En España se conoce muy bien la peste porcina africana, porque persistió entre los cerdos durante 35 años, a partir de los años sesenta del siglo pasado. Ello impidió la exportación, por ejemplo, del jamón curado durante décadas, aunque ahora la industria porcina española es el cuarto productor del mundo y el tercer exportador. De aquella situación procede el alto nivel de los expertos españoles en esta enfermedad veterinaria. De hecho, el laboratorio europeo de referencia para la peste porcina africana es el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) situado en Valdeolmos (Madrid), que depende del INIA (Ministerio de Agricultura). Como señala la Comisión Europea, “se ha asegurado la asistencia técnica a los laboratorios de la Unión vía el Laboratorio de Valdeolmos, el apoyo de EFSA para la evaluación del riesgo y la coordinación general entre los Estados Miembros”. Todo esto cuesta dinero y los países afectados están recibiendo ayuda económica de la CE para luchar contra la extensión de la enfermedad. También los países limítrofes reciben la cooperación europea. Por ejemplo, estos días se celebra en Ucrania una reunión de intercambio de información y asistencia técnica con representantes de este país, de Bielorrusia y de Moldavia.

En España también se está dando una plaga de jabalíes, una especie que en muchas zonas no tiene predadores naturales; son omnívoros y encuentran alimento con facilidad a medida que se extienden las poblaciones humanas. Debido al peligro que suponen para otros animales (propagan la tuberculosis bovina también), para el tráfico automovilístico e incluso para las personas, varias comunidades autónomas están autorizando batidas y tomando otras medidas desde hace años para reducir la población, pero muchos expertos creen que son insuficientes.

La enfermedad afecta la economía de los países porque dispara restricciones sobre los animales o los productos

Investigadores españoles del CISA y de la Universidad Complutense han analizado en un estudio reciente difundido por las autoridades europeas las prioridades y las brechas a tapar para contener en Europa la peste porcina africana. “La situación actual muestra varias características no observadas en anteriores epidemias. Primero, se han dado múltiples entradas del virus en las áreas afectadas a través de los movimientos de jabalíes silvestres. Segundo, el jabalí silvestre es el huésped más afectado, lo que le confiere un importante papel en la extensión y mantenimiento de la peste porcina africana. Tercero, la combinación de granjas de cerdos situadas en áreas adecuadas para el jabalí con las bajas medidas de bioseguridad, especialmente en las granjas pequeñas, pueden haber facilitado el contacto entre ambos huéspedes y promovido la transmisión”, señalan.

Es mucho lo que está en juego y los expertos españoles indican en su análisis que no existe una receta única para el éxito en prevenir la peste porcina. La profesionalización y concienciación del sector es indispensable, pero también desarrollar nuevos métodos no invasivos para detectar los jabalíes infectados, especialmente los muertos. La enfermedad, recuerdan, afecta la economía de los países afectados porque su notificación dispara medidas de control así como restricciones nacionales e internacionales sobre los animales o los productos de ganado porcino. Es el caso de Estados Unidos, que ya está restringiendo la importación de productos de cerdo de varios de los países europeos afectados.

Fuente: publico.es

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