Aumentan los accidentes de tráfico provocados por animales salvajes en Segovia

Fuente: ElAdelantado.com – Guillermo Herrero, Segovia, 22/05/2012

El número de accidentes de tráfico provocados por animales salvajes está experimentando este año en la provincia de Segovia “un fuerte incremento”.

Concretar el porcentaje de ese aumento resulta una empresa harto complicada, pues varía en función de los datos que ofrecen las diferentes administraciones públicas. En cualquier caso, la tendencia al alza resulta innegable. «Cada vez hay más percances con animales», sentencia Mariano Anchuelo, jefe de la sección de Vida Silvestre, perteneciente al Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta.

En 2009, la Administración Regional contabilizó en la provincia de Segovia un total de 98 accidentes de tráfico con especies cinegéticas. Dos años después, en 2011, la cifra casi se había triplicado, hasta alcanzar los 283. Y, en los primeros cien días de 2012 —desde el 1 de enero al 12 de abril— la Junta ya tenía constancia de 109 atropellos. De mantenerse ese ritmo, 2012 podría acabar con cerca de 400 percances contra animales, una cifra récord en la provincia.

Los datos ofrecidos por la Subdelegación del Gobierno en Segovia corroboran lo antedicho. En el primer trimestre de 2011 contabilizó 42 accidentes de tráfico, con el resultado de un herido grave. En el mismo periodo de este ejercicio, el número se eleva a 70 accidentes, que provocaron un total de seis heridos leves
La mayoría de los atropellos a la fauna tiene lugar durante las horas de la noche, o bien al amanecer o al atardecer.

Tanto Junta como Subdelegación del Gobierno coinciden en señalar que las dos especies que provocan mayor número de accidentes son el jabalí y el corzo, por este orden. Eso sí, llama la atención el espectacular ascenso del número de choques contra corzos en los últimos años, en consonancia con la expansión de la especie por la provincia. La presencia de animales domésticos resulta cada vez más rara en estos atropellos.

De los 109 accidentes registrados por la Junta entre el 1 de enero y el 12 de abril de 2012, 47 habían sido contra jabalíes y 42 contra corzos. Tres conductores sufrieron un accidente tras atropellar a un zorro, y uno después de arrollar a una liebre. Finalmente, en 16 de los expedientes no se indicó la especie que provocó el accidente.

Las tres vías de comunicación más “peligrosas” de la provincia, al menos en cuanto a posibilidad de sufrir un percance con un animal, son la N-110, que recorre la falda de la Sierra de Guadarrama; la SG-205 (Cerezo de Abajo – Cuéllar) y la A-1 (Madrid – Burgos). En 2011, la Junta tramitó 87 expedientes de ese tipo en la N-110, 28 en la SG-205 y 12 en la A-1.

Enfado de cazadores.- «Estamos en manos de los jueces». Con esa frase resume José Luis Gómez San Frutos, delegado en Segovia de la Federación de Caza, la situación de los cazadores de la provincia, un colectivo que, en un buen número de casos, debe abonar el pago de los daños provocados por los accidentes con especies cinegéticas que tienen lugar en las carreteras que discurren por el coto de caza que gestionan.

Gómez insiste en que «con la ley en la mano», los jueces «únicamente nos podrían condenar cuando un accidente se produjera como consecuencia directa de un acción de caza». Sin embargo, la realidad es otra, bien diferente. Gómez dice tener constancia de sentencias en las que un coto de caza menor debe pagar los daños provocados por un ejemplar de caza mayor.

En esta tesitura, la Federación de Caza inició, en la pasada legislatura, conversaciones con el anterior Gobierno, con la idea de lograr un cambio en la normativa. Sin embargo, con la entrada del nuevo Gobierno, las conversaciones se paralizaron, y ahora los cazadores esperan que se reinicien a corto plazo. «Somos el único país de Europa en el que los titulares de los cotos de caza pagan los daños de los accidentes contra especies cinegéticas, y eso no puede continuar así», defiende Gómez.

En la mayoría de los países, los gastos del percance corren a cargo del seguro de vehículo. En la situación actual, Gómez revela que algunos cazadores se ven empujados a abandonar su coto de caza. Sotosalbos es uno de pueblos donde los cazadores han optado por esa medida.

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