Panorama montero

Riquelme en La Meca. ¡Gloria bendita!

Riquelme La Meca
Riquelme en La Meca. ¡Gloria bendita! Con Rubén del Sol comentado el plantel final.

Riquelme La Meca
Paco Montiel jugando uno de sus lances.

CRÓNICA

Eran poco más de las ocho de la mañana, ya había bullicio en la casa de Las Pilas, los monteros desayunando. Las previsiones de calor obligaron a madrugar.

Siempre resulta muy agradable la tertulia matutina con los Sol Montero, son por encima de todo muy buena gente.

Rubén del Sol es antes que nada amigo, como lo son José Pablo Fabián, Bolo, y José García, a los que en esta ocasión acompañaba también Gloria Paredes Alba ante la demanda de cámaras y de luz y taquígrafos para esta La Meca.

Gloria estaba integrada perfectamente en este magnífico equipo audiovisual, tanto a nivel humano como profesional, y su nombre ha sido la excusa perfecta para titular esta crónica, les cuento…

Creando ambiente desde la casa de Las Pilas.

Cercados de jabalí, declaración de intenciones (II)

Ya hice mi declaración de intenciones sobre los cercados de jabalí en la crónica de la temporada pasada de Matasanos.

No ha cambiado un ápice desde entonces mi postura, por lo que no es necesario repetirme.

Me guardo mis ‘navajeros’ en el bolsillo y saco de él las ‘bocas’.

Cada tipo de montería tiene su jerga, es enriquecedor y hay que utilizarla.

Un apunte. Dirán ustedes que en aquella primera declaración de intenciones dije que en este tipo de cercados me metería con los perros para hacer después la crónica, y en La Meca no iba a cumplir con mi palabra, ¿por qué?, porque no me atrevía.

¿Quién dijo miedo? Yo.

La Meca tiene muy buen monte, muy apretado, incluso el pinar. Los cochinos, que son jabalíes – jabalíes y los hay muy grandes, se pueden hacer fuertes y repartir estopa a diestro y siniestro, porque además las selectas rehalas contratadas no llevaban prácticamente perros de agarre, y su misión era llevar los guarros a las escopetas.

Excelentes tanto el continente como el contenido. En marcha.

La Meca Riquelme
Antes de sortear.

Sólo ocho puestos, donde no es fácil jugar el lance

Obviamente no me olvido de Jesús Riquelme, que fue a quien primero me encontré al llegar al patio de la casa – estancia rural.

Estaba intranquilo, cazar La Meca de Navalmoro ¡sin cupo! fue una apuesta personal desde la pasada temporada, y con el más que previsible calor, el montarral de la mancha…

Un acierto madrugar.

Riquelme lo dejó claro en las explicaciones antes de sortear, ante una Caracola que ya ganó hace años esta mancha, «señores, hoy el calor seguramente nos impida optar a ganar otra Caracola como esta, pero aun así esta tarde habrá expuesto en este patio un un magnífico plantel».

Y añadió, «ojo, que no son puestos fáciles, casi todos en cortadero que los cochinos cruzan como rayos».

Saludé también, cómo no, a Paco Chillarón el encargado de Las Pilas – Navalmoro, y que tan bien me trató la pasada temporada en La Noria.

Se sortearon los ocho puestos en un suspiro y en otro salieron hacia la mancha primero los monteros con sus respectivos postores, a los que los secretarios esperaban en la casa de Navalmoro, y posteriormente el resto del personal.

Ya estaban los equipos de Monterías Riquelme y de Las Pilas – Navalmoro funcionando a tope.

Me dio tiempo a charlar un instante con Jesús mientras se comía de pie un plato de migas, antes de mi turno de salida, que fue de los últimos.

Eran las 8:40.

Arengas

Todo el personal ya en la casa de Navalmoro.

Monteros, secretarios y cámaras camino de las posturas por orden estricto.

Jesús, como siguiendo un ritual, despacio, ahora había tiempo, se puso primero las polainas, los zahones después…

Más parecía un integrante de la Peña los Zahones de nuestro amigo común Emilio Jiménez. Pero no, se metería a montear con las rehalas.

Cuchillo de remate al cincho, chaleco naranja…

Llegó la primera arenga mientras que el resto de rehaleros, podenqueros y guías acaban de ‘uniformarse’ para su cometido.

Esta fue, más que nada práctica: «recordad que los cochinos son para que los tiren las escopetas, no para agarrarlos nosotros».

No estaba mal el recordatorio, pero era algo ya asumido por todos, y más al no llevar casi perros de agarre.

Eran las 9:20.

A Riquelme le dio tiempo a subir a este cronista al Cerro del Águila de La Meca, desde donde vería parte de la montería y la escucharía entera; y a bajar de nuevo a la suelta, y ahora sí, hacer su clásica y emotiva arenga:

 

El «abrid los portones y disfrutad» se escuchó a las 9:45.

Tranquilidad, terrible guirigay, tranquilidad…

Ya situado en Cerro del Águila podía divisar a lo lejos a Rubén que acompañaba con su cámara a Ricardo Iglesias en el puesto nº 3 de La Charca.

Estaban curiosamente donde me situé la temporada pasada para hacer la crónica de La Noria.

6 Planteles de lujo 6, en Las Pilas y Navalmoro con Riquelme que ya está preparando para octubre la Meca del Jabalí

Esta vez me subí casi a la cresta, para dominar más y no molestar.

Gloria con su cámara estaría grabando los lances del puesto nº 2 de la misma armada, ocupado por Paco Montiel.

Me coloqué convenientemente fuera de las sendas para evitar algún posible atropello. Hice bien.

Ya saben que siempre presumo de familia, ¡qué suerte he tenido! De mis padres a los que tanto echo en falta.

Mi madre que era adorable, un cielo, siempre me decía: «Hijo, tú no te vas a morir de cornada de burro». ¡Qué razón tenía!

Antes de soltar, calma chicha, tranquilidad, mucha tranquilidad…

Pero yo me imaginaba a los monteros nerviosos, intranquilos, comiéndose los puños, con mariposas en el estómago. Calma tensa.

Miraba de vez en cuando a Rubén, ni él apuntaba con la cámara ni Ricardo con el rifle.

Repito, La Meca tiene mucho y buen monte, aunque, pero, tanta calma…

Recuerden, 9:45: «abrid los portones y disfrutad».

Coral de ladras, algunos disparos ‘tímidos’… hasta que aquello estalló, explotó, se acabó la tranquilidad…

Algarabía, trifulca: ladras, tiros, ladras, muchos más tiros, ladras por todos los lados…

La Meca Riquelme

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Repartiendo estopa

Un soberbio cochino herido se fue a acular a la charca que da nombre a la armada de tres puestos ya referida.

Los perros, bravos y valientes, como lo era el formidable jabalí, no cejaban en su empeño, el cochino se puso a repartir estopa.

¡Y cómo repartía!

El montero del puesto nº 1, Manuel Jiménez, no podía finiquitar el lance, como es lógico, a pólvora, ya que los perros no soltaban ni el cochino cedía.

Tronaba La Meca.

Los minutos parecían horas, hasta que llegó la mano de las rehalas, Manuel pidió una lanza de remate a un rehalero y entró a rematar a la charca, mojándose y todo, poco le importó.

Con un par.

El cochino estaba muy vivo, y los magníficos perros bastante hacían con haberlo parado tanto tiempo.

Por fin concluyó la refriega.

Fue de los pocos agarres que hubo, cumpliéndose perfectamente la consigna de los cochinos para las escopetas.

La Meca Riquelme

LANCES DE SOL MONTERO PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

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…Y de pronto, otra vez se hizo la calma

A todo esto llegaron los perros a mi púlpito, como ya les comenté, ¡qué bien hice en apartarme de las veredas!

Un primalón pasó a escasísimos metros de mí como una exhalación seguido por unos punteros. No me dio tiempo ni a enfocarle con la cámara.

Ahora Ricardo y Rubén no dejaban de apuntar, de disparar y de grabar.

Llegaron guías y rehaleros a mi vera.

Hay que reconocerlo, ¡qué bien cazaron! ¡Magnífico trabajo!

La Meca es una mancha muy dura.

Me congratula ver que cada vez hay más participación femenina en la cacería, siendo especialmente significativo el número de rehaleras y/o podenqueras.

Apretaba ya el calor, ¡bastante más de 25 ºC un 29 de octubre en plena sierra! El esfuerzo era máximo.

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Y los actores decidieron darse una tregua, especialmente perros y cochinos-jabalines.

No sé exactamente, como antes de las 12, se hizo de repente otra vez la calma, ahora calma chicha para todos.

Este casi me come.

Hasta el clásico y manido arreón final. En este se me vino otro cochino encima, era más grande que el primal, y a escasos tres metros de mí, bufó y salió arreando por un intrincado paso librándose de la quema final.

Los últimos tiros solo atestiguaban que había aún bastantes jabalíes en La Meca.

Antes de las 14 la montería estaba finiquitada.

Hora de marcar, pistear si fuera necesario y recoger lo cazado para organizar el plantel en ese magnífico escenario que es el patio de Las Pilas.

La Meca Riquelme
De regreso se puede ver lo apretado del monte de La Meca.

De recogida

No sin dificultad, y siempre avisando, llegué hasta Ricardo y Rubén, el primero, ante el aluvión jabalinero que tuvieron por momentos, cedió el rifle a Rubén y a Juan Antonio, unos amigos que le acompañaron.

Cobraron nueve en un puesto dificilísimo, sobre todo tirando con mucha inclinación hacia abajo.

Tres bocas destacables, especialmente un precioso guarro de excelentes defensas y muy grande de cuerpo, pero también destacar un arocho que no llegaba a los 50 kilos y con muy buena boca.

Por no haberme metido con los perros, me castigué a mí mismo a volver andando a la casa.

Iba viendo a los rehaleros cansados pero contentos a la vez por el trabajo bien hecho, haciendo llamada a los perros que faltaban.

Como no podía ser de otra forma, me perdí en un olivar llano como la palma de una mano.

Llegaron a mi rescate Paco con Gloria, ¡qué bien me vino! Después del saludo de rigor y dar las gracias llegó la pregunta clásica: «¿Qué tal se ha dado?».

Se hizo el silencio. Paco comenzó a hablar tímidamente: «Mal, nada…».

Mudo estaba y mudo y perplejo me quedé.

Se miraron y estallaron en una carcajada, «¡no, hombre, he cobrado trece, con seis muy grandes!».

Efusivas felicitaciones, resultó uno de los mejores puestos y de los mejor aprovechados.

Y Gloria grabó perfectamente todos los lances.

No se pierdan el vídeo de La Meca, háganme caso, por favor.

La Meca Riquelme
José Manuel y Antonio.

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Paco Montiel.

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Rubén fotografiando a Ricardo, Juan Antonio y Rubén con los cochinos cobrados en la parte alta del puesto 3 de La Charca.

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Jaime Carmona, segundo por la derecha.

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Raúl de la Morena.

Otros puestos destacados

José Manuel Peña, Coco, al que acompañaba Antonio, en el nº 2 del Olivar cobró catorce jabalíes.

Mientras que Jaime Carmona, en el nº 3 de la misma armada, cobró, entre otros, dos macarenos ambos medalla de oro ya medidos.

Hasta con tres bocas se hizo, entre otros jabalíes, el joven Raúl de la Morena, destacar sobre todo uno extraordinario de colmillos gruesos y largos.

Para mostrar la dificultad de los tiraderos en La Meca, en dos puestos se fallaron quince cochinos.

Extraordinario plantel, expuesto con mucha luz

Los equipos de Riquelme y Las Pilas – Navalmoro a tope recogiendo y cargando los jabalíes cobrados.

Camino a la casa de Las Pilas aquello parecía el desierto, ¡qué polvareda al paso de los vehículos por los caminos!

Me comentaron que en la zona solo habían caído diecisiete litros en casi seis meses.

¡Qué calor al llegar a la casa! ¡Qué buena está el agua! Y resulta que una cerveza muy fría tampoco está mala.

Excelente catering, con los entrantes sobraba para comer.

Apetecía sentarse a la sombra esperando la llegada de los carros.

Oído cocina escuché a algún montero que posiblemente fue de los que peor suerte tuvieron.

Jesús Riquelme y Paco Chillarón revisando la conformación del plantel.

Antes de las 15:30 ya llegaron los primeros carros.

¡Y en una hora ya estaba el plantel formado!

Un total de sesenta y dos jabalíes expuestos con gusto en uno de los patios con más solera de nuestra montería.

PLANTEL

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DETALLE DE LAS VEINTE MEJORES BOCAS

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Cuarenta bocas (un 64,5% de los jabalíes cobrados), con veinte cochinos grandes de verdad, de magníficas defensas.

Los números son fáciles, aunque no se crean que me gusta medir una cacería por los números, es solo por tener alguna referencia: 62 ÷ 8 = 7,75 / 40 ÷ 8 = 5 / 20 ÷ 8 = 2,50.

Vi a Paco Chillarón y me comentó: «Nos han faltado veinte guarros por culpa del calor».

Y si Paco dice eso, es que faltaron veinte cochinos.

Bolo con uno de los jabalíes rubios cobrados.

Una curiosidad, había varios jabalíes muy rubios, de pelo y hechuras muy bonitos, fotografié a Bolo con una cochina de tales características.

La Meca Riquelme

Riquelme en La Meca. ¡Gloria bendita!

Después de la sesión fotográfica y de vídeo comí con los Sol Montero, estaban satisfechos, habían grabado mucho y bueno.

Al salir, ¡el patio estaba completamente limpio!, como si unos instantes antes no se hubieran expuesto allí sesenta y dos jabalíes.

Fotos para el recuerdo.

Paco Montiel estaba eufórico, no es para menos, además tiró muy bien, se fotografió con los Sol Montero y con Riquelme, y este a su vez presumía de Thiago, puede presumir muchísimo.

En estas estábamos cuando llegaron rehaleros y guías, los invitamos a unirse al retrato de familia.

La Meca Riquelme
Rehaleros, podenqueros y guías se ganaron la cerrada ovación final.

Y entonces, el típico aplauso que se dedica a la foto del plantel, se dedicó en esta ocasión a ellos por su tremendo esfuerzo y magnífico trabajo.

«¡Señores, va por ustedes, habéis monteado de maravilla!».

Merecidísima y cerrada ovación.

Aún con mucha luz, satisfecho y contento, puse rumbo a casa.

Riquelme en La Meca. ¡Gloria bendita! Aunque quizá también podía haber sido: Riquelme en La Meca, un Sol –mucho– de montería.

Una crónica de Adolfo Sanz Rueda

Fotografías: Sol Montero Producción Audiovisual y Adolfo Sanz Rueda

La Meca Riquelme

DATOS DE LA MONTERÍA

La Meca Riquelme

Organización: Monterías Riquelme

Fecha: 29 de octubre de 2022

Finca: Navalmoro / Finca cerrada / Mancha: La Meca

Localidad: Abénojar, Ciudad Real

Puestos: 8 / Sin cupo / Rehalas: 6

Jabalíes: 62 (40 bocas, homologaciones pendientes)

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