¡Domingo 15 de abril. La caza en su laberinto’, por Patxi Andión

La gente sabe cada vez mas de unas cosas y cada vez menos de otras. Normal. Por ejemplo cada vez entiende mas de asuntos urbanos, del funcionamiento de los medios de comunicación y redes sociales, etc. Cosa de la vida moderna dependiente de los cambios tecnológicos y la vida en las ciudades. La gente comparte cada vez mas un conocimiento establecido pues apenas nada de lo que sabe lo ha aprendido por experiencia directa sino que lo ha hecho por conocimiento comunicado y eso significa que con la aceptación de lo que se nos comunica llega la creencia en lo que aceptamos, de otra forma sería un contrasentido aceptar que es verdad lo que nos dicen y convenir que en el fondo no sabemos nada de ello.

Pero la vida moderna en las sociedades desarrolladas está ligada a las condiciones que impone la existencia urbana. Las personas apenas salen de las calles que recorren entre su vivienda y su trabajo y el 99% de su vida se desarrolla en el asfalto. Algunos sienten la falta evidente de la vida en la Naturaleza y tienen la suerte de poder visitar de vez en cuando, algún fin de semana, algún paraje natural, y con suerte acercarse a la vida salvaje, aunque es evidente que la actitud con la que se realiza este contacto es desde la aceptación de los modelos que le han sido transmitidos por las organizaciones ecologistas, animalistas o en el común de los casos, lo que ha aprendido de los documentales en la televisión, donde la vida salvajes es salvajemente manipulada y dramatizada para conseguir audiencia.

La consecuencia es que en general, la mayor parte de la población es una absoluta ignorante del medio natural pues aunque logre ver la vida rural no la vive ni comparte su cultura. Todo se mira, lógicamente desde la óptica urbana.

Que la población salvaje precisa de un control en su propio beneficio vital y que ese control pasa por abatir elementos de esa población para mantener su salud y que a falta de predadores naturales, es el hombre, responsable de su desarrollo, quien tiene el deber de ejercer esa acción, es concluyente y que esa acción tiene en la actividad cinegética su mas antigua y sabia eficacia también es evidente. Pero la realidad es que se trata la caza en el mejor de los casos como un mal necesario ante el que uno se tapa la nariz en su presencia y espera la oportunidad para prohibirla, en beneficio de un coste económico enorme para el Estado que dejaría de percibir unas rentas cuantiosas y absolutamente imprescindibles para la mayor parte de los habitantes de las zonas rurales, que verían así desaparecer el complemento vital de su renta y se verían abocados a una emigración masiva hacia las ciudades, mientras el campo se abandonaría y las poblaciones salvajes sin control desarrollarían una serie de pandemias de carácter propio con riesgo vital no solo para las mismas poblaciones sino también para el hombre.

Hace mucho que insistimos en que la única salvación de esa racionalidad es responsabilidad de las administraciones públicas que en privado son pro caza y en los medios anti caza.

Hoy mismo se puede leer la noticia que el Presidente de Francia no solo promete públicamente apoyo a los cazadores sino que pretende restaurar las cacerías presidenciales en Rambouillet y Marly-le Roi que hasta el presidente Chirac se organizaron por el Eliseo. La noticia viene dada por el periódico el País con la peor de las malas leches si se me permite la expresión, literalmente dice “Macron resucita la escopeta nacional” asimilando la noticia con la irónica y esquemática película de Luis García Berlanga que se refiere a otra cosa llamada corrupción, no a la caza que es un mero decorado. Una pena y un insulto grave a una actividad legal, culturalmente antiquísima y científicamente imprescindible.

Pasado mañana, domingo 15 de abril hay convocadas manifestaciones en defensa de la caza y los medios rurales en toda España. Suponemos que las movilizaciones serán multitudinarias. En este país hay mas de un millón de cazadores con permiso de armas y licencia de caza. ¿Qué pasará el lunes? Ojalá se tome nota de Macron y se empiece a considerar la caza como lo que es: Una actividad responsable, profundamente ecológica y un instrumento imprescindible del mantenimiento y mejora de la biodiversidad.

La razón animal y el sentimiento racional van de la mano por el sendero. Abril

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