Juzgan a un furtivo acusado de intentar matar al vigilante de un coto de caza

Fuente: ElAlmería.es – 28/06/2012

La Audiencia Provincial de Almería acoge hoy el arranque del juicio contra un hombre acusado intentar matar al vigilante de un coto privado ubicado en Gérgal después de que le sorprendiera mientras cazaba de forma furtiva.

El procesado llegó a poner el cañón de su escopeta a unos 30 centímetros de la cabeza de la víctima, quien en el “último momento” pudo desviar el disparo de “un manotazo”, según sostiene el fiscal, que solicita para él penas que suman seis años y tres meses de prisión.

J.M.C.P. se enfrenta, en concreto, a 15 meses de cárcel como presunto autor de un delito de amenazas y cinco años por un delito de homicidio en grado de tentativa. La Fiscalía pide el abono de un total de 15.400 euros a la víctima en concepto de indemnización por lesiones y secuelas.

Los hechos se remontan al 30 de octubre de 2009 cuando el procesado, en compañía de otra persona no identificada, se encontraba cazando sin autorización en la finca Los Jarales, en el término municipal de Gérgal. Sobre las 17:30 horas, le abordó un primer vigilante del coto que les pidió explicaciones acerca del motivo por el que se encontraban allí.

Como respuesta, J.M.C.P. le apuntó con la escopeta repetidora que portaba y le dijo que él cazaba allí “cuando quería”, que no “le buscara la ruina” y que no “diera un paso más”. A continuación, le exigió que se quedará “en el barranco” y le amenazó con “pegarle un tiro si le perseguía”.

Poco después, según se recoge en el escrito del fiscal, un segundo vigilante les requirió de nuevo y el acusado volvió a empuñar su arma para apuntar contra él. Mientras le pedía a la víctima que dejara su rifle en el suelo y sin esperar a que este lo hiciese, le disparó desde una distancia de “unos ocho metros apuntando a la parte inferior de su cuerpo, por lo que le alcanzó en las piernas”. Tras caer herido el vigilante al suelo, J.M.C.P. se acercó a él y arrojó el rifle lejos. En ese momento, y al tiempo que la persona que le acompañaba le gritaba “mátalo, mátalo”, le colocó el cañón de la escopeta a 30 centímetros de la frente y, “con intención de acabar con su vida” efectuó un disparo que, en el “último momento”, consiguió desviar la víctima “de un manotazo”.

Ambos agresores abandonaron el lugar dejando malherido al vigilante que, a consecuencia del ataque, tardó en curar 90 días de las lesiones, que le han dejado secuelas en forma de cicatrices en las piernas y trastorno de estrés postraumático moderado, según reza en el escrito redactado por el Ministerio Público.

Deja un comentario