
El aumento de la población de corzos en la península, junto con su expansión, es un hecho incontestable. Este incremento ha traído consigo la aparición de nuevos retos. Uno de ellos, es que cada primavera nacen un mayor número de individuos jóvenes que, siguiendo el instinto ancestral de los cérvidos, permanecen tumbados en la hierba para protegerse de los depredadores durante las primeras semanas de vida.
En el actual estado de bienestar social del mundo urbano en que vivimos, cada día es más la gente que se traslada al campo en su tiempo de ocio para disfrutar del mismo de muy variadas maneras. Sin embargo, la nula o escasa educación ambiental, el apego urbano de estas personas, la influencia de la esencia plastificada y maniquea con que se les presentan los procesos naturales hace que muchas de estas personas tengan reacciones bastante negativas ante hechos esenciales para la vida.
Estos animales –corcinos– no están abandonados
El aumento de la población de corzos tiene como consecuencia que un número creciente de personas encuentren estos corcinos, con apariencia de desvalidos, aparentemente abandonados en el campo y, por ello, decidan cogerlos para cuidarlos. Este fenómeno se da incluso entre la población rural de las zonas de reciente colonización, donde se desconocen las particularidades de su biología.
Hay que saber que estos animales no están abandonados, ya que su madre –siempre de manera discreta– los observa constantemente.
En el mejor de los casos, estos corcinos recogidos, se trasladarán a un centro de recuperación de fauna salvaje, donde, en la mayoría de los casos, carecen de la experiencia suficiente y de los mínimos protocolos veterinarios para sacar adelante a esta criatura, con lo cual su destino suele ser incierto.
Estos corcinos en cautividad, además, en el caso de que sobrevivan, son muy difíciles de sacar adelante por lo que su captura significa condenarle a una muerte probable. Los pocos que lo logaran no son aptos para ser reintroducidos en la naturaleza, ya que se han habituado a los seres humanos y han perdido su instinto de defensa y huida. Además, los machos criados en cautividad son muy peligrosos para los humanos, por su condición de animales agresivos y territoriales, no dudando en atacar cuando alguna persona se acerca a sus dominios.
Se siguen recogiendo corcinos en los centros de recuperación cada primavera
A pesar de los años de campañas sucesivas, se siguen recogiendo corcinos en los centros de recuperación cada primavera, llevados por personas que desconocen las costumbres reproductivas de la especie.
Por otra parte, el corzo es una más de las especies, cuyas crías perecen por acción de la maquinaria agrícola en cada temporada. Por tanto, es indispensable, seguir con el mensaje para llegar a todos los colectivos implicados.
XIX Campaña del Proyecto Corcino
Por ello, y por el éxito que en años anteriores han tenido las sucesivas Campañas Corcino, este año La Asociación del Corzo Español ha puesto en marcha nuevamente la XIX Campaña del Proyecto Corcino. Como en anteriores ocasiones, con un objetivo ambicioso y dirigido a un colectivo amplio que abarca tanto a las Administraciones como a personas que viven en el campo, con especial atención a los Centros de visitantes de parajes naturales.
Conscientes de la importancia de este tipo de proyectos de sensibilización y educación medio ambiental llevaremos acciones con distintas entidades y colaboradores dirigidas al refuerzo de la comunicación de la campaña a través de las RRSS.
El mensaje va dirigido especialmente a agrupaciones de cazadores, clubes de montaña, empresas del sector turístico (turismo activo), guías de senderismo, agrupaciones de agricultores y personas que acuden al campo acompañadas de sus perros, etc.
En general queremos llegar a todos aquellos que, en esta época tan delicada, pueden suponer una injerencia en el correcto desarrollo no solo de los corzos, sino de todos aquellos animales salvajes que crían en el suelo.

RECUERDA, NO ESTÁ ABANDONADO, SU MADRE LO PROTEGE
SI TE LO LLEVAS, MORIRÁ
NO INTERVENIR, TAMBIÉN ES CONSERVAR
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