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CRÓNICA DE LA FUENTE
MONTERÍAS RIQUELME
Hay monterías que se recuerdan por un buen plantel. Otras, por un lance inolvidable. Y después están esas jornadas que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en historia de la montería española.
El 3 de octubre de 2026, en la finca La Fuente, Monterías Riquelme (@monterias_riquelme) arrancaba una nueva temporada. Lo hacía bajo un cielo completamente encapotado, con una lluvia intensa que acompañaría buena parte de la jornada y con tan solo 13 puestos repartidos por la mancha.
Pero aquella lluvia no iba a empañar absolutamente nada.
Al contrario.
Nos supo a baño de oro.

Riquelme, a priori: «si cada puesto conseguía abatir sus dos muflones medalla de bronce, el objetivo estaría cumplido»
Durante los días previos y en el tradicional sorteo de la montería, con los Premios Podenquero como testigos, Jesús Riquelme repetía una y otra vez el mismo mensaje: «si cada puesto conseguía abatir sus dos muflones medalla de bronce, el objetivo estaría cumplido».
Dos muflones por puesto y el 100 % de los puestos cumpliendo con dos medallas…
Con eso se daba por satisfecho.
O, al menos, eso era lo que repetía.
Porque Jesús Riquelme sabía que La Fuente tenía preparado algo mucho más grande.
Sabía el trabajo que había detrás. Sabía la calidad que guardaba la finca. Y sabía que, si la montería salía como se había imaginado durante tanto tiempo, aquel 3 de octubre podía convertirse en una fecha histórica.
Y así fue.

Noticias de muflones extraordinarios
Desde los primeros compases comenzaron a llegar noticias de muflones extraordinarios. Arturo acompañado de Merce y su hijo Manu en el puesto número 1, tardó poco más de diez minutos en abatir dos muflones de ensueño, en un puesto difícil y bonito a partes iguales que resolvió con dos lances espectaculares.
Mientras tanto, llegaban noticias de que en el puesto número 13 había una pelota grandísima. José Blázquez se pasó de cupo con tres magníficos muflones (además de los dos del cupo), pero el monte aún le tenía reservadas otras dos sorpresas: un muflón de un metro de largo, con unas roscas de infarto, y otro avión, súper gordo y abierto, metido también en oro.
Los lances se sucedían bajo una lluvia que no daba tregua. En ese momento, una pelota con cuatro muflones le cumplió a Ángel Bayo, quien consiguió «robarle» uno a Jesús Riquelme. Al pasar por el puesto, Ángel le comentó que habían entrado otros dos aún más grandes, pero que, debido a la lluvia, no había conseguido encararlos.
Quien sí logró encararlo fue Ángel Martín, que se hizo con el más grande del grupo: una auténtica bestia que rondará los 220 puntos. Después de sufrir varios problemas con su rifle, consiguió cerrar su cupo con otro avión, cuando los perros aún ni siquiera habían llegado a su postura.

Una gran montería empezó a transformarse en algo difícil de explicar
Puesto tras puesto, lo que inicialmente parecía una gran montería empezó a transformarse en algo difícil de explicar.
El cupo establecido era de dos muflones por puesto, aunque existía la posibilidad de pasarse de cupo con res muerta, una circunstancia que acabaría dejando algunos cupos verdaderamente irrepetibles.
Álvaro de Pascual volvió a dar muestras del grandioso montero que es. Tras una mañana en la que a los muflones les costaba buscar las partes bajas por la cantidad de lluvia que estaba cayendo, aprovechó su oportunidad y, con apenas cinco minutos de diferencia, consiguió cerrar su cupo con dos preciosos muflones.
Menéndez hizo lo propio y cerró su cupo de dos muflones prácticamente al mismo tiempo que el hijo de Ángel Bayo protagonizaba uno de los lances de la jornada: un disparo espectacular a un muflón a galope tendido.

Raúl Flores cerró su cupo con un muflón de los que merece la pena hacer de cuerpo entero con una morfología perfecta y con un gamo precioso, adornado con una curiosa punta, entre luchadora y candil hacia atrás.
José Malea disfrutó junto a su hija de un puesto en el que podría haber protagonizado una de las monterías de su vida. Sin embargo, se conformó con un cupo precioso y con el privilegio de disfrutar de las carreras de venados, gamos y jabalíes que, en esta ocasión, estaban fuera de cupo.

Lluvia pertinaz, lances, cupos increíbles…
Ángel Gallardo y su amigo no se lo pensaron dos veces. A los primeros muflones que les entraron los tumbaron, porque eran mucho más grandes de lo que Riquelme había garantizado. Y vaya dos muflones de infarto uno de ellos un orazo que aun con el cuerno roto por el disparo seguirá siéndolo.
Desde tierras catalanas nos acompañaron Alfredo y su hermano Andreu, abatiendo dos de los muflones de la montería. Uno de ellos lucía una cuerna de un negro intenso que maravilló a todos y el otro era otro de los aviones súper abiertos de la montería.
Juan Pablo y su hijo Alonso, que ya han cumplido muchos sueños junto a nosotros, dejaron un muflón muy importante pinchado. Durante el cobro, los perros de Fermín estuvieron a punto de perder la vida ante los grandes jabalíes que guarda la finca. Por fortuna, unas horas después pudimos completar el cobro y permitir que Alonso, al que conocimos casi con el biberón y que ya es casi un hombre, cobrara sus dos muflones.
El Tito Feliciano, como Jesús llama cariñosamente a uno de sus incondicionales, y Rafa, de quienes apenas teníamos noticias, protagonizaron otros dos de los lances de esta historia, que se escribe con letras de oro y agua.
José Miguel y su amigo, en un puesto difícil, cerraron a las 13:45 horas el último lance de la montería. Fue un cupo que no olvidarán en la vida, con dos muflones muy por encima de los 200 puntos.

Oro tras oro. Plata tras plata…
Y mientras la lluvia seguía cayendo sin descanso, el plantel continuaba creciendo. Oro tras oro. Plata tras plata. Una sucesión de grandes trofeos que hacía cada vez más evidente que estábamos asistiendo a algo fuera de lo normal.
Cuando llegó el momento definitivo, la imagen hablaba por sí sola. Nadie quería irse a comer. El equipo de Riquelme completó el plantel en apenas treinta minutos y nadie quería moverse de allí. Taxidermia Espinosa tenía mucho trabajo por delante, con más de veinte animales que serían naturalizados de pecho, mientras los monteros seguían contemplando aquello que jamás olvidarían sus retinas…

Aplauso rotundo a los equipos de Monterías Riquelme y de la finca de La Fuente
Eran las 15:00 horas y, con un aplauso rotundo a los equipos de Monterías Riquelme y de la finca de La Fuente, los monteros se marchaban con inmensa alegría y emoción hacia el opíparo catering que la organización tenía preparado. Entretanto, Jesús Riquelme comentaba a los monteros que los perros habían dado con dos muflones: uno de ellos, un espectacular oro; el otro, un bronce.
Mientras Jesús Riquelme observaba emocionado el plantel junto a Rubén del Sol, recordando a su padre… por arte de magia, o quién sabe por qué…
El sol se abría paso entre las nubes, como si desde allí arriba tampoco quisieran perderse lo que estaba sucediendo aquí abajo…
33 MUFLONES.
Y los 33 fueron medalla.
🥇 16 OROS.
🥈 10 PLATAS.
🥉 7 BRONCES.
A semejante plantel se sumó además un gamo bronce.
Los números son difíciles de asimilar:
13 puestos.
33 muflones.
33 medallas.
16 oros.
Prácticamente uno de cada dos muflones abatidos era oro.

Un éxito rotundo
Aquello que horas antes habría sido considerado un éxito rotundo –que cada puesto cumpliera sus dos muflones, aunque fueran bronce– había quedado completamente desbordado por la realidad.
La Fuente no se había limitado a cumplir.
La Fuente había hecho historia.
Entre las grandes actuaciones de la jornada destacó especialmente el puesto de José Blázquez, que protagonizó una de esas monterías que cualquier aficionado soñaría vivir alguna vez.
Cuatro muflones oro y un plata.
Cinco muflones de una calidad excepcional en un mismo puesto.
Una auténtica barbaridad.
Para Monterías Riquelme, además, existía una referencia inevitable: Los Claros.
Allí se habían vivido anteriormente auténticos monteriones de muflones, jornadas que habían quedado señaladas como la gran referencia y que podían presumir, y con razón, de haber protagonizado la mejor montería de muflones de nuestra historia.
Parecía prácticamente imposible superarla.
Hasta que llegó La Fuente.
Porque aquel 3 de octubre, con solo 13 puestos y bajo una lluvia incesante, La Fuente, según criterio de nuestra organización, teniendo sólo en cuenta los muflones abatidos y los detalles intrínsecos de la montería, para nosotros consiguió incluso superar aquellos históricos monteriones de Los Claros.
Y hubo testigos.
Estuvieron allí todos los monteros, el equipo de trabajo de Monterías Riquelme y todas las personas que hicieron posible aquella jornada: quienes estuvieron en el campo y quienes no pudieron acompañarnos porque se encontraban preparando las siguientes monterías, trabajando en la oficina o resolviendo toda la documentación necesaria.

Dedicatoria especial a Jesús Torres
Y, de manera muy especial, estuvo presente la persona a quien Jesús Riquelme dedicó esta montería: Jesús Torres, su hombre de confianza, que tuvo que quedarse a mitad de camino junto a su familia debido a una emergencia médica. Gracias a Dios, todo quedó finalmente en un gran susto.
Las cámaras de Sol Montero también estuvieron allí junto a Carlos Muñoz de Miradas Monteras para dejar constancia de todo cuanto ocurrió y para conservar imágenes que quedarán para la historia. Fueron testigos privilegiados de los lances, de la lluvia, de los cupos y de un plantel que permanecerá para siempre en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de contemplarlo. Porque es una pena que las imágenes no hagan justicia de los grosores, envergadura, y longitud de estas maravillas de la naturaleza.
Porque aquel día no se trató simplemente de abatir 33 muflones.
Se trató del trabajo de años de todo el equipo de Monterías Riquelme.
De gestión.
De selección.
Y de paciencia.
De creer en un proyecto como el de Iberovis y José Luis Arroyo, veterinarios de la propiedad y de nuestra organización respectivamente, y de saber esperar nuestra oportunidad para volver a hacer historia.

Lluvia de oro
La temporada acababa de comenzar y Monterías Riquelme ya había firmado una jornada difícilmente repetible.
Aquella tarde todos terminamos empapados.
Pero nadie hablaba del agua.
Porque mientras la lluvia caía sobre La Fuente, lo que realmente estaba cayendo del cielo era oro.
13 PUESTOS.
33 MUFLONES.
33 MEDALLAS.
16 OROS.
La que hasta entonces parecía insuperable ya tenía sucesora.
Y su nombre era…
LA FUENTE.
MONTERÍAS RIQUELME.
Cuidado con lo que sueñas… porque a veces los sueños se cumplen y, en ocasiones, terminan haciendo historia.
Una crónica de Monterías Riquelme
TROFEOS DE LOS MUFLONES COBRADOS EN DETALLE

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DATOS DE LA MONTERÍA

Organización: Monterías Riquelme
Fecha: 3 de octubre de 2026
Finca: La Fuente / Finca cerrada / Mancha Grande
Localización: provincia de Ávila
Puestos: 13 / Cupo: 2 muflones garantizados (se podía ampliar el cupo según tasa de abate por muflón abatido a partir del tercero) / Rehalas: 8
Muflones: 33 (16 oros, 10 platas y 7 bronces, según mediciones por taxidermia Espinosa)
Gamos: 1 (1 bronce, según medición por taxidermia Espinosa)


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