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CRÓNICA DE BARREIROS
SERCAZA JOAQUIM MOREIRA
Muy esperado era el viernes 2 de octubre en el calendario de SerCaza.
En esta ocasión nos desplazamos hasta Monfortiño para montear la que estaba prevista como la segunda montería de abono de la temporada, pero que, por tristes motivos, terminó siendo el arranque de la misma.
A las ocho de la mañana estaban citados los monteros para el desayuno y el posterior sorteo de posturas. El camino era largo y había que agilizar el montaje de los puestos de cierre, pues se sabía que la caza –y más aún la de calidad–, al menor atisbo de peligro, podía salir pitando. Había que hacer las cosas rápido y, sobre todo, bien.
Trabajo bien hecho
Uno a uno fueron saliendo los cierres. Sobre las nueve y media fueron las traviesas las que comenzaron su incursión hacia el interior de la mancha, y ya se podían escuchar detonaciones por todo el contorno de las fincas.
El trabajo, de momento, parecía estar bien hecho por parte del equipo de campo. Al término de la jornada veríamos si el duro trabajo realizado durante muchos meses, día y noche y sin descanso, daba sus frutos.
Un calor más propio del verano
Sin tiempo que perder y soportando un calor más propio del verano que de la temporada de caza, sobre las once y cuarto se soltaban las catorce rehalas que iban a montear para nosotros, distribuidas en diferentes sueltas estratégicamente colocadas.
Los lances no se hicieron esperar. Un auténtico festival de disparos y carreras se extendió a lo largo y ancho de la finca. Momentos después, se abrían los cielos para dejarnos un día de intenso calor para todos los asistentes.
La verdad es que hubo pocos momentos sin escuchar ladras, tiros y vocerío, mientras las emisoras y los teléfonos móviles empezaban a cantar los resultados.

Encomiable trabajo de los perros
Sobre las dos y media se dio por concluida la montería, aunque todavía sonaban algunos disparos esporádicos. Aquello era ya el remate a una jornada en la que, sin poder ser exactos en los datos, se habían realizado aproximadamente doscientas setenta detonaciones.
Ahora tocaba recolectar la cosecha de un trabajo que solo unos pocos sabían que se estaba realizando, con un empeño y un sacrificio que pocos –y digo muy pocos– pueden y saben hacer.
El trabajo de los perros fue encomiable. En una mancha con diversos puntos de agua, pero muy dispersos, las rehalas tuvieron que emplearse a fondo para empujar la caza.

El gran cochino que revivió
Hubo monteros afortunados, abatiendo tres y cuatro animales.
Uno de ellos, cuyo nombre omitiremos, consiguió hacerse con un cochino medianete y, cuando ya estaba finalizando la montería, le entró el típico cochino de las tres de la tarde: enorme, tranquilo y avanzando a paso confiado. De certero disparo, lo tumbó sobre sus patas.
Poco tardó el postor en levantarlo del puesto y, cuando fueron a marcarlo, ya con las armas enfundadas, al cogerle de una pata para voltearlo, el cochino se incorporó y no hemos vuelto a saber de él hasta la fecha.
¡A Dios gracias que huyó y no le dio por emplear sus grandes defensas para despellejar a los causantes de semejante atropello! Según los allí presentes, portaba unas defensas de aúpa.
Otro montero, llegado desde Badajoz capital, disfrutaba de un entretenidísimo puesto, jugando el lance a tres venados distintos y quedándose únicamente con el más pequeño. Falló el que él mismo calificaba como el que podría haber sido el venado de su vida. Y es que lo teníamos controlado en las cámaras: un magnífico ejemplar de diecinueve puntas que, si se cuida, conservará hasta la próxima temporada.

Montería entretenida, lucido plantel
El equipo se empleó a fondo para sacar la caza al plantel, que finalmente mostró un total de quince venados, destacando varios de ellos, dos de los cuales habrá que echarles el metro; dieciséis cochinos, entre los que cabe destacar un buen navajero; dos gamos bonitos de montería y algunas ciervas de gestión.
Podemos calificar la jornada como una montería entretenida para los casi cuarenta asistentes, en la que el calor impidió disfrutar plenamente de este arranque de temporada.
Una crónica de Carlos Casilda Sánchez
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DATOS DE LA MONTERÍA
Organización: SerCaza Joaquim Moreira
Fecha: 2 de octubre de 2026
Finca: Barreiros / Finca abierta
Hectáreas monteadas: 500
Localidad: Monfortinho, Castelo Branco, Portugal
Puestos: 38 / Sin cupo / Rehalas: 14
Venados: 15 (2 homologables)
Jabalíes: 16 (1 navajero grande)
Gamos: 2
Ciervas: 9




