Aceitunas y arenques en tierras de Quesada

Viajando por las serranías de Cazorla y Quesada (II)

quesada-2-la-gaceta-sabor-a-monteYola Corrochano

Después de cenar la tertulia se prolonga interesante, hilando recuerdos y charlando de mil cosas, hasta que las campanadas del reloj del salón nos llaman al orden.

El silencio envuelve el campo y acompaña la noche. Solo nos despiertan a la mañana siguiente los ladridos del perro, que alborota, con la llegada al cortijo de los hombres que vienen a las tareas del día.

En la mesa de la cocina nos espera un suculento desayuno: Café, zumos, tostadas con aceite picual o royal, rosquillas caseras y charlita mañanera.

Julio nos propone una visita a Quesada y ante esta perspectiva no dudamos un momento y nos disponemos rápidamente para emprender el camino, Quesada recortada sobre el fondo de la sierra, nos espera.

Comenzamos ilusionados el paseo guiados por nuestro anfitrión, que nos cuenta como Quesada fue villa adelantada del reino de Castilla en su frontera con Granada y como Isabel la Católica durmió aquí cuando se dirigía a la conquista del reino nazarí.

Llegamos a la iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo, situada en la lonja sobre un mirador natural, desde el que se divisa un hermoso panorama de olivares, huertas y sierra. Construida entre los siglos XV y XVI. Sobre las antiguas murallas medievales, al parecer se han hallado en este lugar restos de una mezquita árabe.
Siguiendo con el paseo nos adentramos por unas calles limpísima, de casas blancas con balcones llenos de flores, y alguna que otra casona solariega de cancela y zaguán, que componen el casco antiguo de la villa: La Calle del Cinto, situada sobre la ronda de la antigua muralla… la Calle de Adentro… cuajada de flores y plantas que tamizan la luz y llenan el aire de aromas de primavera.

La hora avanza y hacemos un alto en el Restaurante Rafael Zabaleta siglo XX, cita gastronómica de hoy situado en la plaza frente al quiosco de la música. ¡Que delicia sentarnos en la terraza a tomar unos vinos, después de toda la mañana de caminar!

Nos recibe Juana su propietaria, jovial y valiente mujer con gran experiencia en el mundo de la restauración y con numerosos cursos gastronómicos en su haber. Montó su primer restaurante con dieciocho años y ha tenido la amabilidad de dejarnos pasar a su cocina y compartir los secretos culinarios de la cocina quesadeña.

La cocina de Juana se basa en los recursos naturales de la zona: aceite, caza, setas, y hortalizas, cereal, etc.… utilizando en sus recetas productos frescos y las deliciosas conservas hechas en casa por su madre.
¡Gracias Juana por tu magnífica acogida!

ENSALADA DE ACEITUNAS CON SARDINAS ARENQUES DEL RESTAURANTE RAFAEL ZABALETA SIGLO XX

Antiguamente, cuando en las casas de la sierra  y en los cortijos existían muy pocos medios para la conservación de alimentos, se utilizaban mucho las sardinas arenques así  como el bacalao, que además eran alimentos baratos y ricos en proteínas

INGREDIENTES

2 Sardinas arenques                                  Aceitunas verdes  con aliño casero, un puñado

2  cebolletas frescas                                   2 tomates

Aceite virgen extra picual de Quesada

PREPARACIÓN

Se  pelan las sardinas (antes se hacia esto aplastándolas  con el quicio de una puerta envueltas en un papel de estraza), se les quita la raspa y se filetean.

Aparte cortamos la cebolleta fina, se ralla el tomate, y se deshuesan las aceitunas cortándolas a trozos.

Se mezcla todo bien, se sala un poquito, se aliña con el buen aceite .

Se presenta en una fuente plana poniendo encima los lomitos de  las sardinas  que hemos fileteado.

Exquisita  y sencilla ensalada

MENÚ RECOMENDADO

Ensalada de aceitunas y arenques

Solomillo de ciervo con frutos del bosque *

Tocinillo de cielo al aceite de oliva *

Vino para este menú: Monteabellón de las bodegas y viñedos Monteabellón (Ribera del Duero)

Restaurante Rafael Zabaleta siglo XX

Plaza de la Costitución 4 – Quesada (Jaén)

Téléfono 615 96 90 11

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