Laura Cánovas Saldaña… en la Senda de Diana 2015

Laura Canovas

Protagonista mes de agosto Laura Cánovas del calendario

Mi nombre es Laura Cánovas Miralles, nací en Murcia, hace 34 años pero vivo en Valencia. Soy Técnico Superior en Educación Infantil. La caza llegó a mi vida gracias a mi marido Miguel Ángel, él fue mi maestro. Con una paciencia infinita, me mostró su pasión por el campo y por la caza, además del respeto hacia la naturaleza y los animales.

Para mi cazar no es solo abatir piezas, es muchísimo más. Es disfrutar de los amaneceres y atardeceres, es caminar por la espesura con la única compañía de mi respiración, es esperar horas y horas solo para oír unos pasos en la distancia, es arreglar con ilusión la carne cazada y cocinarla con cariño para mi familia. Cuando salgo a cazar me siento agradecida  e inmensamente feliz.

La caza en general me encanta, practico recechos, caza menor, pero sin duda mi modalidad favorita son las esperas al jabalí. Si tuviera que describirlas con una palabra sería emoción. Llevo nueve años más o menos practicándola y nunca he tenido ningún problema de aceptación por parte de los demás miembros de mi coto. Siempre son muy amables y respetuosos conmigo. Mi familia ha sido algo más reacia a la hora de aceptar mi afición pero siempre digo que aquellos que no entienden este maravilloso mundo, es por desconocimiento, seguro.

Cazo en un pequeño coto de un pueblo de Cuenca, rodeado de espeso monte y con grandes extensiones de labor, monte bajo y perdido…11304428_934807563207599_1550719519_n

A los anticaza, imagino que igual que cualquier cazador, les pediría respeto. Les diría que para poder opinar primero hay que conocer este mundo, hay que vivirlo de verdad, de cerca. De esta forma su manera de pensar cambiaría, estoy segura porque verían que las cosas no son como ellos creen.

Soy mujer cazadora y estoy muy orgullosa de serlo. A las mujeres que sientan curiosidad pero no terminan de decidirse, les diría que ánimo, que den el paso, no se arrepentirán. Recibirán de esta afición horas y horas de alegrías, recuerdos inolvidables, momentos irrepetibles y gratificantes.

La caza me aporta salud, siempre lo he dicho y siempre lo diré. El día que mis piernas no puedan seguir a mi corazón, ese día perderé una parte muy importante de mi ser.

Una anécdota que no olvidaré. El primer día que salía en la general con mi propia escopeta, mi perra Candy, una bretona que por aquel entonces tenía poco más de un año, se quedó haciendo una muestra a una cepa de vid pero yo no veía nada, creía que era un rastro caliente. Comencé a decirle que se moviera pero ella no me hacía caso. Hasta que una liebre, muy bien camuflada, salió corriendo y ella detrás. Me quede con la boca abierta. Nunca más me ha vuelto a suceder.

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Por Laura Cánovas Miralles

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