Con la caza a cuestas Opiniones

Trenes y papeletas, por Ángel Luis Casado

Trenes leyes
Trenes sobrantes de reses en los Parques Nacionales, donde se prohíbe cazar pero después se exige a los propietarios de fincas privadas que abatan 5.000 cérvidos.

Recuerdo a mi madre cuando quería enfatizar un exceso porque remataba la frase diciendo: «para parar un tren». Si había hecho demasiada comida decía, «hay comida para parar un tren», si había mucha gente en el mercado o en cualquier otro sitio, «hay gente para parar un tren» y así.

Trenes cargados de burocracia e impuestos

En el exceso de leyes que padecemos los españoles seríamos ese tren cargado de todas ellas, de burocracia y de impuestos, circulando a alta velocidad y por una vía muerta. Y España bien pudiera ser un túnel por el que tuviera que pasar ¿A qué se lo están imaginando?

Dos ejemplos únicamente de leyes con funestas consecuencias: la del «sólo sí es sí» y la de prohibir la caza en Parques Nacionales exigiendo después (con la veda ya cerrada, en marzo 2022) a los propietarios de fincas privadas que abatan 5.000 cérvidos. Y la bola que sigue aumentando, ahora tomando un cariz irremediable por el castigo de la sequía que padecemos. Y es que, cualquier atisbo de esperanza, dadas las fechas, será una fugaz ilusión.

No parece que todo esto pueda estar ocurriendo de verdad trenes

Otras como La Ley Trans (que tiene con las orejas tiesas a Europa), la Mordaza (no la olviden, de momento no les va a dar tiempo a promulgarla), de Vivienda (protegiendo al ocupa), de Universidades (condenadas por la endogamia y otros profundos problemas), de Educación (hoy me ahorro los calificativos), del aborto (ya saben, no se puede votar hasta los 18 años pero se puede abortar sin informar a los padres y sin su consentimiento con 16), de Memoria Democrática (antes llamada Histórica) que sólo sirve para polarizar y dividir más a la sociedad, del lobo en el LESRPE (en Suiza acaban de ponerla en cuarentena tras haberse quintuplicado su población de lobos desde que se promulgó), la del Bienestar Animal y aquí lo dejo, son de tal atropello al animal racional que no parece que todo esto pueda estar ocurriendo de verdad y, sin duda, lo estamos sufriendo.

No hay que ser ningún lince para ver que esto no puede terminar bien.

Aunque se quiera dar la imagen de que no hay problemas y que cualquier «error» se arregla siempre con la máxima de una disputa entre generales se acaba fusilando un cabo, o como recientemente, presentando la dimisión de un técnico en puertas de su jubilación. Estoy seguro que saben a qué me refiero. Por si acaso, vean cómo cerraron el episodio de los trenes en Cantabria.

Aprobada finalmente el 16.03.23 la ley de Bienestar Animal hago memoria…

He tenido la suerte de conocer familias que han podido sobrevivir con una yunta o dos de mulas, un puñado de vacas y un pegote de tierras. He llegado a tiempo de trillar la parva de paja en plena siesta, con el sol de verano pegando duro y siendo menor de edad (solo por el placer de hacerlo, aclaro). Y pregunto, ¿dónde estaba el bienestar del que allí pasaba más de doce horas trabajando para comer? Y digo doce horas y no es verdad porque en realidad era de sol a sol y eso significan ¡entre catorce y dieciséis horas! de duro trabajo al día.

En aquel momento de mi vida iba caminando al colegio con una bolsa de tela repleta de libros que, de tantos como tenía que llevar y traer a diario, ni mis hombros aguantaban la carga ni la bandolera de tela, tampoco. Tenía once años y es otro buen ejemplo del animal, racional, sin bienestar.

Trenes leyes

Se exige a Ayuntamientos que no tienen ni médico con quien atender a sus vecinos que dispongan de veterinario para que perros y gatos

Hoy, en el colmo de lo absurdo, con la nueva ley, se exige a Ayuntamientos que no tienen ni médico con quien atender a sus vecinos que dispongan de veterinario para que perros y gatos, callejeros o no, sean debidamente atendidos si lo necesitan. Oiga, ¿y a los vecinos quién los atiende?

Que la sociedad de entonces no es la misma que la de hoy, queda claro. Que la sociedad rural actual presenta una idiosincrasia distinta respecto de la urbana, creo que tampoco depara dudas. La despoblación, la media de edad de los que se han quedado, las necesidades respecto a los servicios de la administración…, son problemas que presentan una fisonomía a todas luces diferentes y que, lógicamente, requieren soluciones distintas. Es decir, el legislador promulga leyes para todos cuando debería tener en cuenta que la realidad no es homogénea y lo que es más trágico aún, no alcanza a ver que estamos ante el último tren, pues la España despoblada, cada día que pasa es más una realidad irreversible.

Leyes y más leyes ajenas, en un buen número, a las necesidades de la sociedad

Leyes y más leyes (192 entre Decretos y Leyes, hasta la semana pasada) ajenas, en un buen número, a las necesidades de la sociedad, ajenas al interés general, pero con el objetivo único de mantener en pie un gobierno, y los problemas de verdad, los que realmente nos afectan y preocupan ¡ni se ponen sobre la mesa!

Es más necesario que nunca, sobre todo cuando nos estamos acostumbrando a que las conversaciones se muevan por las orillas, sin llegar a lo mollar, a lo trascendente o problemático. Se evita en cualquier ámbito tocar hueso porque se precipitarían discusiones y se opta por fingir un diálogo que sólo es de postureo porque en la profundidad del debate, de la discusión constructiva, andan las soluciones, casi siempre por terrenos cotidianos y comunales, lugares que no se molestan en pisar ya que se requiere escuchar al otro. La irresponsabilidad no puede ser más supina, como el daño que hacen.

Esto va de los animales primero, las personas, después

Con tanta ley anestesian a una población que cuando despierte, si es que lo hace, se va a encontrar con la factura de tamaño desatino. Vean si no cómo van cayendo las persianas de los negocios que les rodean, eso sí, con los tropecientos papeles en regla y debidamente ahogados en impuestos y exigencias. Por nuestra parte, las grandes manifestaciones de Valencia y La Rioja (6 y 7 de mayo) dejan a las claras que apostamos por no permanecer callados ni cruzados de brazos.

Mientras, mascotas y no mascotas, a cuerpo de rey, y el animal racional con más obligaciones que nunca. Sin comerlo ni beberlo ¡nos han colocado de igual a igual con ellas! No pensemos que se van a conformar y quedarse ahí, esto va de los animales primero, las personas, después.

Al final, de tanto andar en lo trivial, en lo banal, no va a caber el tren en el túnel, ya lo verán.

¿Les suena? Trenes

¡Pues reflexionemos!

Era mi padre quien exclamaba «¡vaya papeleta!» cuando afrontaba una situación difícil. Pero, papeleta de verdad, será la que debemos llevar (todos) al interior de la urna en las próximas elecciones, conocida también por voto.

No seré yo quien se atreva a decirle a usted lo que ha de hacer con la suya. Tan sólo le pediré que no olvide a quienes nos quieren fuera del campo. El resto deberán ser nuestras opciones, la que cada uno quiera, pero sin olvidar esto último.

¡Suerte a todos porque nos jugamos lo que somos!

Posdata:

Si usted tiene entre 18 y 30 añitos, le acaban de prometer un descuento del 50 % en el coste del billete de Interrail (idea copiada de la también brillante oposición), promesas electorales que, desde el día 3 de abril, suman 10.000 millones de euros.

Si lo decía mi madre: «¿Dinero? ¡Para parar un tren!». Como la deuda pública y el déficit, añado yo.

 

Por Ángel Luis Casado Molina

www.librosdecaza.es / [email protected]

 

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