«La cacería está condenada a ser artificial por una mala gestión»

Juan Miguel Sánchez Roig, presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC), ha concedido al periodista Víctor Rastrilla, del periódico Diario de Las Palmas, una entrevista en la que ha hecho un repaso a la situación de la caza en general y a la que se practica en el archipiélago canario en particular.

Por el interés que pueda suscitar para nuestros lectores, pasamos a reproducirla íntegra a continuación

Juan Miguel Sánchez Roig es presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC), que se fundó en el año 2008 y a la que están adscritos unos 1.800 cazadores de todo el Archipiélago y, además de ser miembro activo de otras asociaciones, su lucha siempre está encaminada hacia la sostenibilidad de la caza, actividad que ama y que considera que es mucho más que un simple deporte, porque su principal interés se dirige hacia la protección del campo y sus especies.

¿Qué es para usted la cacería?
Es una actividad ancestral con la componente recreativa y con trasfondo social. Considerada desde los organismos internacionales como un elemento de conservación de hábitats y especies.

¿Pero no es un deporte?
La caza es más que un deporte. Que sea deporte sólo le interesa al que vive de él. La caza es una materia con identidad propia, como así lo dicen la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía. Si usted le pregunta a un cazador por qué la caza es un deporte le contestará porque se hace ejercicio físico.

¿Entonces, por qué las sociedades de cazadores son clubes deportivos?
Por la dejadez de las administraciones y por el interés de algunos en arrastrar a los demás hacia esa ideóloga anticuada para justificar la caza. No tiene sentido que paguemos a Medio Ambiente, que la actividad la regule ese mismo departamento y las leyes vengan desde ese mismo lugar y, al final, se nos trate como deportistas y se nos aplique la ley deportiva, cuando somos mucho más que eso. En la ACEC ya tenemos sociedades de cazadores constituidas en defensa de la caza y los cazadores, y no del deporte y de los deportistas.

¿Mucho más que eso?
La cacería, además de la propia acción de caza, conlleva el cuidado de los campos y montes patrimonio de todos. Es una forma de vida y una pasión en la que toda la familia del cazador se ve implicada.

¿Pero no todos lo hacen o lo ven así?
No, desgraciadamente. El verdadero cazador no es el que más coge en el menor tiempo, como los deportistas, aunque lo pueda hacer de forma puntual federándose y compitiendo. El tratar el campo solo como usuarios es uno de los verdaderos problemas que tenemos dentro del sector. Mucho quejarse, pero poco arrimar el hombro. Eso es lo que debemos cambiar.

¿Qué piensa de los grupos ecologistas?
La única diferencia entre ellos y nosotros es que los cazadores pagamos y ellos perciben.

¿Se puede considerar justa la Ley de Caza en Canarias?
Una de las principales razones de estar la caza en decadencia ha sido no contar con un marco legislativo adecuado. La modificación de la Ley de Caza es el objetivo de la ACEC a corto plazo.

¿Qué sería lo primero que cambiarían de esa ley, en vigor desde el año 1998?
Debe existir algún tipo de organismo unificador que trabaje con las experiencias positivas de cada uno de los cabildos. Tiene que mejorar muchísimo la organización y administración de la caza, tanto de la parte pública como de la privada. Además, tendría que convertirse en una contribución real al desarrollo rural, a la mejora de los hábitats y de las poblaciones de fauna silvestre.

¿Tiene explicación que en Fuerteventura y La Gomera se prohíba este año y en el resto de la islas no?
Sí la tiene. En Fuerteventura el nivel de concienciación de los cazadores con la situación real del campo ha llevado a tal medida. Sin embargo, en La Gomera ha sido una decisión política. La mejor orden de vedas ha sido planteada por Lanzarote, que contempla un alto grado de sostenibilidad.

¿Qué opina de la orden de veda de Gran Canaria, que entra en vigor el 5 de agosto?
Es un despropósito. No he conseguido averiguar a qué criterio obedece. En todo caso sólo puede ser como consecuencia de algún interés. En mi opinión, estamos condenando definitivamente la cacería a la artificialización.

¿Qué quiere decir?
Si existe una presión para cazar, sólo se podrá suplir mediante sueltas masivas de especies cinegéticas, ya que la administración se rendirá a otros intereses diferentes a los de la sostenibilidad.

¿Qué preocupa más: la falta de lluvias o la gestión cinegética?
En el campo la suma de dos más dos nunca da cuatro. Los pilares de la gestión cinegética son: el hábitat, el público y las poblaciones de fauna. Si no trabajamos en los tres frentes a la vez nunca conseguiremos la mejora de la actividad.

¿Que se encontrarán en el campo los cazadores en Gran Canaria?
Tras un año carente de lluvias y de gestión cinegética, las especies objeto de caza no se han reproducido adecuadamente. Por lo tanto, lo que nos encontraremos son campos yermos de especies.

¿En qué situación se encuentra el conejo?
Peor que la perdiz. Las sueltas desde los núcleos zoológicos están fomentando las enfermedades. Las administraciones responsables siguen mirando hacia otro lado, aunque conocen este hecho.

Esas enfermedades, la mixomatosis y la vírica, ¿se pueden controlar, es imposible o no se quiere?
Aunque consiguiésemos controlar las sueltas ilegales de conejos, pasarían al menos diez años antes de que la afección redujese las bajas actuales entre las poblaciones. Cuando entró la mixomatosis en Gran Canaria los técnicos así lo vaticinaban, pero a ellos se les pasó por alto la dinámica de las sueltas por parte de ciertas sociedades y el mismo Cabildo insular.

¿Cómo está la perdiz roja?
El periodo reproductor de la perdiz es mucho más corto y estacional que el del conejo. Si no tiene recursos hídricos a su alcance en esa delicada fase se malogran las puestas. En consecuencia, la perdiz se reproduce escasamente esta temporada.

El Cabildo de Gran Canaria aprobó un Plan Insular de Caza (PIC) a aplicar en cinco años. ¿Es real o ficticio?
El Cabildo es un elefante al que le cuesta moverse. Por mi parte existe esperanza de que el PIC se lleve a cabo en su totalidad. Sin embargo, las prioridades parecen no estar definidas desde la Consejería de Medio Ambiente. Todas las semanas visitamos el Cabildo para seguir los progresos que hasta la fecha no se han traducido en nada, pero ya llegan. De hecho, se han cedido perdices para las competiciones y se han entregado trofeos.

¿Qué considera necesario para el desarrollo de ese Plan Insular de Caza?
José Miguel Bravo de Laguna se comprometió con la ACEC en la creación de un departamento específico para la caza. Por más que se lucha desde la asociación para que se lleve a cabo, sólo recibimos largas. Si no existe ese departamento difícilmente se completará algún día el Plan Insular de Caza.

¿Se pueden recuperar algún día el campo y las especies?
Simplemente hay que seguir al pie de la letra el PIC. En ese sentido, nosotros hemos hecho todos nuestros deberes dando alternativas y soluciones. Sin embargo, la consejera, María del Mar Arévalo, llega a consensos con aquellos que durante más de una década no han sabido gestionar los recursos de los cazadores y la caza en Gran Canaria. Estos personajes tienen ideas obsoletas y trasnochadas con las que engoan a los cazadores. Luego, es lógico que los cazadores se sientan aburridos y engañados pues estas ocurrencias puntuales no llegan a ningún puerto y nos conducen a la situación actual de escasez.

¿De qué deberes nos habla?
Le hablo de la custodia del patrimonio natural cinegético, de proyectos para la mejora del hábitat de las especies y su preservación, de la elección de los representantes en los consejos insulares de caza, de las alternativas para la vigilancia en el campo, de la concienciación y educación del colectivo, entre otras iniciativas presentadas. Para ello, simplemente, se debe revertir en caza lo que pagamos por ella los cazadores.

En general, ¿cuáles cree que son las prioridades que necesita la actividad cinegética?
Urge contar con un marco legislativo adecuado y una buena planificación y, desde ahí, desarrollar las mejoras de hábitat como siembras efectivas, recuperación de nacientes, instalación de bebederos y comederos donde se necesiten, limpiezas arbustivas, control de depredadores, vigilancia y, en su justa medida, las repoblaciones. Tampoco debería olvidarse la formación, educación, concienciación e información del colectivo.

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