Batiendo monte Batiendo monte Montería

El agarre: causas por las que se produce; por Perico Castejón

El agarre rehala
El agarre: causas por las que se produce.

«Los mejores perros para el jabalí, son aquellos que muestran gran codicia por agarrarlo»

«Los perros de apoyo –agarre– salvan la vida de los otros perros de la rehala y ayudan a montero o perrero a un remate seguro»

El agarre es un hecho consustancial a la montería española y reside en la propia naturaleza e instinto de los perros de rehala.

Está claro que por desconocimiento de la materia no todos lo comprenden pero son sucesos inevitables que a continuación explicaremos.

El cometido de las rehalas es encontrar la caza y acosarla para forzar su huida a las posturas. Pero también, si llega el caso, la rehala tiene que ser capaz de apresar e inmovilizar la pieza para facilitar su muerte a cuchillo por el perrero o montero.

Por supuesto, los rehaleros no persiguen el agarre como objetivo en la montería, pero este, aunque no buscado, es algo ineludible en esta modalidad de caza y más hoy con la enorme densidad de cochinos que hay en muchas manchas.

Es importante saber que la codicia que lleva a un perro a perseguir un cochino no es otra cosa que las ganas de apresarlo.

Cuanto más codiciosos sean, mejor resultan para la caza del jabalí y más cochinos empujan a las posturas.

«Los mejores perros para el jabalí, son aquellos que muestran gran codicia por agarrarlo»

Principales causas por las que los perros pudieran agarrar un jabalí en una finca abierta

Para su mejor conocimiento y comprensión analicemos de una forma rigurosa las principales causas por las que los perros pudieran agarrar un jabalí en una finca abierta:

1.- El guarro está herido.

Por ello se para o su carrera se ralentiza, de manera que es alcanzado por los perros.

2.- Las posturas airean

El cochino, percibiendo la situación de los monteros, salvo raras excepciones, no querrá romper al cortadero prefiriendo huir hacia atrás y enfrentarse a los perros.

Lo mismo ocurre cuando, aún no dando aire la armada, el guarro se ha orientado de dónde están los puestos por los disparos, voces u otros ruidos.

3.- Cuando el cochino tiene mermadas sus facultades físicas por enfermedad o mutilación.

4.- Cuando un jabalí, muy cansado después de una larga carrera intentando escapar de un grupo de perros perseguidores, decide pararse y enfrentarse a ellos.

5.- Cuando un cochino huyendo del acoso de una rehala se da de cara con otros perros que salen a su encuentro.

Esto es muy común cuando se montea con un exceso de rehalas.

6.- Cuando el monte no es muy cerrado.

En monte cerrado el jabalí saca fácilmente distancia a los perros pero en manchas con poco monte los perros corren más que los guarros, siendo más fácil su alcance y apresamiento.

También es cierto que en estas manchas, en general, los cochinos salen muy por delante de los perros.

7.- Por la valentía que muestran los viejos y grandes machos.

Esa valentía les hace plantar cara a los perros antes que huir, sabiendo que en muchas ocasiones han salido victoriosos hiriendo o matando a varios de ellos.

8.- La calidad de la rehala.

Una mala rehala en la que los perros van alrededor del perrero, además de no levantar caza, agarrará mucho más que la buena recova cuyos perros cazan lejos y abiertos, pues en la primera se echarán de golpe encima del guarro veinte perros sin darle oportunidad alguna de huida, mientras que en la segunda con los perros esparcidos por la sierra serán pocos los que acometan al cochino, forzando la huida del marrano y teniendo éste todas las ventajas de escape a un posible agarre.

9.- El número de rehalas.

Un número excesivo de rehalas pegadas unas a otras, además de cazar peor, pues los perros se estorban entre sí, se comportan como una apisonadora agarrando muchísimo más que si se caza con un número apropiado de buenas rehalas, con perros buscas que llegan a todos los rincones levantando y echando caza para adelante.

10.- La orografía del terreno y el cómo esté cortada la mancha.

Son otros de los factores que influyen en el potencial número de agarres.

Pendientes y traviesas

Fincas con pronunciadas pendientes provocarán la huida de los cochinos hacia abajo, siendo común su agarre en los barrancos o al iniciar este la subida.

Una mancha con pocas o ninguna traviesa dará lugar a largas carreras de persecución al jabalí, provocando el cansancio de éste y la posible parada y agarre del guarro.

Por contra, la existencia de traviesas que acorten las carreras propiciará que el guarro sea disparado con prontitud por algún montero.

En fincas cerradas e impermeables para el jabalí

Igualmente, en las fincas cerradas e impermeables para el jabalí se pueden definir las causas por las que los perros agarran tantos guarros, y que además de las anteriormente señaladas, son:

1.- En las fincas cercadas de pequeña superficie más conocidas como cercones, los cochinos no tienen querencias si los han soltado días u horas antes.

No saben a dónde ir y se quedan quietos haciendo frente a los perros.

En otros casos, conocen por donde van las mallas y que de ahí no pueden pasar.

El día de la batida, además, se aperciben enseguida de donde están los puestos por los disparos y ruidos, costando así mucho trabajo que rompan a las escopetas, prefiriendo quedarse inmóviles sabiendo que su única defensa es la quietud.

Esto ocurre sobre todo con los machos.

2.- Se aumentan las probabilidades de agarre cuando se trata de  guarros con sobrepeso y por ello con poca agilidad, siendo fácilmente alcanzados y apresados por los perros.

Lo mismo ocurre en el caso de  cochinos criados en cautividad o semidomésticos, y por ello, con menor instinto de supervivencia, aunque una vez agarrados suelen mostrar igual  capacidad de herir y matar perros que los salvajes.

3.- La densidad de guarros por hectárea es muchísimo mayor.

Esto provoca que se agarre notablemente más que con una densidad normal en campo abierto.

Se agarra ahora igual que antes

En general, en la montería, a los guarros hay que forzarlos a huir, y cuando los perros realizan esta tarea se pueden producir todas las situaciones aquí descritas, y cuando alguna de ellas sucede se producen los agarres. Así ha ocurrido  en todas las épocas de la montería. Mataban guarros las escopetas y agarraban guarros las rehalas, disfrutando y valorando este lance todos los monteros allí presentes.

Hoy en día ocurre lo mismo y en la misma proporción –como conocen quienes leen literatura antigua de montería–, pero, como hay muchos más cochinos que entonces puede parecer que se agarra más que antes, pero la realidad es que sucede en igual medida.

El agarre rehala

Agarre si el guarro está herido o no

Algunos critican el agarre al entender que estos cochinos son usurpados a las escopetas.

Lo hacen desde el desconocimiento de las circunstancias por las que este hecho ocurre y que, como se ha explicado anteriormente, son causas absolutamente inevitables e inherentes a esta modalidad de caza.

En este sentido, los rehaleros, nos encontramos en una encrucijada, pues cuando los perros agarran un gran guarro herido, a veces muy poco, el montero se alegra enormemente por haber conseguido cobrar su trofeo, pero cuando esos mismos perros agarran de igual manera otro macho que también paró y les hizo frente porque no quería romper al cortadero, aireado de los puestos, entonces el mismo montero recrimina ese agarre; y nos preguntamos cómo se puede evitar un agarre cuando un cochino se para.

Alguien le preguntó un día a un viejo montero y también dueño de rehala: «Fulano, ¿tu rehala agarra?» Fulano contestó: «Si el cochino se para y no quiere romper, sí. No están enseñados a abandonarlo».

De todos es sabido que los perros que abandonan los guarros, llevan muy pocos o ningún cochino a las posturas.

Ningún rehalero debería ir a finca alguna dejando los perros de apoyo en la perrera

En algunas ocasiones se les pide a las rehalas que no lleven los perros de agarre.

Un dueño de rehala que quiera a sus perros y pretenda mantener la calidad de su rehala con respecto a los guarros, o va a todas las fincas con los perros que lleva siempre, o no debe ir.

Ningún rehalero debería ir a finca alguna dejando los perros de apoyo en la perrera.

«Los perros de apoyo –agarre– salvan la vida de los otros perros de la rehala y ayudan a montero o perrero a un remate seguro»

Cuantos más cochinos se les mata a los perros, mejores se hacen

Hay que recordar que los buenos perros para el jabalí son aquellos que los persiguen más que los otros, porque saben que, si se para y les hace frente, ganarán la batalla, bien forzándolo nuevamente a huir para ser disparado, muerto y luego mordido por ellos, bien apresándolo si no quisiera huir, para ser igualmente muerto a cuchillo por montero o perrero.

El perro cuando ve a su oponente muerto, por disparo o cuchillo, lo muerde con rabia celebrando su victoria, siendo así como se hacen los perros buenos, mordiendo la caza que se les ha matado.

Luego, después de verlo muerto y morderlo, se van a por más para repetir la acción: buscar, encontrar, forzar la huida y al fin verlo muerto.

El agarre rehala

Cuantos más cochinos se les mata a los perros, mejores se hacen

Por eso cuantos más cochinos se les mata a los perros, mejores se hacen. Como el perro de caza menor, cuantas más piezas se le mata, mejor llega a ser.

Cuando el jabalí huye, no hay problema, cualquier perro lo persigue, pero cuando el guarro se para y, por no haber fuerza suficiente, los perros son heridos, se acobardan y se marchan dejando el cochino ahí, esos perros en el futuro abandonarán todos los guarros o guarras que les planten cara.

Esto ocurre cuando no hay perros de apoyo, y lo saben todos los rehaleros de España y los monteros que saben de montería.

Actualmente hace todavía más imprescindible la concurrencia de estos perros que salvan a los otros y dan confianza a la rehala

Ahora que hay muchos más cochinos que antes, y que han proliferado las fincas cerradas para el jabalí, donde la densidad es aún mayor, se hace todavía más imprescindible la concurrencia de estos perros que salvan a los otros y dan confianza a la rehala.

Por estas razones no se puede pedir que un día dejes los perros de agarre en casa, pues si ese día se produce por casualidad un atranque, y los perros en la creencia de que tienen el apoyo de los otros, se tiran al guarro, el cochino los destroza, pierden la batalla, lo tienen que abandonar y a partir de ese acontecimiento se vuelven cobardes, comenzando a centrarse en el cervuno sin hacer caso a los cochinos.

El agarre: causas por las que se produce; texto, fotografías y vídeos: Perico Castejón

 

Otros artículos de Perico Castejón

Lluvia: El dilema de suspender o mantener una montería

Normas básicas que ha de cumplir el rehalero

Normas que deberían cumplir los monteros

El organizador

Las preocupaciones del / la rehaler@ el día de la montería

Las primeras monterías

Periquillo el de Valdueza, por Perico Castejón

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.