Entre cotolles. Rafa González Opiniones

En el recuerdo: Manuel Marqués, ‘Manolito’. Por Rafael González Muñiz

Manuel Marqués, ‘Manolito’, en su última montería en Tragacete, octubre de 2017.

El pasado mes de noviembre nos dejaba Manuel MarquésManolito, vecino de Cudillero, con sólo 54 años. No me resulta fácil escribir estas líneas, era Manolito un buen amigo y juntos habíamos disfrutado de muchas horas de caza, muchas horas de conversación cinegética, casi siempre del sector armero, su gran pasión.

Extraordinario conversador, muy culto, capaz de hablarte de cualquier tema con conocimiento de causa, reflexivo, lo analizaba todo al detalle y no improvisaba jamás, era un estudioso del tema de actualidad, estoy seguro que ahora aparecería por mi casa con toda la información sobre la peste porcina o sobre COGERSA.

Era una persona muy tranquila, en ocasiones esa tranquilidad era desesperante, era el orden llevado a un grado extremo, un obseso de la legalidad, quizás por eso congeniábamos tan bien, éramos como el día y la noche.

Recuerdo un viaje a Tortosa, me acompañaba a cazar un macho montés. Paradas obligatorias cada dos horas, los límites de velocidad… no te aburrías, era un conversador incansable y un viaje con él era una clase intensiva de temas variados.

No era un gran cazador, sí era un buen rifle en la caza mayor y una buena escopeta en la caza menor, nunca fue un portento físico, más bien al contrario, pero tenía mucha fuerza de voluntad y mucha afición. Las armas eran su pasión y en Orbayu Naturaleza escribió varios trabajos sobre el tema, hace más de 30 años cuando casi nadie hablaba de calibres, grains, trayectorias, poder de parada y demás, él ya lo hacía con todo lujo de detalles.

Tengo muchísimas anécdotas de caza juntos, descaste de conejos en Toledo, en Albacete, en rececho de macho montés en Sierra Nevada, donde casi se me muere agotado, monterías de jabalí en Huesca, Álava… perdices, codornices, faisanes, corzos… las batidas de venada que algún disgusto le dieron. Muchos recuerdos inolvidables junto a Manolito y Suso Cándano por toda España.

También le gustaba la pesca las truchas, El Esqueiro era su coto particular, pescador hábil de caña en el mar y buen pescador y conocedor de las mejores zonas en El Pedreru de la Conchiquina.

Los últimos años ya estaba muy limitado por su estado de salud, así todo en octubre del 2017 conseguí llevarlo hasta Tragacete en Cuenca a una montería y disfrutó de lo que le gustaba, la tertulia, las armas… y una vez más dejo su sello legalista, no disparó a un gamo porque no estaba seguro de la trayectoria de la bala. Manolito en estado puro.

Tengo cientos de anécdotas pero me quedo con una que le define a la perfección, el día que en una batida se sentó en un prao para quitarse las botas para descansar los pies, en ese momento le entró un buen jabalí del que hábilmente dio buena cuenta de un certero disparo.

Amigo de sus amigos, bonachón, rara vez se enfadaba, pero cuando lo hacía ponía la cruz de por vida, era campechano como pocos, con un gran sentido de la lealtad y de la amistad, de los que jamás negociaba con la dignidad, amigo de verdad, de esos que siempre estaban ahí.

Amigo Manolo en cada lance estarás presente, tus charlas sobre armas y seguridad en la caza, tu obsesión por no dejar nada tirado en el monte, tu buen carácter es el legado que nos dejas a tus amigos, no creo que alguien como tú pudiese tener enemigos. Amigo en cualquier sitio que estés, descansa, descansa en paz.

Un artículo de Rafa González

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