El SCI sigue litigando contra las restricciones de importación de trofeos de elefante de Zimbabwe y Tanzania

El SCI sigue luchando contra la decisión del Servicio de Pesca y Vida Silvestre (FWS) de Estados Unidos de prohibir la importación de trofeos de caza de elefante procedentes de Zimbabwe y Tanzania abatidos en 2014.

El SCI ha presentado una moción para un interdicto preliminar pidiendo que se que levante inmediatamente la prohibición de importación. En su escrito el SCI explica que esta premura es necesaria para prevenir los perjuicios de los que tienen cacerías de elefantes previstas para 2014 y para los elefantes en sí, cuya conservación ha sido puesta en peligro por las acciones del FWS. 

Los motivos en que se fundamenta esta petición son, en primer lugar, que la conservación del elefante, incluido el esfuerzo contra el furtivismo, sufrirá bajo las prohibiciones; segundo, que los cazadores y los operadores de safaris están viéndose irreparablemente perjudicados por la pérdida del valor de la caza y la pérdida de negocio; y, como tercer punto, que la reducción en el número de cazadores de Estados Unidos que va a estos países significa que las operaciones de caza tendrán menos dinero para invertir en proyectos comunitarios y de mejora del hábitat.

Junto con la moción, el SCI presentó la cifra récord de más de cuarenta declaraciones juradas de cazadores, outfitters y agentes de reservas para demostrar a la Corte el daño que la suspensión de la importación ya ha causado y seguirá causando. 

El SCI ha querido explicar al Tribunal cómo los cazadores estadounidenses ayudan a la conservación del elefante africano. Para empezar, el dinero aportado por los cazadores estadounidenses en concepto de tasas y pagos por la caza del elefante revierte en inversiones contra el furtivismo, en proyectos para ayuda de las comunidades locales y en mejoras del hábitat. Además, la misma presencia de cazadores y campamentos de caza ayudan a proteger a los elefantes disuadiendo a los furtivos. Por otra parte, las operaciones de caza en Zimbabwe y Tanzania emplean a trabajadores locales e invierten en las comunidades locales. Y, por último, el interés de EEUU en la caza de elefantes aumenta el valor intrínseco de la especie y alienta a los locales a tolerar mejor el comportamiento de ciertos elefantes destructivos.

El Gobierno federal de Estados Unidos ya ha informado a los abogados del SCI que va a oponerse a la solicitud de interdicto preliminar.

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