Panorama montero

Agradable cierre de Caza Las Castillas en ‘El Gamonal’. ¡Estuvimos allí!

CRÓNICA

Cerró la temporada 2018-2019 Samuel Díaz, máximo responsable de Caza Las Castillas, monteando El Gamonal, la reconocida mancha cochinera de Riaza, Segovia.

Sol, buen día, ‘demasiado bueno’, quizá.

Me refiero a que por estas fechas (24 de febrero), normalmente, la nieve se acumula en la cara norte de la Sierra de Ayllón, lo que hace que los cochinos se guarezcan, se encamen, en la parte más baja y en los bosques del sopié, donde se encuentra El Gamonal. Pero ese tiempo casi primaveral en invierno con menos nieve de la prevista en la zonas alta y media de la sierra, no hacían presagiar que la mancha estuviera hasta las trancas de guarros, como normalmente lo está cuando se cargan de nieve esas zonas.

Lo que pasa es que El Gamonal es tan querencioso, que…

En ‘Río Serrano’ se cobraron 32 cochinos.

Otras manchas cercanas y similares a El Gamonal, como La Dehesa, que en la temporada 2017-2018 fue una seria candidata a la Caracola a la mejor montería cochinera en abierto (61 cochinos cobrados con cinco medallas), cuando se monteó más o menos en esta fecha con mucha más nieve arriba, o como pasó en Río Serrano, que nunca falla, cobrándose 32 jabalíes, con cinco navajeros, el pasado 19 de enero.

Con muy buen criterio, Samuel citó a los monteros a las ocho en el mesón Prado Pinilla, para comenzar a sortear a las nueve y media en punto.

Samuel, a la izquierda, con todo preparado para sortear.

En esa hora y media da tiempo a desayunar tranquilamente y a que todos los monteros se apunten antes del sorteo.

Muy jovial, pero a la vez inflexible y muy pero que muy serio con todo lo concerniente sobre todo en lo referente a la seguridad, Samuel dio las normas previas al sorteo.

Para entender mejor cual es la esencia de esta organización, con la que monteábamos por primera vez, vamos entresacar algunas frases de su alocución porque son una referencia clara de lo que el montero se puede encontrar en Caza Las Castillas:

«Todos los años muere gente en las monterías. El que ha cazado algún bicho sabe el efecto de una bala en un jabalí… ¡Qué hacemos tirando al viso! ¡Qué hacemos tirando al monte!».

«¿Por qué silban balas? –Se preguntó–. El jabalí más alto tiene una altura a la cruz de poco más de un metro. Enterramos la bala, apuntamos para abajo, y si no le damos al jabalí damos a la tierra que no se queja».

«El que se quita del puesto antes de tiempo no vuelve a cazar con nosotros. De la de Río Serrano, que pasamos un buen rato aquí en la última montería, hay seis personas que no vienen… se aburren, a las tres tengo hambre y me quito del puesto».

«Damos monterías buenas, malas y malísimas, y buenísimas también. Yo no estoy regalando lo que no tengo. Monterías bien cebadas y todos sorteáis, aquí no tengo amigotes que van a traviesas, no hay traviesas fantasmas, todo el mundo sortea, el que viene por primera vez o el que lleva diez años con nosotros, es indiferente».

Samuel Díaz: «Damos monterías buenas, malas y malísimas, y buenísimas también. Yo no estoy regalando lo que no tengo. Monterías bien cebadas y todos sorteáis»

«Os pido absoluta seguridad, prendas reflectantes, pero prendas ‘de verdad’, no un brazalete, un chaleco amarillo, que nos veamos entre nosotros, los animales no distinguen nada más que el color azul, nos da lo mismo ir de verde que de naranja».

«No sube nadie bebido, tienen orden los postores al respecto, a mí me parece bien un vaso de vino almorzando un bocadillo, pero…». Y prosiguió: «Venimos de montería y no llevamos escobas, llevamos rifles, así que, ‘la visión nocturna’, los licores de hierbas y eso, en mi casa no porque no cazáis».

«Nos pone y nos quita el postor, repito, nos pone y nos quita el postor. Nos deja en el puesto y cuando ha terminado la montería, que pueden ser a las tres y media o las cuatro de la tarde, nos recoge el postor y nos quitamos, no nos vamos antes».

«Es una montería a ‘matacuelga’, ya quedan pocas, pero las nuestras van a seguir siendo así, Las Castillas somos una asociación de cazadores sin ánimo de lucro. Del ‘matacuelga’ entendemos lo primero, ‘matamos’ pero luego no ‘colgamos’, el que no saque su guarro no se lleva ni trofeo ni carne».

«Es una montería de 130 euros no de 1.300, no tenemos mulas, somos compañeros, entre todos ayudamos a sacarlo al camino y lo traigo aquí, donde estamos, que es la junta de carnes».

Samuel Díaz: «Es una montería de 130 euros no de 1.300, no tenemos mulas, somos compañeros, entre todos ayudamos a sacarlo al camino y lo traigo aquí, donde estamos, que es la junta de carnes»

«Nosotros nos regimos por la ley de la primera sangre, a criterio del postor y en su defecto el mío, capitán de montería, capitán trueno –risas de todos los asistentes–».

«No quiero discusiones, se acaba en el monte, donde está la sangre, donde veo el animal, luego aquí no quiero, como me ha pasado en otras monterías: «No es que yo te digo, te digo…» ¡No, no, en el monte!».

«Nada más, desearos a todos suerte, vamos a despedir bien la temporada y a ver si cazamos muchos guarros. Venga, vamos a comenzar el sorteo». Eran las 9:30 en punto.

Tengo que confesar una cosa que nunca había hecho. Cuando Samuel ofreció la posibilidad de sortear primero los puestos para no andar, al principio me resistí, no soy ningún atleta, al revés, pero siempre he apechugado con ir a donde me enviara la suerte, no pocas veces con mucha fatiga, pero era tal el cansancio acumulado de toda la temporada por tantísimo trajín montero, que al final opté por un puesto de no andar.

El 10 de la Traviesa Central.

El 10 de la ‘Traviesa Central’.

Ojo, que no estoy en contra que se sorteen puestos para no andar, estoy totalmente a favor, me parece una opción fabulosa para quienes no puedan, por una circunstancia u otra, caminar.

Se sortearon después las armadas y finalmente las traviesas.

Entre tanto, Samuel, hizo un receso para repartir gorras naranjas de la organización. Volaban las gorras por encima de los allí congregados, ante el jolgorio y las risas.

Un sorteo diferente, muy divertido, después de la necesaria seriedad inicial.

Salida ordenada de las posturas, en el sorteo Samuel indicó claramente quién era el postor de cada armada o traviesa.

La Traviesa Central, lógicamente, fue de las últimas en salir.

Se monteaba una gran extensión de terreno, Samuel había decidido añadir parte de La Solana a El Gamonal, más de 1.400 hectáreas para 62 posturas, 23 hectáreas por puesto, que no está nada mal.

Se monteaba una gran extensión de terreno, Samuel había decidido añadir parte de La Solana a El Gamonal, más de 1.400 hectáreas para 62 posturas, 23 hectáreas por puesto, que no está nada mal

Muy bien colocados los puestos, quedándose cada montero donde estaba señalado, peligro fuera, y eso no es nada fácil cuando el tiradero es un camino, ancho, casi a modo de cortadero (en algunos puestos incluso más), pero camino al fin y al cabo.

El tiradero más que aceptable, además es una zona que por sus características se puede montear perfectamente de oído.

Me gustó muchísimo el puesto mi compañero, el número 9 de la Traviesa Central, con un arroyete que parecía muy querencioso, y amplio tiradero porque estaban muy despejadas las lindes del camino. (Sólo le entraron corzos).

La verdad es que todos los puestos que vi antes del mío, e incluido éste, tenían serias posibilidades de poder tirar.

Terreno afable en cuanto al relieve, poca o escasa cuesta, y cerrado en cuanto a la cubierta vegetal, pinar de silvestre y rebollar, con el variado matorral de esta parte serrana representado en esta zona sobre todo por jaras y en menor medida por retamas.

Vista al sur desde el 10 de la ‘Traviesa Central’.

Me gustó el 10, podía tirar perfectamente al cruce del camino, sin peligro alguno con los compañeros, y eso da muchísima seguridad, además de lo ya comentado, lo seco del terreno y la alfombra de hojas de rebollo que lo cubrían facilitaban la labor del montero al escucharse perfectamente las carreras.

La calidad de las 13 rehalas, además de lo rodadas que estaban por ser final de la temporada, compensaba en cierta medida el calor. Ya lo hemos comentado, en lo climatológico se podía calificar perfectamente como ‘un día radiante de primavera’.

Me llevé una alegría al encontrarme con el amigo Santiago San Román, de rehalas San Román, buena gente y con unos perros de bandera, lo que confirmó la calidad de las rehalas que montearían.

Gran trabajo de rehaleros y rehalas.

Rehaleros y guías llevaban perfectamente las manos, monteando despacio, como mandan los cánones. Son manchas sin cervuno, pero con muchos corzos, que, como mínimo, siempre distraen a los perros, éstos los seguían en sus carreras, más bien cortas, para inmediatamente después volver a su quehacer de levantar a los cochinos de sus encames y latirlos hasta los puestos.

Tiros sueltos, alguna oleada más intensa, bien repartidos, excepto en nuestra zona, que parecía la cosa más tranquila. Algo típico de los guarros, cuando no hay cervuno que anime más la fiesta.

Una corza con su ‘corcino’ (ya un buen ‘mozo’ o ‘moza’ tan grande como su madre, de ahí las comillas) cruzaron por mi tiradero como una exhalación, y por mucho que vinieran cantados tanto por la emocionante ladra como por el tremendo ruido que hacían en su huida (¡corzos rompiendo monte!), sinceramente, en caso de haber sido un cochino sólo hubiera sido capaz, como mucho, de tirar una vez con escasísimas probabilidades de éxito.

Más tiros por otras armadas y traviesas. Alguna oleada, también sueltos.

Lo de la corza y el ‘corcino’ me hizo extremar la concentración, por eso, cuando una ladra lejana de un puntero persistente me echaba encima un trote –más bien carrera– cada vez más intenso, me pilló con todos los sentidos alerta y con el 9,3×74 R listo para encarar.

Cuando una ladra lejana de un puntero persistente me echaba encima un trote –más bien carrera– cada vez más intenso, me pilló con todos los sentidos alerta y con el 9,3×74 R listo para encarar

Vi entre los rebollos al guarro, que no venía precisamente despacio, le esperé en el cruce del camino, iba muy rápido pero también muy cerca, ¡aguantó perfectamente el primer trallazo del 9,3! ¡¡Y el segundo también!! ¡¡¡Pero, cómo puede ser!!!

¿Qué pasó? ¿No le toqué? Mi ‘intuición montera’ me decía que iba pegado con los dos. ¿Entonces, qué pesaba 100 kilos y aguantó? Pesaba, más o menos, la mitad, era un marranchón grande.

El maravilloso puntero, un poderoso podenco, pasó enseguida tras la pista del jabalí y latió a parado apenas 25 o 30 metros más allá. El guarro estaba totalmente muerto con los dos tiros, uno un codillo trasero y otro en el costillar. Recuerden, 9,3×74 R, con cartucho RWS Teilmantel de 285 grains.

Sólo por eso les he relatado el lance.

Continuó el chorreo de disparos, que cesaron al pie de los 100, siguiendo la fórmula de Luis Miguel Chamocho de cinco tiros por cada res cobrada, estaríamos alrededor de los 20 jabalíes, más los que hubieran agarrado los perros… bien.

Pero hay otros factores monteros que hay que tener en cuenta, y por mucho que la temporada tocara a su fin, la puntería se fue de paseo para disfrutar del día primaveral.

Se cobraron 13 cochinos, con tres machos majos, uno de ellos un navajero importante, de los que ya gustan y llenan holgadamente una tabla.

El cronista tuvo el mérito de cazar el jabalí más pequeño, que, sin embargo, tenía 50 kilos de un trofeo formidable en las manos mágicas de Roberto del Barrio, que en su madrileña Cervecería Universitaria agasajó a los que somos Monteros del Alto Sorbe con un guiso de época.

Hablando de comida, riquísima y abundante la del mesón Prado Pinilla.

Sonreía Samuel con su equipo de castilleros más allegados, se había puesto un buen broche a la temporada, sin incidentes dignos de resaltar. Con más puntería y con más nieve arriba se hubieran mejorado los resultados con seguridad, pero eso también forma parte del encanto de montear en abierto.

Serios cuando hay que ser serios y desenfadados cuando la situación lo permite, la temporada que viene, si ningún imponderable lo evita, volveré a cazar con Samuel Díaz y sus castilleros, me gustó mucho este discurso diferente de la montería en abierto.

Crónica y fotografías: Adolfo Sanz Rueda

DATOS DE LA MONTERÍA

Organización: Caza Las Castillas

Fecha: 24 de febrero de 2019

Finca: El Gamonal y La Solana / Finca abierta Hectáreas monteadas: 1.420

Término: Riaza, Segovia

Puestos: 62 / Jabalíes sin cupo / Rehalas: 13

Jabalíes: 13 (3 navajeros)

GALERÍA FOTOGRÁFICA

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.