
Con la llegada de marzo concluye la campaña montera, y para los rehaleros comienza un tiempo imprescindible de reflexión sobre el rendimiento de nuestros perros.
Es el momento de realizar una valoración sería, meticulosa y basada en una autocrítica sincera.
En este proceso no caben los autoengaños: es necesario identificar con honestidad nuestras debilidades, nuestras fortalezas y, principalmente, las oportunidades reales de mejora.
A partir de ese análisis es cuando debemos elaborar un plan que permita fortalecer nuestra rehala, potenciando sus virtudes y corrigiendo sus carencias.

Una rehala solo debería estar compuesta por perros verdaderamente sobresalientes
No es aceptable el argumento de que «me sirven todos o casi todos los perros». Una rehala solo debería estar compuesta por perros verdaderamente sobresalientes.
No valen para la montería los perros que van pegados al perrero. Ni los mudos que no ladran la caza durante la persecución. Tampoco los que van por delante campeando, pero no buscando. Ni los carentes de valentía que abandonan a los guarros sin forzarlos para dirigirlos a los pasos.
Esa debería ser la línea de pensamiento común entre nosotros los rehaleros: reconocer sin excusas las deficiencias de nuestra rehala y, una vez detectadas, corregirlas mediante una selección adecuada, ya sea criando o adquiriendo perros.

Cuando se pretende una mejora inmediata del conjunto el único camino es la adquisición de perros hechos que solucionen de forma rápida nuestras carencias
Si nos faltan buscas deberíamos cruzar perros muy buscadores. Si se adolece de dicha, lo mismo. Igual con la valentía. Cuando se pretende una mejora inmediata del conjunto el único camino es la adquisición de perros hechos que solucionen de forma rápida nuestras carencias.
Según mi criterio –y el de la mayoría de los rehaleros–, una rehala debe estar compuesta principalmente por buscas, pero buscas destacados y eficaces, complementados por un número suficiente de perros de agarre que sirvan de apoyo y salvaguarda para el resto.
Para que un busca sea excelente debería reunir todas las cualidades que se describen a continuación.
Si no perseguimos la utopía –la perfección– nunca llegaremos siquiera a lo bueno. Y si no aspiramos a lo bueno, jamás saldremos de la mediocridad.
CUALIDADES QUE DEBE TENER UN BUEN PERRO DE REHALA
El marqués de Valdueza –padre del actual– decía en su libro Tras la huella del recuerdo: «si tienes un perro excepcional, mejor todavía que utilizarlo como semental, es volver a cruzar a sus padres». Esto ha marcado la política de cruces en mi rehala.
En mi opinión, son cinco las cualidades que deben confluir en los perros de una rehala, o en el conjunto de ella, para que ésta sea completa: afición, olfato, tesón, dicha y valentía.
Afición Reflexión y
Es lo que podríamos definir como ganas de cazar, de encontrar caza.
Es lo que impulsa al perro a buscar, a ir y venir, a subir al collado y bajar a la rehoya.
Un perro sin afición es un perro sin iniciativa, que tras la carrera inicial pasará a campear pegado a los talones del perrero.
Olfato
A nadie se le escapa que es cualidad indispensable en los buscas de la rehala.
Puede tratarse de un perro con mucha afición, infatigable, que no pare en todo el día, pero sin olfato sólo espantará aquellas reses con las que se tope en su camino.
A menudo se cae en el error de considerar busca a todo perro que campea lejos del perrero, cuando en realidad algunos de ellos son simples campeadores sin capacidad real de rastreo. Una rehala compuesta mayoritariamente por campeadores levantará poca caza y será, inevitablemente, una rehala mediocre.
Saber distinguir entre «busca» y «campeador» es fundamental.

Tesón Reflexión y
Ni en exceso, ni ausente, el suficiente para sacar la res y llevarla a las posturas.
Un desmedido tesón, como es el caso de los sabuesos y grifones puros, nos llevaría a que el perro estuviera horas tras la pieza y con toda probabilidad muy alejado de la mancha que se montea.
Al contrario, la carencia total de tesón nos conduce al tipo de perro que, tras correr cien metros a una res, se vuelven al perrero dejándola dentro de la mancha sin dar opción a lance alguno.
Dicha
La ladra durante la persecución es imprescindible. Una rehala sin dicha no es una buena rehala.
La dicha provoca la llamada de otros perros, que, al acudir, refuerzan la persecución haciéndola más eficaz dificultando así que la res los pierda y quede en la mancha sin posibilidad de lance.
La ladra marca el recorrido de la res. Además de ser un espectáculo, la dicha provoca emoción y da compañía para el montero.
Valentía Reflexión y
Es especialmente necesaria cazando guarros.
El perro ha de ser valiente, y cuando da con un jabalí, debe acometerlo y no pasar de largo.
No siempre llega a los cochinos el grueso de la rehala, muchas veces es un perro o dos, y es necesario que sean valientes para acometerlos y conseguir que dejen los encames y llevarlos hasta los pasos.
Los cochinos imponen respeto a los perros y es un hecho acreditado la diferencia entre rehalas cochineras y aquellas más orientadas al cervuno.

Lo importante es que el conjunto de la rehala reúna estas cualidades, aportando cada raza su principal función para conseguir el equilibrio
Es deseable buscar perros en los que confluyan todas estas cualidades. Mi preferencia personal se inclina a los cruzados de mastín y podenco que se ajustan de manera idónea a este buscado perfil.
En cualquier caso, lo verdaderamente importante es que el conjunto de la rehala reúna estas cualidades, aportando cada raza su principal función para conseguir el equilibrio de la recova. Así el olfato del podenco, el arrojo de los perros de presa y la fortaleza y resistencia del mastín.
Y haciendo referencia al viejo dicho «para la caza hay dos clases de perros: los buenos y los malos»; y dado que ambos requieren los mismos cuidaos apostemos por perros encastados y con trapío intentando con el tiempo tener una rehala además de excelente, homogénea y con la personalidad y gusto de cada uno.
Reflexión y mejora de la rehala tras el fin de la temporada; texto y fotografías: Perico Castejón

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