La caza es mucho más que un deporte

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La caza es infinitamente más antigua que el deporte. La cinegética, que según la Real Academia de la Lengua es “el arte de la caza”, siendo una actividad que lleva realizando el hombre desde el principio de los tiempos.

Cazar responde a un instinto que surge desde lo más hondo del ser humano y que el hombre lleva en sus genes. Es una pasión y una necesidad vital que le ha acompañado desde el comienzo de su existencia y uno de los factores que más importancia tuvo en el desarrollo de los pueblos. Los humanos desde el comienzo de su existencia siempre han sido cazadores y recolectores, y solo posteriormente, en el Neolítico, también se hicieron agricultores, ganaderos, comerciantes.
Antiguamente la caza era el único medio, junto con la pesca, para conseguir las proteínas imprescindibles para la correcta alimentación y nutrición humana. Actualmente, gracias al desarrollo económico de nuestra sociedad, a la ganadería en general y a la pesca industrial esta necesidad ya no existe, salvo en algunos pueblos con menor desarrollo, en los cuales la caza y la pesca siguen siendo la fuente principal de aporte proteico. Ello no impide que muchos cazadores y sus familias, de forma complementaria, se alimenten con lo que cazan.
La caza auténtica y natural es la captura, respetuosa, en buena lid, con medios lícitos y destinándolos al consumo humano, de unos animales libres y salvajes. Ello implica su gestión y explotación racional y sostenible de unos recursos naturales renovables y es una herramienta imprescindible para una correcta gestión del medio natural.
El Diccionario de la Lengua define al cazador como la “persona que caza [acción de cazar, por oficio o por diversión (recreo, pasatiempo, solaz esparcimiento, placer, alivio en el trabajo)]. El deportista lo define como la “persona que por afición, o profesionalmente, practica algún deporte (actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas). El deportista se prepara o participa en las competiciones o juegos con intención de ganarlos. Los clubes deportivos (entidades sin ánimo de lucro) que agrupan a los deportistas, tienen como fin exclusivo el fomento, la práctica o la participación en una o varias modalidades deportivas en el ámbito federado, realizando actividades de preparación de deportistas y organización de campeonatos con intención de obtener títulos o trofeos.
De la comparación anterior, se deduce que los cazadores y las sociedades de cazadores tienen fines, objetivos, actividades y funciones distintas a la de los deportistas y clubes deportivos, inscribiéndoselas primeras en el Departamento de Interior del Gobierno de Navarra en su Registro de Asociaciones Civiles, y los segundos en el Departamento de Deportes en su Registro de Entidades Deportivas.
Tal como dice Miguel Íñigo, “la caza supone en algunas ocasiones un esfuerzo físico importante, pero no toda actividad humana que conlleve actividad física es un deporte. Por contra la caza natural no es ni un juego ni una competición”.
¿Toda actividad física es deporte? Miguel rotundamente afirma: “No. No es deporte la recolección de caracoles, setas o frutos silvestres, ni la horticultura, ni la agricultura, ni la jardinería, ni la fotografía de la naturaleza o de la fauna, ni lavar el coche, ni el bricolaje, ni las tareas domésticas, etc., aunque sean actividades que en ocasiones necesiten un notable esfuerzo físico. Una persona que corte árboles o recoja leña para su hogar o por negocio no practica un deporte, pero. por ejemplo. si participa en una competición de aizkolaris (cortando árboles), entonces, sí.”
Miguel afirma: “La caza únicamente se convierte en deporte cuando se practica de forma competitiva, lo cual con los actuales planteamientos y reglamentos conlleva aspectos muy discutibles, incluso en algunos casos negativos para la caza y su imagen pública como es el cazar en el menor tiempo el mayor número posible de animales, o hacerlo en espacios protegidos que es algo aberrante. Infinitamente más importante que cazar mucho es hacerlo bien y con respeto al medio ambiente. ¿Quién es el mejor cazador? ¿El que más animales caza en menos tiempo? Éste será el campeón de la competición, pero no tiene por qué ser el mejor cazador. Son otros muchos aspectos que se deben de tener en cuenta a la hora de valorar a un cazador, no solo su capacidad física o su habilidad en el disparo, sino el respeto por el medio natural y los animales cazados, el cumplimiento estricto de las normas de seguridad, el compañerismo con los demás cazadores y el respeto tanto de sus territorios de caza como de las personas que usan y disfrutan de la naturaleza, la buena conducta con nuestros fieles ayudantes los perros, la colaboración en la gestión del medio ambiente, el cumplimiento de las normas, cupos y leyes de caza, etc. Estos valores son los que realmente tienen que ser valorados a la hora de proclamar a alguien como ‘campeón de caza”.
Este experimentado cazador afirma: “En el mundo de la caza cabemos todos. Los que defendemos y practicamos una caza social, natural, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, que en Navarra somos la mayoría, los que de forma legal viven y obtienen beneficios económicos de la caza y aquellos que por su espíritu deportivo practican u organizan la caza de competición (deportiva).

Legislación aplicable
El Estado, en virtud de lo establecido en el artículo 149 de la Constitución, tiene “competencia exclusiva en la legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las facultades de las comunidades autónomas de establecer normas adicionales de protección”.
En cambio, la caza y el deporte son competencia de las comunidades autónomas, estando reguladas en su artículo 148, en el que “se establecen cuales son las materias que pueden asumir las comunidades autónomas”, y al ser estas dos materias diferentes nuestra Carta Magna las incluye en apartados diferentes, la caza y la pesca en su apartado nº 11, y el deporte en su apartado 19.
Todo ello ha sido corroborado en la normativa navarra, y debido a que son materias diferentes, la gestión de la caza se atribuye al Departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, y la del deporte al Departamento de Cultura, Deporte y Juventud, en el cual y a través del Instituto de Deporte y Juventud, está adscrita la caza deportiva, que está sujeta a la Ley del Deporte.
En Navarra la gestión de la caza está regulada en la Ley Foral 17/2005, de Caza y Pesca de Navarra, la establece en su artículo 10, la licencia de caza de la Comunidad Foral de Navarra, no siendo, por lo tanto, necesaria ninguna una licencia federativa para ejercer esta actividad, que únicamente es necesaria si se practica deporte de competición.

Los derechos de la caza
Los derechos de la caza y la propia identidad como cazadores es lo que defiende la UNAC y las asociaciones que la componen, entre las que se encuentra ADECANA y son los siguientes:
1º) A TENER SU PROPIA IDENTIDAD COMO CAZADORES QUE PRACTICAN UNA ACTIVIDAD ANCESTRAL.
2º) A SER RESPETADOS COMO CAZADORES.
3º) A SER TRATADOS CON DIGNIDAD, DECORO Y HONORABILIDAD, y no como infractores potenciales, ilegales y deshonrosos, por el simple hecho de ser un cazador o estar cazando.
4º) A POSEER ENTIDADES PROPIAS DE CAZ, E IDENTIFICARSE EN LAS ENTIDADES QUE LOS AGRUPAN.
5º) A QUE SUS SOCIEDADES DE CAZADORES SE RECONOZCA LO QUE HACEN EN EL MEDIO NATURAL POR LA PRESERVACIÓN DE LOS HÁBITATS Y LAS ESPECIES, Y LO QUE REALMENTE SON: ENTIDADES DE CUSTODIA PARA LA PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO NATURAL CINEGÉTICO.
6º) A ELEGIR A SUS REPRESENTANTES POR SER CAZADORES.
7º) A TENER SU PROPIA ORGANIZACIÓN LEGAL EN LOS GRUPOS EN LOS QUE SE INTEGRA, Y QUE LOS REPRESENTA.
8º) A POSEER ORGANISMOS PÚBLICOS PROPIOS DENTRO DE LA ADMINISTRACIÓN, que gestionen la caza con recursos personales y económicos exclusivos para la caza, con el fin de que la respalden, apoyen y trabajen para que funcione, potenciando la Comisión Asesora de Caza y el Consejo Navarro de Medio Ambiente, que son órganos muy adecuado para trabajar a favor de la caza y la naturaleza.
9º) A PARTICIPAR EN LOS ASUNTOS Y NORMAS QUE LES AFECTEN.
10º) AL CONTROL Y CALIDAD SANITARIA DE SUS ESPECIES CINEGÉTICAS.
11º) A LA FORMACIÓN, LA INFORMACIÓN, LA INVESTIGACIÓN Y LA EDUCACIÓN DEL MUNDO DE LA CAZA.
12º) y, por último, AL DERECHO DE LOS CAZADORES A QUE LOS RECURSOS ECONÓMICOS QUE GENERA LA CAZA REVIERTAN EN ELLA PARA SU MEJORA; en los hábitats, y en las especies silvestres cinegéticas; en la formación, la información y la investigación del mundo de la caza; y en la participación de los cazadores antes las administraciones.

Por Adecana (Asociación de Cazadores Navarros)

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