
Este escrito, con fotos de 2026, es una breve reflexión de un relato mayor que incluiré en 200 ELEFANTES 200, libro que confío en que pueda estar impreso en enero de 2027.
El pasado domingo 19 de abril salí de un campamento de caza del delta del Okavango a las seis de la mañana, con una lluvia torrencial. Llegar a la embarcación que cruzaba la manga ancha del río Okavango nos llevó casi tres horas, y ya estábamos completamente remojados. En la lancha, la lluvia algo amainó. Llegamos al embarcadero final después de rozar con el fondo de la barca a un hipopótamo y, luego, de eliminar a machetazos la obstrucción vegetal del canal, realizada por un rebaño de elefantes. Empapados en el embarcadero de llegada, apenas pudimos tomar un reconfortante té caliente, porque nada más llegar allí aterrizó nuestra Grand Caravan.
Once horas más tarde, aún con todo mojado, hasta el pasaporte, llegamos a la zona de confort.
Fue una odisea, pero llevada con resignación, alegría y sin quejas, todos conscientes de que veníamos de uno de los lugares más bellos del mundo: para mí, el paraíso, el delta del río Okavango.

Mi paraíso en la tierra
Lo visité por primera vez hace 25 años y, nada más llegar, pude decir: «Eureka, he encontrado mi sitio, mi “Shangri-La”, mi paraíso en la tierra».
A punto de alcanzar la magnífica cifra de 200 elefantes cazados con mi asistencia, consejo o asesoramiento personal sobre el terreno, soy consciente de que una parte de mi alma deambula por allá para siempre. Es el lugar con el mayor número de lances y donde he obtenido trofeos de mayor calidad en general; pero no solo por eso, hay que añadir el valor estético, que es un plus de contemplar el Delta.
Dentro de unos pocos días estaré de vuelta, y el año que viene, y muchos más, espero.
Es «mi horizonte encontrado».
Bodas de Plata en el Delta; por José García Escorial
Delta del Okavango, abril de 2026

Ξ
Safari Headlands – José García Escorial
Sitio web: http://www.safariheadlands.org
Móvil / WhatsApp: +34 620210069
Ξ



