

Un artículo científico publicado en la revista Ecologies, liderado por la Fundación Artemisan, demuestra que la combinación de la gestión del hábitat con el manejo de depredadores y competidores podría cambiar el destino del urogallo pirenaico, ave forestal catalogada en peligro de extinción.
El estudio de fototrampeo recogido en el artículo revela que el urogallo coexiste con una amplia gama de depredadores y posibles competidores por el hábitat, con independencia de su estructura. Asimismo, muestra que, incluso cuando se dispone de hábitats óptimos que favorecen al urogallo, depredadores y competidores son capaces de adaptarse a diferentes contextos ecológicos, por lo que no siempre se ven afectados.
El estudio utilizó cámaras de fototrampeo en áreas críticas para la conservación del urogallo en Huesca, con el objetivo de evaluar la presencia y abundancia de depredadores y especies competidoras en tres zonas clasificadas como de hábitat «óptimo», «favorable» y «desfavorable», en función de su idoneidad para la especie.
Durante 3.417 días se recogieron 8.757 fotografías válidas en un total de 130 ubicaciones. En ellas se registraron 36 especies diferentes, si bien las detectadas con mayor frecuencia fueron el rebeco pirenaico o sarrio (32,6 %), el corzo (18 %), el jabalí (9,6 %), la ardilla roja (6,1 %), los mustélidos (5,6 %) y el zorro (4,8 %). Asimismo, se fotografiaron urogallos en las áreas de hábitat óptimo y favorable.
Además, los depredadores de nidos, como los mustélidos y el zorro, se detectaron con mayor frecuencia en el área favorable durante otoño e invierno y, en el área óptima, en primavera y verano, coincidiendo con la época de cría del urogallo. Por ello, si se gestionaran estas especies para reducir la depredación de nidos, las actuaciones deberían realizarse antes de este período, siguiendo el camino ya emprendido en otras zonas de los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. En el caso del zorro, se observó un patrón muy similar.
Los córvidos fueron más frecuentes en el área de hábitat desfavorable en ambos periodos, y no se encontró un patrón claro para el jabalí (depredador de nidos y competidor de hábitat) ni para los cérvidos (competidores), lo que sugiere que las recomendaciones de gestión para estas especies deberían basarse no solo en la estructura del hábitat, sino también en factores como la disponibilidad de alimento.
Adrián Moreno, investigador de la Fundación Artemisan y responsable del proyecto de recuperación del urogallo pirenaico en el Valle de Bielsa, ha señalado que este estudio ayuda a comprender cómo influye el tipo de hábitat en la presencia y abundancia de depredadores y competidores del urogallo, y confirma que su supervivencia no depende únicamente del manejo del hábitat, sino también del control de estas especies.
Además, ha agradecido la implicación de todos los colaboradores en el proyecto, entre ellos el Gobierno de Aragón, la Federación de Caza de Aragón, la Asociación de Cazadores Valle de Bielsa y el Ayuntamiento de Bielsa, destacando su esfuerzo y compromiso con la conservación del urogallo, así como a la Fondazione La Lomellina, que financió parcialmente el estudio.
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