Protestas por la prohibición de la caza en Botswana

La Asociación de Manejo de Vida Silvestre Botswana ha expresado su preocupación por los planes del gobierno del país para prohibir la caza a partir del próximo mes de enero, alegando que la decisión vulnera anteriores acuerdos.

 

La industria de la caza en Botswana genera unos 40 millones de dólares al año y unas 450 personas trabajan en diferentes sectores relacionados con los safaris cinegéticos. Bajo el plan que el gobierno de Botswana quiere instaurar no se concederán permisos para la caza de animales del tipo 1 (leopardos, leones, elefantes, blesbuck, sable y eland) o del tipo 2 (cebra, elefante, duiker, steinbuck, kudu, impala, lechwe, springbok, búfalos, blue hartebeest, tsessebe y avestruz), como se clasifican en el Acta de Conservación de Vida Silvestre y Parques Nacionales. Las licencias para la caza de aves (tipo 3) sí se expedirán, aunque sujetas a las condiciones que determine el Departamento de Vida Silvestre y Parques Nacionales. La caza en cotos de caza registrados no se verán afectados por la prohibición, ya que son de propiedad privada.

El Ministerio de Medio Ambiente espera encontrar resistencia por parte de las comunidades locales que cazan para comer y que no saben en qué medida esta prohibición las podrá afectar, comunidades a las que el Ministerio “anima” a vivir de las ganancias que genere el turismo fotográfico.

La Asociación ha luchado duramente con el Gobierno alegando que es “totalmente falso” que las especies silvestres hayan tenido un fuerte descenso. En concreto, recomiendan que el Gobierno siga apoyando la caza de elefantes, pues su población en Botswana es la mayor población de África (se estiman unos 207.545 ejemplares, con un incremento de 297% entre 1992 y el año pasado) y están aumentando en un 4% anual, causando conflictos con los seres humanos y el ganado. “La prohibición implica que la caza deportiva ha tenido un efecto perjudicial en la vida silvestre, algo que es falso. Existen numerosos factores, tales como sequías, inundaciones, incendios, extracciones ilegales, fragmentaciones del hábitat, etc., que han causado ciertas disminuciones en algunas especies, por lo que prohibir la caza deportiva arroja una impresión errónea del papel que ésta ha jugado en la conservación de Botswana en los últimos treinta años.

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