
Andalucía consolida un marco técnico y garantista para el control excepcional de predadores cinegéticos
- Catalina García explica en Parlamento andaluz las claves de la nueva orden, una norma alineada con la recuperación de la caza menor asegurando la biodiversidad y los umbrales de bienestar animal
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, abordó este jueves en el Pleno del Parlamento andaluz la nueva Orden que regula la acreditación y las funciones de los controladores de predadores cinegéticos y por la que se aprueban sus métodos de captura en la Comunidad Autónoma.
Durante su intervención, ha señalado que esta norma se ha concebido como herramienta de gestión excepcional dentro del marco de la conservación de la biodiversidad y del equilibrio de los ecosistemas.
La regulación ha partido de la premisa de que el control de predadores con dispositivos de control no constituye una práctica ordinaria, sino un recurso complementario.
Recurso que solo se activa cuando las medidas habituales de gestión cinegética y de hábitat resultan insuficientes o cuando concurren densidades elevadas de determinadas especies con impactos acreditados, principalmente en relación con fluctuaciones de las especies presentes.
Énfasis en la profesionalización de estos controles excepcionales
Se ha regulado una acreditación personal e intransferible para las personas controladoras de predadores cinegéticos, con una validez de cinco años, vinculada a la superación de un curso de formación específico, a la realización de reciclajes periódicos y a la renovación de la habilitación.
Asimismo, se ha establecido un sistema de homologación de las entidades formadoras, con el objetivo de garantizar que la capacitación técnica responda a estándares homogéneos y verificables.
Especies objeto de regulación
Las especies contempladas son el zorro, el jabalí, la urraca, así como los predadores domésticos asilvestrados en determinadas circunstancias.
La regulación ha respondido también a una realidad constatada en el territorio andaluz, como es el aumento de poblaciones de jabalí y cerdos asilvestrados.
Su expansión ha generado afecciones en ámbitos diversos, desde daños a cultivos y explotaciones ganaderas hasta riesgos sanitarios, problemas de seguridad vial y presencia en entornos urbanos.
7.500 cotos y reservas de caza en Andalucía
El desarrollo de esta orden se ha producido en un contexto en el que la actividad cinegética tiene un peso significativo en Andalucía.
La comunidad cuenta con más de 163.000 personas cazadoras con licencia y más de 7.500 cotos y reservas de caza, que abarcan en torno al 81% del territorio andaluz, cerca de siete millones de hectáreas.
Se trata de una actividad con una dimensión social, económica y territorial relevante, especialmente en el medio rural, que ha requerido un marco regulador claro y actualizado para garantizar su compatibilidad con la protección del patrimonio natural.
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