Caza, mentiras y postureo político

IMG_20150610_202022 Los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades mas inmediatas, que quien engaña siempre encontrará a alguien que se deje engañar (Niccolò di Bernardo dei Machiavelli).

En el mundo actual, la afición a la caza es vista por la masa urbanita como algo deleznable y carente de cualquier tipo de interés.

Pero esto no es todo. Todavía no contentos con la palabra, insisten en hacer de su construcción ideológica donde la predación y la muerte no tienen papel, ley y decreto. Son la generación Disney, donde ganso y zorro hablan y comen hamburguesas. Y su objetivo, por supuesto, es la prohibición de la caza.

Lamentablemente, esta caterva animalista juega con una ventaja, impensable hace unos años. Y esta gran ventaja es el pensamiento de lo políticamente correcto.

Veamos. Como los autos de fe y los sambenitos han quedado desacreditados como elemento de control del populacho y sus mentes, pues la corrección política ya se encarga de la acción censora y de proporcionar el nihil obstat, tanto para escritos, cine, lenguaje y finalmente en lo que nos afecta, para la política y sus miembros.

De esta manera, el censor solamente tiene que lanzar una idea, darle un barniz de modernidad y corrección política, y pobre del que ose oponerse a la ‘verdad revelada’. Anathema sit¡

Eloi, con camisa blancaNo intentes usar la lógica para oponerte a las verdades reveladas, son dogma, y como tal, para el obispo y sus creyentes son indiscutibles, pues están mas allá de razonamiento.

Y así estamos. Y resulta que mi presidente de Xunta (del que voy a dejar claro que no le voté, aunque otros de nuestra directiva sí, pero no por eso deja de ser mi presidente) cae en las trampas que los gurús de la corrección política y sus apoderados del sector urbanita del Partido Popular (aquellos mismos que tuvieron los arrestos suficientes para sancionar al propietario de una explotación vacuna del rural en Compostela, porque sus vacas defecaban en una pista parcelaria), en esa trampa cae, como si de un ichó de perdices habláramos. A estos efectos habría que tener en cuenta, que tanto el Sr. Feijoo como su plana mayor, son los vencedores de aquel conflicto interno entre boinas e birretes, que venía a significar la lucha entre el sector rural del partido y el que representaba al mundo urbanita (que no urbano, pues no son términos homónimos).

Lo peor de todo no es, Sr. Feijoo, que a usted no le guste la caza, puedo vivir con ello. Asumo que no se han hecho las cosas buenas para todo el mundo (en todo caso hay un refrán sobre el Equus asinus que viene al caso). Y asumo también que usted pasase de largo durante la Semana Verde por un estand sin tener la cortesía de fotografiarse con la gente de la Asociación Galega de Caza Maior. Lo que más me duele es que ya ha caído en el ichó de la corrección política. Le recuerdo, por si sus tan cacareados orígenes rurales no lo han informado, que un ichó es una trampa para perdices en la que se entra desde arriba, pero, una vez dentro, es imposible salir.

Usted ya ha sido víctima de la corrección política. Lo explicó el día de la feria su segundo de abordo, el inefable Sr. Rueda: “El Presidente no se puede fotografiar con animales muertos…”.

Espero que el fondo del ichó sea cómodo, Sr. Presidente. Pero me temo que, en tanto, usted está en el fondo de la trampa, los perdigones que van a bailar por encima de sus tapas no van a ser los de su partido, sino los de las fuerzas que llevan el mensaje animalista interiorizado en su ser.

Son los mismos que acaban de jugar la carta del venenosísimo plomo (por cierto, ya prohibido en la práctica cinegética en los únicos puntos donde se ha demostrado que el saturnismo tenía incidencia: los humedales) porque piensan que a ese electorado urbanita, cualquier cosa que sea dar puyazos a los cazadores, bien hecha está.

De todas formas, si usted lo ve oportuno, continúe con los desprecios a los cazadores. Otros que ideológicamente estaban próximos a usted, igual ven el ichó y replantean o su voto.

Igual, esta vez, encontrará a menos gente para engañar…

Por Eloi Saavedra, vocal de la Asoc. Clubes e Cazadores de Caza Maior de Galicia

Deja un comentario