‘Valdelosajos’, caza caprichosa que no rompió por igual

valdelosajos _9601

Diez de enero. Para muchos, inicio montero en el nuevo año y, como decía aquel, Año Nuevo, temporada nueva. El hotel de Encinasola, punto habitual de encuentro de este grupo montero, era el marco donde los cazadores acudían con ilusiones renovadas a cazar la apreciada finca de Valdelosajos.

En esta fecha Monteros de Encinasola tenía previsto montear su buque insignia y, con un día de sol espléndido, tras las últimas indicaciones de Paco Berjano, rogando prudencia a la hora de los lances, se dieron salida a las primeras armadas.

Los primeros cierres en salir, el de Los Eucaliptos y el del Bravo, dado que tenían que dar un gran rodeo para cerrar bien la mancha. Los últimos, partían hacia el cortijo cuando el reloj marcaba las once y media, y antes de pisar estos vehículos la finca, ya se recibían noticias de los primeros abates en los cierres. La jornada prometía, y mientras se colocaba la última traviesa, que ponía Paco Berjano, el tiroteo iba acrecentándose. Las doce y media eran cuando Salonete soltaba sus perros en el Puente de La Umbría, donde no pisa humano, para que se adentrasen en la misma y remangasen la parte baja de la mancha. Instantes después, las ladras y carreras se podían escuchar por la misma. Tras colocarse a la mano, se soltaron las demás rehalas y comenzó entonces el verdadero festín.

valdelosajos _9626

Lances por doquier y la caza caprichosa que no rompió por igual, ofreciendo lances dispares a posturas como la de Antonio Ramirez Rojo, quien consiguió hacerse con cuatro venados en el número uno del Cierre de los Eucaliptos, o Carlos Hernández con seis lances, tres venados abatidos y otros dos heridos y cobrados a la postre por las rehalas, en el número trece de la misma armada, sí, el trece, para los supersticiosos. También Jorge Rodríguez o Finito Robles, con cinco lances a venado y tres abatidos… En fin, hubo momentos en los que la montería era todo un trance, ladras por doquier y disparos al gusto.

Nada más comenzar, las rehalas de Salonete y Luis Gómez acosaron un encame próximo a la traviesa de Paco Berjano, allí, rompió un tremendo cochino que, ávido él, se salió por el número uno, donde fue fallado, emprendió la huida bajando por el arroyo y abandonó la mancha, también, por la primera postura del cierre, siendo errado por un montero que, afirmaba, que la mula que se le envió para sacar el venado, que había logrado abatir posteriormente, podría ser más pequeña que el jabalí. Otro muy bueno fue herido por Victor Infante, en el Cierre del Bravo, acosado por las rehalas que conducía Julián Sahína, que dando sangre, abandonó el cazadero.

También en el Cierre del Bravo, el amigo Manolín de Fregenal de la Sierra, tuvo ante sí ese venado coronado que todo montero sueña –veintidós puntas contadas, sí, veintidós– en variadas ocasiones, además, por más de un miembro del grupo durante este verano, llevaba el venado en la cabeza, cuando, en un rápido lance, se le puso delante a nuestro montero, que le lanzó dos salves, logrando empanzarlo, aunque se metió por la malla a la finca lindera, y aunque se siguieron por la sangre durante un largo trecho, no dieron con él.

valdelosajosEstos dos últimos se pistearán durante los próximos días, por ser trofeos dignos de mención. La jornada dio para escribir seis páginas de anécdotas, así que las dejaré para otra ocasión, simplemente decir que a la junta se bajaron, ya entrada la noche, 39 venados, 24 jabalíes y 19 ciervas. Con monteros contentos que alargaron los fresquitos hasta saltar el número del calendario del reloj.

Una crónica de Carlos Casilda

FICHA

Organiza: Monteros de Encinasola

Finca: Valdelosajos

Fecha: 10/01/2015

Puestos: 58

Rehalas: 22

Cupo: libre

Tipo finca: abierta

Nº ha Monteadas: 1.150 ha.

Venados: 39

Jabalíes: 24

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.