Perros y codornices: ¿qué razas son las más aptas para las coturnas?

Al igual que el pointer, el setter goza de un gran olfato, buen ritmo y una enorme capacidad para cazar.
A mediados de julio muchos de nuestros lectores estarán pensando ya en la apertura de la media veda, periodo en el que disfrutar de jornadas a codornices, tórtolas y torcaces.

Para hacer menos larga la espera, hoy hablaremos de las razas de perros de caza que mejor van a esta modalidad marcada por el intenso calor y la sequedad del terreno.

Pointer y setter: codorniceros a tope
Comenzamos nuestro recorrido por las denominadas razas británicas o inglesas, y lo hacemos hablando del pointer, que quizá pase por ser el perro de muestra por excelencia para la caza de la codorniz, y que más empleado por los cazadores españoles.
Rápido de movimientos, incansable y de muestra exquisita como si de una flecha se tratase, es todo un espectáculo verle recorrer el cazadero, en especial si estamos recorriendo esos grandes campos de rastrojos. El inconveniente, quizás, es precisamente su velocidad y ritmo de trabajo, que al ser bastante alto exige del cazador contar con unas piernas ligeras y en forma.

Otra opción dentro de los perros de muestra británicos son los setter ingleses –sin olvidar, por supuesto, al setter Gordon y al setter Irlandés. Al igual que el pointer, goza de buen olfato, buen ritmo –algo inferior al de aquél, eso sí- y una enorme capacidad para cazar.

Sin embargo, la ‘pega’ que podemos ponerle es su espeso pelo, que junto con el calor de los meses estivales puede hacer que baje su rendimiento, por lo que siempre tendremos que estar atentos a su correcta hidratación.

Bretones y bracos, adaptación total
Pasando ahora al terrenos de las razas continentales, destacaremos aquí dos en concreto, por ser las más empleadas en nuestro país: el epagneul bretón y el braco alemán.

El epagneul bretón es un can todo terreno que se adapta a cualquier circunstancia. Dotado de un espectacular olfato que le permite seguir de forma amplia y constante los rastros, descuella también su gran inteligencia y la alegría con la que va buscando, amén de su buen aguante frente al calor del verano.

En cuanto al braco alemán, también aquí esta raza de origen germano cumple a la perfección con su cometido. Gracias a su polivalencia y enorme capacidad de adaptación, tan pronto caza en las grandes llanuras andaluzas como en los páramos manchegos o los rastrojos de Castilla y León, soportando igualmente bien el calor. Está dotado de un excelente olfato –no olvidemos su labor como perro de rastro en caza mayor-, además de contar con una gran resistencia y ofrecer un ritmo constante durante toda la jornada.

Por supuesto no podemos olvidarnos de otras opciones en continentales cercanas al braco alemán, como el Deutsche Drathaar o el Braco de Weimar, que pueden darnos muchas alegrías como acompañantes en nuestras jornadas codorniceras.

¿Y qué hay de las razas españolas?
Aquí, en nuestro país, también contamos con razas caninas que en nada tienen que envidiar a las anteriores y que, por añadidura, están más que breadas en la caza de la coturna en la geografía española: el pachón navarro y el perdiguero de Burgos.

El primero es, sobre todo, valiente en los terrenos difíciles, además de metódico, minucioso y de un cazar alegre, en tanto que el segundo también se muestra incansable en cualquier terreno con unos vientos excelentes y un ritmo continuo durante todo el día.

El pointer es, sin duda, el perro por excelencia para la codorniz y el más usado por los aficionados.

El epagneul bretón es un can todo terreno que se adapta a cualquier circunstancia, ofreciendo siempre una búsqueda alegre.
El perdiguero de Burgos, raza autóctona de nuestro país, tiene a su favor la valentía y dureza para internarse en todo tipo de terrenos.
El pachón navarro se muestra incansable en cualquier terreno con unos vientos excelentes y un ritmo continuo.

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