Presentación de ‘Caldeón de abujas’. Por José Ignacio Herce Maza

Hace mucho tiempo, Aristóteles señaló que en todas las cosas de la naturaleza hay algo maravilloso. Y precisamente, es mi cariño a nuestra naturaleza lo que me ha llevado a iniciar esta andadura en Caza y Safaris – Caza Wonke, de la que espero que disfrutemos juntos y a la que he dado en llamar Caldeón de abujas.

Con esta sección pretendo construir un punto de reunión donde podamos conversar sobre algunos de los temas que compartimos: la pasión por el mundo rural, por nuestros campos, por la flora y la fauna, por la caza. Todo ello y por deformación profesional estará en muchas ocasiones ligado a lo jurídico, al Derecho, mi vocación.

Mi buen amigo Alonso Sánchez Gascón, en su Diccionario de la Montería y de la Caza Menuda, define Caldeón de abujas de la siguiente manera:

«Se dice cuando una res cae fulminada y como muerta en el acto porque una bala le ha rozado el espinazo -sin causarle herida o siendo ésta levísima- a la altura aproximada de las cruces. A los pocos minutos el animal se levanta y huye sin problemas.»

No nos son ni lejanos ni indiferentes los tirascazos que habitualmente se lanzan en contra de la caza. Con este título pretendo deciros que en el marco que me proporciona este espacio quiero contribuir a fortalecer la perspectiva del mundo rural y defender la cinegética, porque, aunque parezca que caemos fulminados, en realidad estamos bien despiertos. En este punto confieso que he de hacer un matiz. No debemos salir huyendo ante los problemas, sino detenernos y defender aquello en lo que creemos: un modelo de caza ética y sostenible en beneficio de la conservación de nuestro medio natural.

Caldeón de abujas pretende ser un observatorio permanente que estará al tanto de todo lo que vaya surgiendo en el marco de nuestra noble actividad. El jurista defensor de la venatoria tiene el compromiso de ser un vigilante ante las nuevas regulaciones que directa (o indirectamente) puedan afectar a nuestro sector y promover la caza ética y sostenible tan necesaria para nuestros campos. Aunque no solo hablaremos de normas jurídicas, sino que trataremos también otras cuestiones ligadas a este mundo.

Por ello, considero fundamental explicaros que entiendo la caza como:

  1. Un modelo de actividad sostenible y respetuosa con el medio natural.

Una caza ordenada y bien regulada es un elemento fundamental para el control de las especies que, al carecer de predadores naturales, pueden llegar a alcanzar cotas de superpoblación que lleven aparejados daños a la agricultura, a otras especies de flora y fauna e incluso a la propia población humana.

  1. Un elemento estructurador del equilibrio poblacional.

Gracias a la adecuada gestión a través de los planes de aprovechamiento cinegético, las especies cinegéticas mantienen un equilibrio poblacional basado en la gestión del espacio que habitan y la planificación de sus capturas.

  1. Una actividad ética.

Una caza entendida como sistema de valores entre los que destacan la comunión con el mundo natural, el respeto a las piezas de caza, el trabajo conjunto entre quienes conforman el mundo rural en aras de una mejor conservación, el aprovechamiento racional de los recursos naturales, la formación ética en los valores de amistad y compañerismo dentro del medio rural.

  1. Que requiere de una regulación jurídica racional y razonable con la realidad de la actividad cinegética y del medio natural.

Siendo el medio rural un soporte de nuestro patrimonio natural y de la biodiversidad es necesaria la intervención de la Administración a través de medios que consoliden su protección, para ello es necesario que se determinen las condiciones para la adecuada práctica cinegética de manera conjunta con las estrategias de conservación.

Un modelo regulatorio que sea capaz, en aras de la promoción del interés general, de complementar un sistema venatorio sostenible basado el respeto de la caza como actividad comercial, recreativa, lúdica, tradicional, deportiva siempre manteniendo un exquisito respeto a la conservación de los hábitats y las especies.

  1. Necesidad de una Administración que, en aplicación de la ley y pleno respeto del marco jurídico vigente, reconozca el valor de la caza y apoye a los actores intervinientes en el sector.

Una Administración ha de ser coherente con la complejidad del fenómeno cinegético y actuar de manera transparente, diligente, coherente, atendiendo al servicio objetivo al interés general mediante la aplicación del principio proporcionalidad y actuando en plazo razonable.

  1. Como un motor del desarrollo rural y de gran relevancia económica.

La caza se constituye como un auténtico motor de desarrollo rural al ser la actividad cinegética una fuente de ingresos y de ayuda para poner freno a la despoblación del mundo rural. Gracias a esta actividad se crean empleos fijos y eventuales, se firman contratos de arrendamiento cinegético, se fomenta el turismo rural… entre otras muchísimas cosas. La cinegética, en definitiva, es creadora de riqueza.

Sólo espero en este espacio aportar un nuevo punto de vista a nuestra comunidad de cazadores no tanto por mi experiencia como abogado y profesor universitario, sino como alguien para quién el campo y la caza son una pieza fundamental en su día a día, y al que le encanta alejarse del mundanal ruido en cuanto me es posible.

Por ello y con vuestra venia, termino este artículo de presentación y os anuncio que en el siguiente post trataremos los graves acontecimientos que están teniendo lugar en Castilla y León como consecuencia de las resoluciones judiciales del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad.

Jose Ignacio Herce Maza es cazador, abogado en ejercicio y profesor de Universidad

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