La mejor granja experimental de ciervos de Europa… ¡está en Albacete!

 

 

No sólo en deporte tenemos un alto nivel mundial. La Granja Experimental de Ciervos de la Universidad de Castilla-La Mancha es la mejor de Europa y la segunda a nivel mundial (tras Nueva Zelanda). Desde descubrir qué minerales hacen crecer las cuernas hasta el hallazgo de que las ciervas producen una leche distinta para hijos e hijas, este artículo cuenta la historia de esta pequeña joya de nuestro país. 

 

Por Tomás Landete (vicedirector del IREC), Laureano Gallego (catedrático de Producción Animal de la ETSI Agrónomos) y Andrés García (investigador del IREC y profesor de la ETSIA)

 

 

La Granja Experimental de Ciervos de la Universidad de Castilla-La Mancha tuvo un lento y costoso inicio. Es la labor de toda  una vida del catedrático en producción animal de la escuela de ingenieros agrónomos de Albacete Laureano Gallego. El germen de lo que es hoy mundialmente reconocida como una de las mejores instalaciones para estudiar ciervos se inició con un pequeño grupo de ciervas en 1994. 

Inicialmente, esta sede estaba situada en el campo de prácticas de la ETSI Agrónomos, en Albacete. Después se expandió a una segunda sede a tres kilómetros de la inicial. Cada sede tiene una nave de manejo inspirada en las que usan en Nueva Zelanda, varios parques con un total de 5 hectáreas, y una población que hasta hace unos meses era de 250 animales. 

Cada nave de manejo cuenta con un aplastador hidráulico acolchado, y distintos recintos para separar machos de hembras, crías de madres, animales individualmente, etc. Desde estas naves se envían los ciervos a través de pasillos a parques de alojamiento entre media y una hectárea. En ellos los animales se distribuyen por razones de manejo (machos separados de hembras, crías con sus madres o un semental con un grupo de hembras, por ejemplo) o experimentales (un grupo experimental con un alimento determinado frente a otro con alimentación control).

 

Investigaciones iniciales

Cuando inició su andadura, el grupo de investigación empezó con estudios básicos: duración de la gestación en ciervo ibérico, composición de su leche y cantidad producida, caracterización del crecimiento de la cuerna. A finales de los noventa y principios del 2000 casi todos los estudios sobre ciervo se dividían en dos: comportamiento y ecología (los realizados en el campo en la isla escocesa de Rhum; los realizados en cautividad, en la granja del Instituto de Ciencia Animal de Praga; y otra parte de estudios de campo realizados en España por Juan Carranza). Los estudios sobre nutrición y aspectos de reproducción, etc., se realizaban en la mejor granja del mundo: el AgResearch, de Nueva Zelanda. En los primeros años casi se podía justificar la existencia y recursos dedicados a investigar a esta especie por poder decir algo de la subespecie ibérica.

De los primeros estudios sobre reproducción o lactación se pasó a otros con hallazgos más importantes y publicados en las mejores revistas de producción animal, comportamiento animal, anatomía, nutrición, etc. En uno de los primeros estudios encontramos que las ciervas producen menos leche al retrasar partos a julio o incluso agosto. No sólo eso, las ciervas sustituían la proteína (que ayuda al crecimiento de los gabatos) por grasa, que es menos efectiva para que crezca. El resultado era que los gabatos crecían menos. Por si fuera poco, comprobamos que los gabatos que nacían primero robaban leche destinada a los que nacían después, lo que agravaba la situación. Primer consejo de gestión: si hay que eliminar mediante caza selectiva, mejor descartar los últimos animales nacidos.

Otros resultados en la línea de lactación tenían interés, no ya sobre ciervos, sino sobre mamíferos en general. Conseguimos unas ciervas escocesas traídas del norte de España para detectar diferencias entre la subespecie ibérica y la escocesa. Ya había diferencias publicadas, pero a saber si se debían a ser subespecies distintas en artículos distintos, clima distintos en cada estudio, por el alimento que daban unos u otros científicos, o por cualquier otro factor que no se contaba en los artículos. En aquel estudio mantuvimos los animales con la misma alimentación y, al estar en el mismo centro, las diferencias sólo podían deberse a la subespecie. ¡Y las hubo! Las ciervas escocesas eran ligeramente superiores en tamaño, pero sobre todo los gabatos mostraban diferencias claras en el peso al nacimiento. La leche de ambas subespecies también era distinta: las escocesas tenían mayor contenido en proteína, pero no en grasa o lactosa. También realizamos un hallazgo interesante, tanto para la zoología como para los gestores: el peso al nacimiento guarda una relación con el cuerpo de la madre, al igual que la producción de leche. Es lo que se llama Ley de Escalamiento o de Kleiber. Comprobamos que también se cumplía en el ciervo. Lo que descubrimos por primera vez en una especie de mamífero es que el contenido de proteína también aumentaba con el peso de la madre. ¿Qué importancia tiene para el gestor?: el crecimiento de los animales depende del peso al nacimiento, y la leche hace crecer al animal en el periodo de crecimiento más rápido de su vida (sólo en la lactación puede un mamífero doblar su peso en un par de semanas). Si en un coto seleccionamos a ciervas grandes para reproducirse, entonces, por la Ley de Kleiber, tendrán gabatos grandes y producirán mucha leche con la que crecerán rápido. En el futuro, los machos nacidos de estas hembras tendrán mayor probabilidad de tener mejores trofeos.

 

La grasa es un seguro de vida contra la escasez de comida

Uno de los estudios que realizamos fue ver qué pasaba si reducíamos la cantidad de alimento. Nuestro interés en aquel momento era la lactación, con lo que el experimento lo realizamos en hembras, con una reducción de alimento justo tras el parto. Los resultados mostraban que durante un mes de reducción de la ración al 60% de lo normal, las cosas no parecían ir mal. Las ciervas producen leche, como los humanos y casi todos los mamíferos, fundamentalmente de lo que comen cada día. Por tanto, al reducir la ración se redujo la cantidad de leche producida al día. Sin embargo, esa leche tenía más grasa y los gabatos crecían de forma normal. 

Más grasa… ¿de dónde? Al parecer de las reservas grasas de la madre, ya que al cabo de un mes las ciervas empezaron a pesar bastante menos que las del grupo control. En ese momento, cuando las madres agotaron sus reservas de grasa, las crías empezaron a crecer menos y todo se vino abajo. 

 

Leche para hijas y para hijos

Uno de los valores de nuestro grupo de investigación es ser multidisciplinario. Laureano Gallego es ingeniero agrónomo, Andrés García es veterinario, pero el tercer miembro, Tomás Landete, es zoólogo y especialmente interesado en ecología y comportamiento animal. Este enfoque llevó a hacer uno de los descubrimientos más asombrosos: las ciervas producen una leche distinta para los hijos que para las hijas.

El hallazgo era una extensión de un área muy curiosa en la ecología del comportamiento: la selección del sexo de la descendencia. En el ciervo, como en muchas especies, hay una fuerte carrera por ser el más fuerte, el más ‘guapo’. Esto es porque el primero se aparea con todas las hembras, pero el segundo se pasa la pezuña por la pared. Por ello, estudios en Inglaterra y otros países habían encontrado que las madres que pueden tener un descendiente más grande, más dominante o más fuerte, tienen más probabilidad de tener un hijo. Una madre que puede tener el mejor descendiente acaba teniendo 30 o 40 nietos si tiene un hijo que se aparea con 20 ciervas al año, pero acaba teniendo sólo 5 o 10 nietos si tiene una hija que tiene un gabato por año.

Sería demasiado largo explicar todos los estudios curiosos en este tema, pero es imposible no mencionar un par de curiosidades sobre humanos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la mayor mortalidad de hombres supuso en términos biológicos una mayor posibilidad de encontrar pareja para los hombres que para las mujeres. Curiosamente, nacieron más niños durante unos años. Alguien pensará que estas teorías no afectan a los humanos, pero eso es porque lo ve todo desde su cómoda visión del siglo XXI. En un estudio sobre nacimientos en Finlandia en el siglo XVII y XIX se comparó los partos de mellizos en la costa (alimentación basada en pescado, con más proteína) o en el interior (alimentación más pobre). La probabilidad de sobrevivir en un parto de mellizos era muy inferior en las zonas rurales que en las pesqueras, y casi la única posibilidad de sobrevivir era la de partos de dos niñas, ya que los niños solían pesar más al nacimiento y requerir más leche.

La forma de invertir más en un sexo que en otro es tener más posibilidades de tener un hijo que una hija, pero la misma teoría predecía la posibilidad de dar más o mejor alimento a uno de los dos sexos. Hasta ese momento, nadie había pensado en la posibilidad de que la leche pudiera tener una composición distinta para hijos e hijas (no ya en ciervos, en ningún animal). Nuestro estudio se basó en 1.200 lactaciones, uno de los más completos hechos hasta ahora. Los resultados mostraron que las madres producían más leche para sus hijos y con un 3% más de proteína que para sus hijas. En la carrera por ser el mejor macho, las madres apoyaban a sus hijos haciendo un esfuerzo extra en la producción de leche y añadiendo el nutriente que más les hacía crecer. El hallazgo salió en muchos medios de publicación desde El País (3 de noviembre de 2004) hasta la televisión americana MSNBC, pero algunos científicos pensaron que era una rareza poco creíble al venir de España. Hoy día ya se ha encontrado diferencias en la leche según el sexo de la cría en una especie de mono y otra de canguro.

 

De la leche a las cuernas

Sería interminable explicar todos los experimentos, todos los hallazgos, de los más de 60 artículos publicados en las mejores revistas de 14 áreas científicas que van desde la producción animal o la zoología, a la medicina de huesos, nutrición, etc. Quienes hayan leído en Caza y Safaris otros artículos nuestros, sabrán que de estas líneas sobre lactación fuimos trasladándonos a otras que tenían que ver con la cuerna y la nutrición. Disponer de una granja permite realizar experimentos muy detallados que son imposibles de hacer en el campo. En la granja podemos saber quién come qué nutriente. 

Entre los resultados que encontramos sobre nutrición, descubrimos que los ciervos distinguen entre distintos minerales y los ingieren en función de sus necesidades. Está claro que todos sabemos distinguir lo que está salado, pero nuestros experimentos demostraban que los ciervos detectaban el cobalto y lo consumían más que otros minerales. ¿Cómo es posible que un animal sea una máquina de analizar minerales y otros nutrientes? En cierta medida es esperable que todos los animales lo seamos. No hay nadie capaz (ni tan estúpido) como para comerse un par de almendras amargas. La razón de que sean tan amargas es que contienen cianuro. Sólo ingerir doce te puede matar. Muchos animales hemos evolucionado la capacidad de detectar venenos que se encuentran fácilmente en la naturaleza. ¿Podemos detectar nutrientes? En los humanos, nos apetecen más los alimentos dulces tras hacer ejercicio físico. También en los ciervos parece que ingerir alimentos energéticos es muy importante, incluso si hay comida de sobra. En un experimento en el que las ciervas tenían pienso con distintos componentes sueltos, observamos que las primeras ciervas en llegar (las más dominantes) ingieren el maíz y la parte del pienso con más energía, pero no parecen fijarse en los minerales. Sin embargo, en experimentos en los que poníamos una batería de minerales (mezclados con sal, ya que ingerir algunos en cantidades elevadas puede ser tóxico), ciervas y gabatos ingerían cantidades distintas (más los gabatos, aunque eran más pequeños), la ingestión dependía de su estado físico o del sexo de los gabatos.

Pero la mayor parte de la investigación en los últimos años se ha centrado en las cuernas. Hemos descrito varios hallazgos en artículos anteriores, pero indicaremos que realizamos experimentos para ver cómo un mineral en particular (el manganeso) afecta a la composición, tamaño, peso, densidad e, incluso, propiedades mecánicas de las cuernas. La granja de la UCLM tiene el potencial de aclarar en un futuro qué minerales hacen crecer las cuernas y cuáles son importantes para otros órganos.

 

Una instalación internacional

El gran equipamiento y unas acertadas decisiones sobre qué áreas eran más interesantes para investigar han llevado a la Granja Experimental de la UCLM y al grupo que trabajamos allí a un gran reconocimiento internacional. Sólo mejora estas instalaciones la granja del AgResearch de Nueva Zelanda. En Nueva Zelanda, que con el 15% de los ciervos del mundo (12 millones) tiene el 55% del mercado de sus productos, el sector privado invierte en ciencia un 2% de los 180 millones de euros que facturan al año. En ningún lugar de Europa (y menos en España) tenemos una política tan acertada. En nuestro caso, la granja se ha financiado con proyectos científicos y la aportación hace años de más de un millón de euros por parte de una caja rural local para crear las nuevas instalaciones. Ese dinero fue bien invertido, ya que hemos tenido colaboraciones internacionales de todos los países: con científicos del Instituto de Ciencia Animal de Praga, algunos de los mejores expertos en comportamiento, (Dr. Ludek Bartos) que tienen la segunda mejor granja experimental de ciervos de Europa; con científicos de la Universidad de Hildesheim (Drs. Uwe y Horst Kierdorf), algunos de los más reconocidos en estudios histológicos sobre cuerna; con científicos de la Universidad de York (Dr. John Currey), uno de los mejores expertos del mundo en biología de huesos y sus propiedades mecánicas…

La colaboración más curiosa, sin embargo, es la que mantenemos con científicos de la Universidad de Moscú (en el ránking de las 500 mejores del mundo y con seis Premios Nobel), y el zoo de esta ciudad. Si en Rusia hay dos tercios de los ciervos del mundo… ¿qué hacen científicos de la principal universidad de ese país recorriendo 4.000 km al año para trabajar en Albacete? La respuesta es que la mejor granja de ciervos de Europa debería estar en Moscú, pero resulta que está en Albacete. No sólo eso, en 2012 hemos publicado artículos en 6 de los 12 números del equivalente a Caza y Safaris de Rusia (Oxota, ver http://www.journalhunt.ru). La investigación, pero también la gestión de la granja, es interesante para los rusos. Su país es donde más rápido crece el establecimiento de cotos y granjas de ciervos, pero hay poca experiencia en su creación y funcionamiento. Por eso, el editor encargó un artículo para explicar a toda Rusia cómo 250 ciervos podían ser gestionadas por un solo operario y un par de científicos. Hoy, la nueva sede de la granja está cerrada y sin ciervos por falta de fondos.

 

El peligro de la desaparición

La historia de la granja de la UCLM tiene un final incierto y agridulce. La inversión en los tiempos de bonanza para promoción regional por parte de la caja rural local, de fondos europeos, nacionales…, llevó gracias al enorme esfuerzo de nuestro grupo y en particular de Laureano, a convertir una instalación bastante barata en comparación con otras inversiones de las universidades, en un centro de referencia internacional. La crisis ha llevado a reducir a un tercio los animales que teníamos hace dos años y a cerrar la nueva sede que ha sido ejemplo a seguir en el otro extremo de Europa. Nuestro grupo se ha reducido de 9 a 3 investigadores en el mismo periodo. ¿Qué puede suceder en el futuro? Quizá esa misma cooperación internacional permita asegurar el funcionamiento de la sede inicial de la granja e incluso reabrir la nueva. Científicos de institutos de investigación de Letonia, Lituania, Eslovaquia y otros han solicitado nuestra participación en un proyecto europeo. Esos fondos, así como los que se puedan conseguir a pesar de la situación incierta en nuestro país, quizá ayuden a convertir la Granja Experimental de la UCLM no ya en un punto de referencia entre científicos internacionales, sino en el centro europeo de referencia para que la UE realice la investigación en apoyo del sector del ciervo. Veremos. 

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