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El coste de las rehalas; por Perico Castejón

de las rehalas perros
En esta ocasión Perico Castejón trata con maestría sobre el coste de las rehalas.

Ser rehalero es un enorme acto de romanticismo. Un romanticismo que, si se analizan sus costes, solo puede explicarse por el inmenso amor que sentimos por nuestros perros.

Muchas personas desconocen lo que supone crear y mantener una rehala. Algunas incluso creen que se puede ganar dinero con esto de los perros. Sin embargo, no conozco a ningún rehalero que viva de su rehala; el objetivo de todos es, simplemente, que al menos no cueste dinero.

Perico Castejón disfrutando de su rehala.

Tener y mantener una rehala se trata de una actividad económicamente ruinosa

Cuando se echan cuentas entre lo que se gasta y lo que se recibe, queda claro que se trata de una actividad económicamente ruinosa, sostenida únicamente por la pasión que los rehaleros sentimos por nuestros perros y por la montería.

Crear una rehala partiendo de cero exige disponer de un terreno con agua y luz donde construir las perreras, adquirir un vehículo adecuado y comprar los primeros cuarenta o cincuenta perros. Además, es necesario elaborar un proyecto técnico a través de un ingeniero o arquitecto y acompañarlo de un dossier sanitario avalado por un veterinario, que debe presentarse ante el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma correspondientes para su aprobación. Como puede imaginarse, todo ello supone una inversión inicial muy elevada.

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Coste anual de mantener una rehala

A partir de ahí comienza el enorme coste anual de mantener la rehala, cuyos gastos pueden agruparse en cinco apartados principales:

1. Alimentación

La alimentación de aproximadamente 50 perros. Para poder montear con 25 o 30, es necesario mantener en las perreras al menos ese número, incluyendo alrededor de una docena de cachorros para el renuevo.

Durante la temporada es imprescindible utilizar piensos de alta energía, además de los específicos para madres gestantes y cachorros.

2. Sanidad y veterinaria

En este apartado se incluyen:

Servicios veterinarios:

•Vacunación de todos los cachorros, microchip, altas y bajas.

•Vacunación anual de toda la rehala contra la rabia y con la heptavalente.

•Desparasitaciones internas y externas, bimestrales o trimestrales.

•Medicamentos: antibióticos, antiinflamatorios, vitaminas, anestésicos, antihemorrágicos, material de sutura, etc.

•Intervenciones quirúrgicas, operaciones y tratamientos.

Otros gastos sanitarios:

•Productos de limpieza y asepsia para perros, perreras y vehículo.

3. Mantenimiento de instalaciones y equipo

Aquí se incluyen la amortización y revisiones del vehículo, así como trabajos de mantenimiento en las perreras: pintura, encalado, reparaciones y mejoras.

También la reposición de materiales y utensilios: collares, GPS –tan útiles como costosos–, chapas de identificación, walkie-talkies, ropa, zahones, etc.

4. Gastos de desplazamiento en temporada

Principalmente el combustible necesario para acudir a las fincas donde se celebran las monterías, así como los desplazamientos adicionales en la búsqueda de perros perdidos.

A ello se suman los gastos de alojamiento y restauración cuando se caza lejos de la perrera.

5. Gastos administrativos y licencias

Seguros de la rehala, del vehículo y de las instalaciones, así como las licencias necesarias para la actividad.

Otros gastos

Estos son los gastos directos a los que se enfrenta un rehalero. A ellos habría que añadir las innumerables horas que él mismo dedica al cuidado de los perros y al mantenimiento de las instalaciones.

En algunos casos, además, los propietarios de rehala deben sumar el salario de un podenquero con dedicación exclusiva.

Hay dos aspectos en los que nunca se debería ahorrar y son la alimentación y la sanidad de los perros

Ante estos elevados costes, se podría pensar en intentar algunos ahorros que aliviasen algo el montante total. Hay dos aspectos en los que nunca se debería ahorrar y son la alimentación y la sanidad de los perros.

Reducir la calidad del pienso o descuidar las vacunaciones y desparasitaciones puede tener consecuencias graves en la salud y el rendimiento de los perros. Por ejemplo, no vacunar anualmente a todos los perros con la tetravalente o la heptavalente expone a la rehala al contagio de  enfermedades como el moquillo o la hepatitis.

Rehala del Marqués de Valdueza en la exposición canina.

Con lo que hoy se paga a las rehalas de alquiler, los rehaleros no llegan a cubrir ni la mitad de los gastos

Actualmente, el colectivo de rehaleros se encuentra asfixiado por el aumento constante de los gastos y por unas exigencias legales cada vez mayores que dificultan la continuidad de esta actividad. A ello se suman las fuertes subidas en el precio del pienso y de los carburantes, que incrementan notablemente dos de las partidas más importantes.

Con lo que hoy se paga a las rehalas de alquiler, los rehaleros no llegan a cubrir ni la mitad de los gastos.

Por ello, es necesario reflexionar seriamente sobre la crisis que atraviesa el mundo de la rehala y plantear una actualización de las contraprestaciones que reciben los rehaleros. Solo así se podrá garantizar la supervivencia de las rehalas, que de otro modo irán desapareciendo… y con ellas, inevitablemente, la montería.

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El futuro de las rehalas no depende únicamente de la afición de sus dueños por los perros y la montería; depende, en gran medida, de su viabilidad económica.

Para que una rehala rinda en el monte es imprescindible que esté bien alimentada y cuidada. Los buenos piensos, las vacunas, las desparasitaciones y unas perreras adecuadas para el descanso tienen un coste que no debería recaer únicamente sobre la economía familiar del rehalero.

Con toda seguridad, muchos monteros estarían dispuestos a asumir un pequeño incremento en el precio de los puestos si con ello se contribuye a mejorar la compensación de las rehalas.

El coste de las rehalas; texto, fotografías y vídeos: Perico Castejón

¡Resistiré!

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