Gescaza monteó ‘La Parrilla’, pasen y vean

En esta ocasión, amable montero, este cronista inquieto, le lleva hasta lo que se considera como Sierra Morena oriental, a uno de los emplazamientos más monteros de nuestro país, con fincas de muchísimo renombre, entre las cuales se encuentran La Parrilla y El Navazo, dos fincas bajo una misma unidad de gestión y clásicas dentro del programa de Gescaza.

Llovía. La lluvia casi siempre es bien recibida y más cuando el agua hace tanta falta, lo que no es óbice para que pudiera estropear el que se presumía un estupendo día de montería. Estaba tan cerrado, que no parecía que en esta ocasión fueran a acertar las previsiones que decían que antes de las diez abría, pero, ¡albricias!, las previsiones esta vez fueron acertadas. Ajeno a todo esto, el equipo de Gescaza, seguía con todos los preparativos de la echada de la mancha y del sorteo mientras que los monteros disfrutaban de un opíparo desayuno en la agradable casa de cazadores de La Parrilla.

Siempre es grato saludar y conversar con la familia Vargas Martínez, Antonio, padre e hijo, Pilar, madre e hija, y, cómo no, Juan Antonio Vargas, el sobrino de Antonio. Además en esta ocasión les acompañaba Christian Carrasco Müller, el máximo responsable de Masara Safaris, y con el que hice muy buenas migas.

Una vez dadas las indicaciones correspondientes, Antonio procedió a sortear. El sorteo fue muy rápido, como la salida de las armadas, por entonces ya incluso lucía el sol. Un poco más tarde, y según se escuchaban los primeros tiros, Antonio organizó a las 12 rehalas en tres sueltas. Como es su costumbre no quería dejar ningún cabo suelto.

Por el terreno y la vegetación, se podría definir a La Parrilla como mixta, no es una dehesa suave ni un ‘serratón’ abrupto y con montarral. Tiene sus buenos manchones de monte, con zonas más abiertas, y no está escasa de cuestas, sin ser una cosa exagerada.

Compartí hide que no puesto, ya que se trataba de hacer un reportaje fotográfico, con Antonio Vargas hijo, ¡qué majo es! Prudente, educado y sabe mucho de caza y de campo. Nada más soltar aquello fue, no sé cómo expresarlo, como un inmenso estrépito: ladras, carreras, tiros… Era como si cada perro fuera con una res(es) distinta(s), y eso no hace nada más que incidir en el excelente trabajo de las rehalas durante toda la batida. Ítem más, al principio, normalmente, los monteros se preocupan más de intentar hacer el cupo de machos (tres para esta montería, entre los que podían escoger indistintamente entre venados, gamos o muflones) que de las hembras, con un amplísimo cupo, lo que propició que, si bien no fuera todo como esa ‘explosión’ inicial, la montería estuviera muy animada hasta el final.

Lo primero que vimos fue un grupo de muflones, con un par de machos más que aceptables, después fue un heterogéneo grupo de gamos, entre los que estaba una gama blanca, que no se podía tirar bajo ningún concepto, curiosamente, más tarde también pudimos ver una muflona con los cuartos traseros totalmente blancos, y a mí este ejemplar me pareció más raro que la gama blanca, ya que los gamos de capa blanca no son tan extraños. Cómo no podía ser de otra forma, lo siguiente que vimos fueron cuatro venados. También veíamos como Antonio padre hacía las veces de capitán de montería desde su atalaya. Por aquel entonces ya estaba prácticamente despejado, pero soplaba un fuerte viento muy incómodo que ya no cesó.

Hay que destacar lo ariscas que son las reses en esta finca, poniendo a prueba la puntería de los monteros, aunque con calma, podían completar un cupo bonito y variado, contando además que los puestos están magníficamente colocados, con amplios tiraderos y, lo que es más importante, con mucha seguridad.

Vimos muchísimas más reses, especialmente algún gamo de alta calidad, mientras que a los venados, aunque había alguno de buenas hechuras, parece que les afecta más a la calidad de las cuernas una climatología adversa como la sufrida de cara a esta temporada, esta última es una observación totalmente personal basada únicamente en mis apreciaciones.

De recogida, aún vimos bastantes reses que quedarán de madre para próximas campañas, y al fondo, mirando a levante, las cumbres nevadas de Alcaraz, Cazorla, Segura y Las Villas.

No tardaron mucho en llegar las reses cazadas, a pesar de la cantidad de hembras que se cobraron. El patio de La Parrilla está perfectamente diseñado para preparar el tableau. Nada destacado de los 10 marranos cobrados. De los 22 venados había un bronce que tenía bastante grosor, y otro al que la contraluchadera izquierda se convertía en una especie de nueva cuerna con tres puntas. Mucha calidad en los gamos para cómo venía el año, en verde había un oro, tres platas y cuatro bronces, y dos más que posiblemente también pudieran alcanzar la medalla. También calidad en los muflones, especialmente un magnífico ejemplar de 80 centímetros de longitud media de cuernos y muchísima envergadura exterior, y otro que no estará lejos también del oro, por tanto, en verde, había un oro, dos platas y tres bronces, con quizá algún otro que pudiera llegar también al bronce.

Satisfacción general era la tónica general entre los asistentes, en una montería con una excelente relación reses cobradas – calidad / precio. Un acierto más de Gescaza.

Una crónica de Adolfo Sanz

 

DATOS DE LA MONTERÍA

Organiza: ADMINISTRACIÓN GESCAZA

Fecha: 28-I-2018

Finca: La Parrilla

Término: Aldeaquemada (Jaén)

Hectáreas monteadas: más de 800

Finca cerrada

Puestos: 17 + 2 de propiedad

Cupo: 3 venados, gamos o muflones a escoger

Rehalas: 12

Venados: 22 (1 bronce)

Jabalíes: 10

Gamos: 21 (1 oro, 3 plata y 4 bronce)

Muflones: 18 (1 oro, 2 plata y 3 bronce)

Ciervas, gamas y muflonas: 150

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