

∞
CRÓNICA DE MONTE LOBO (LOS PINOS)
MONTERÍAS JOSÉ CARVALHO

Cita entre la niebla
En una mañana de muchísima niebla, José Carvalho nos daba cita en el cortijo de la finca Monte Lobo para cazar la mancha abierta de Los Pinos.
Con puntualidad inglesa acudieron los doce cazadores (incluyendo a la propiedad) que iban a disfrutar de esta jornada, cuyo principal objetivo era el jabalí.
Tras un maravilloso desayuno, característico de las monterías portuguesas, José cogía la batuta y daba las últimas indicaciones a los asistentes.
Había una veintena de jabalíes controlados y tres venados, de los cuales dos eran MUY BUENOS, y hay que ponerlo en mayúsculas porque, de verdad, lo eran.
—Hay un puesto que está un poco más comprometido, pega al cercón. Por favor, que quien lo ocupe tenga prudencia y se asegure de que los jabalíes están del lado que estamos cazando—advirtió José.
¿A quién le fue a tocar? Imagínenselo.


Todo el mundo sortea, incluido el dueño de la finca
Aquí sortea todo el mundo, incluido el dueño de la finca, así que doce papeletas sobre la mesa y dos armadas para sortear.
En suerte, el uno que montaba el amigo Conejo: el dichoso puesto que lindaba con el cercón.
Hubo que esperar a que la niebla levantase un poco para salir hacia las posturas. El destino quiso que mi padre ocupase postura en la otra armada, por lo que cogí lo imprescindible, dejándole el coche, y monté en el vehículo del postor, partiendo antes que ellos.


Camino al puesto
Durante el trayecto, la niebla dio paso a una lluvia intensa, y con las prisas había dejado la chaqueta y el paraguas en el coche.
—No pasa nada—pensé—, en la mochila suelo llevar siempre un impermeable; cuando llegue al puesto lo preparo.
De camino hacia la postura vimos cuatro jabalíes que andaban levantados debido al estado del terreno, así que los nervios se ponían a flor de piel.
Nada más llegar al lugar donde dejábamos el coche, el postor me indicó que cargase el arma, pues los venados solían pasar siempre por delante de mi puesto. Así lo hice y, tras señalarme la plica, me apresuré a llegar para ponerme el impermeable.


Dos. Espectaculares. Dos venados medallables mirándome fijamente…
Llegar a la postura, meterle las dos balas al cargador del rifle, abrir la mochila y llevarme la sorpresa suprema de que el impermeable no estaba, fue todo uno.
Me levanté para ver si podía colocar la silla en algún sitio a medio cobijo, y fue entonces cuando los vi.
Dos. Espectaculares. Dos venados medallables mirándome fijamente a unos ciento cuarenta metros. Rifle a la cara y el puntito tapaba el venado entero. Demasiado complicado, pensé.
Como traían mi dirección, los dejé que se metiesen en un hoyito que tenía delante; si llegaban a coronar, los tendría a unos setenta metros y ya podría ejercer lance.
Eso fue lo que pensé, pero nada más lejos de la realidad: desaparecieron por el fondo del barranco para saltar al interior del cercón, dado que se trata de una malla no muy alta, pensada únicamente para jabalíes.
Maldecí una y otra vez al agua, por la que había decidido no montar el visor, y a no haberlo intentado al menos.
Ya solo quedaba esperar a la suelta.

El gancho entra en calor
No tardó demasiado en producirse y comenzaron a cazar las cuatro rehalas las poco más de quinientas hectáreas de mancha.
Fue soltar y dar con los primeros jabalíes; enseguida comenzaron a escucharse los disparos.
Un calco de las cuatro primeras ladras que acababan con los tiros de la misma postura, ocupada por el amigo Diego Pérez, que se hacía con los tres primeros, destacando un buen navajerete.
El cuarto jabalí fue errado tras tres disparos a una jabalina tremenda, que posteriormente cumplía al puesto de nuestro amigo Cardiólogo, quien también le daba «cuerda» con dos disparos precipitados. Entonces cogió dirección a la postura de José Ángel Márquez, que nos acompañaba desde La Puebla de Guzmán y que finalmente se hacía con ella de certero disparo.
El amigo Marchena permanecía atento y, mientras los canes perseguían la cochina de José Ángel, un jabalí intentaba escurrirse, haciéndose con él de un disparo.
Fernando, con ochenta y dos años, disfrutaba de tres lances a jabalí, de los cuales guarda grato recuerdo por su enorme velocidad, mientras un servidor esperaba que, por arte de magia, los venados siguieran dentro de la mancha. Iluso de mí.


Final pasado por agua
El amigo Jorge veía impotente cómo, por dos puestos que se dejaron sin ocupar en la parte alta, se salían cuatro jabalíes y un venado muy bonito saltando la carretera, a la par que entraba la pareja de la GNR para pedir documentación en la primera postura de la armada de Conejo. Comprobado que todo estaba en orden, se marcharon.
La lluvia dio una tregua y permitió a las rehalas rematar contra el mallazo, pero cuando se disponían a volver fue cuando descargó agua con más virulencia, provocando un final de montería estrepitoso.
Nos retiraron de las posturas y partimos al cortijo para secar nuestras ropas y calentar la barriga con un bacalao buenísimo y una entretenida sobremesa, contando los avatares en familia.
Al final, seis jabalíes abatidos entre todos los allí presentes y otro más para el zurrón, con un magnífico sabor de boca por cazar con una organización que pone todo de su parte para que el montero disfrute.
Crónica y fotografías de Carlos Casilda Sánchez

∞

DATOS DEL GANCHOS

Organización: Monterías José Carvalho
Fecha: 16 de enero de 2026
Finca: Monte Lobo / Mancha abierta: Los Pinos
Hectáreas monteadas: 500
Localidad: Serpa, distrito de Beja, Alentejo, Portugal
Puestos: 12 / Sin cupo / Rehalas: 4
Jabalíes: 6 (1 navajero)
∞
Entradas relacionadas
⇒ Buena montería la segunda de Negrita con José Carvalho
→ Negrita no defraudó, entretenida montería de José Carvalho, además con calidad
⇒ Calendarios 2025-2026; MONTERÍAS JOSÉ CARVALHO: dará que hablar
→ Magnífica Las Grullas con Monterías José Carvalho
⇔
COLABORADORES








