La fiebre hemorrágica se detectó en garrapatas en ciervos de Cáceres hace 6 años

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En el año 2010, en las lindes del río Tajo en Cáceres con la frontera portuguesa, un grupo de expertos del Centro de Rickettsiosis y Enfermedades Transmitidas por Artrópodos Vectores del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital San Pedro-Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) detectó el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo en garrapatas retiradas de unos ciervos, publica abc.es.

En concreto, estos animales fueron infectados por el virus a través de una especie de garrapatas, del tipo Hyalomma, Hyalomma lusitanicum. El vector principal transmisor de la enfermedad, la garrapata de la especie Hyalomma marginatum, también estaba presente en aves migratorias que volaban desde Marruecos hacia la Península Ibérica. Así que la conclusión de este grupo, pilotado por el jefe del departamento en el hospital riojano, José Antonio Oteo, es ciervosque aunque España, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), estaba «libre» de esta enfermedad, lo cierto es que los hallazgos hacían «necesario» estudiar la posibilidad de que el virus circulase ya en territorio nacional. «Se debe considerar a la fiebre hemorrágica de Crimea Congo -cotejaron los especialistas- como una infección con gran potencial emergente en España».

Seis años después, el doctor Oteo, junto a miembros de su equipo como Ana María Palomar, no han podido si no confirmar que esta garrapata ha picado a humanos, a pesar de que el insecto del tipo Hyalomma no se alimenta sobre personas, sino sobre animales. El ser humano, en contacto con esos animales infectados, puede contraer la enfermedad, aunque lo cierto es que el índice de contagios es bajísimo y muchas personas han desarrollado anticuerpos frente a ese virus en contacto perpetuo con este tipo de especies, ha confirmado a ABC el doctor Oteo. Un estudio realizado en Rusia mostró que las opciones de desarrollar la enfermedad en las personas, una vez infectadas por el virus, es del 21,5% de los casos.

En opinión de Oteo, miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC),la razón por la que hasta ahora nunca se había producido ningún contagio en humanos es, además de que la garrapata Hyalomma no suele picar a personas, por la elevación de un grado en la temperatura media que se registra en el verano, volviendo a estos artrópodos más activos y agresivos.

 «Está el vector y pica a humanos»

garrapataIncontestable ya es que en España está el artrópodo vector, se dan picaduras en humanos por parte del mismo (caso confirmado en el varón de 62 años que falleció el pasado 25 de agosto, tras ser picado por una de esas garrapatas en la sierra abulense de Gredos) y hay una población susceptible de desarrollar esta enfermedad. Así que «en los próximos años vamos a ver casos esporádicos de esta enfermedad en humanos en nuestro país», corrobora Oteo.

No obstante, el especialista llama a la calma: que solo detectasen el virus en una zona de Extremadura, entre 1.143 ejemplares de garrapatas testadas en el resto de regiones de España, significa que el virus «no está muy extendido» y cabe pensar que el porcentaje de garrapatas infectadas que propalan la enfermedad «es bajísimo». «El virus solo se detectó en una especie que no suele picar a humanos, pica con menos frecuencia al ser humano que otras especies, así que el riesgo es pequeño», afirma. «Si extrapolamos los casos analizados a lo que sucede en otros países con presencia del vector, como Grecia, Turquía y los Antiguos Balcanes, vemos que aquí, en España, el virus se mueve poco, de momento».

El también director del Centro de Rickettsiosis abunda, en conversación con este diario, en dos aspectos: por una parte, en que el personal sanitario no sospecha del cuadro de fiebre hemorrágica y suele contagiarse, como ha sucedido en el caso actual en la Comunidad de Madrid a una enfermera que atendió al varón fallecido y que se encuentra ingresada en la UCI del Hospital Carlos III La Paz. «De media, uno o dos miembros del personal sanitario se infectanpor cada paciente que desarrolla esta dolencia», dice Otero. Los cuidadores, por tanto, son fuente propicia de contagio.

Y, en segundo lugar, también destaca Oteo que cuando una persona se pone en contacto con el virus, la posibilidad de desarrollar el cuadro mortal en este huésped es «muy poco frecuente».

España «está suficientemente preparada» para hacer frente a los casos que se sucederán con cuentagotas, señala Oteo, con unidades de aislamiento y el protocolo del ébola puesto en marcha a raíz de la muerte de dos misioneros españoles el año pasado y el contagio de la enfermera madrileña Teresa Romero. La clave es un diagnóstico temprano, añade el doctor del Hospital San Pedro.

Publicado en abc.es.

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