AEPES publica su informe anual de rastreos realizados

La AEPES confecciona anualmente un informe sobre las operaciones de rastreo que sus miembros efectúan a lo largo de las distintas temporadas de caza. Se elaboran con los datos contenidos en las fichas enviadas por los conductores al Registro de Rastreos de la Asociación Española del Perro de Sangre (AEPES).

Como veis se han realizado un total de 634 intervenciones, recuperándose un total de 340 piezas heridas, siendo el 36% Jabalí y Corzo el 32%, seguidos del Ciervo (21%). El resto de especies es poco significativo.

La tasa de recuperación acumulada en estos cuatro años asciende al 65% (sin tener en cuenta los controles de tiro).

La raza más utilizada en estas intervenciones es el Teckel (61% de los registros), seguido del Sabueso de Baviera (34%). El resto de razas utilizadas no resulta representativo aunque es reseñable la gran cantidad de razas diferentes utilizadas.

En cuanto al porcentaje de intervenciones por tipo de arma, el 86% se realizaron sobre animales disparados con rifle, cogiendo más peso cada vez las disparadas con arco.

El 64% del total de intervenciones, se realizaron en las 4 horas siguientes al disparo, encontrádose la pieza muerta en el 67% de los casos.. La tasa de recuperación es muy superior lógicamente en las primeras 2 horas de antigüedad, pero después tiene un comportamiento aleatorio, demostrando que la antigüedad del rastro no es un factor principal, dentro de unos límites, para el éxito del rastreo.

En base a los registros de los animales heridos, rastreados y cobrados y de acuerdo con las indicaciones reflejadas por el conductor en la ficha de rastreo, se ha evaluado el porcentaje de disparos de entrada en cada sector del cuerpo del animal. Para ello, y de acuerdo con los croquis incluidos en las fichas, diferenciaremos al Jabalí del resto de las piezas con estructura corporal “tipo-cérvido” (Corzo, Ciervo, Gamo, Muflón y Cabra Montés).

En el caso del Jabalí comprobamos que en el 39% de los casos los orificios de entrada del proyectil se encuentran en la caja torácica y, más concretamente, en la zona pulmonar. Hay así mismo un porcentaje muy significativo de disparos a la zona del estómago y paquete intestinal (10%) y a los miembros posteriores (13%).

En el resto de las especies las entradas de los proyectiles se encuentran más repartidas, con un porcentaje importante en la zona de los pulmones (28%). Son significativos los porcentajes de disparos a estómago e intestinos (34%), y a miembros posteriores (26%).

En cuanto a la longitud del rastreo, el 61% de las intervenciones tuvieron una longitud inferior a los 400 metros. Dentro de ese rango de 400 metros, el 83% de las piezas se emcontraron muertas. A partir de los 600 metros, el número de intervenciones sin cobro supone el 47% de las intervenciones. Sí aparece claramente la distancia, como un factor esencial en el éxito o fracaso del rastreo. A mayor longitud, la tasa pasa de un 90% en menos de 200 metros a sólo un 28%, con un decrecimiento constante, para rastros de más de 1.000 metros. Esto pudiera ser debido también, al abandono de muchos rastreos cuando el conductor considera que la pieza puede no ser cobrable.

La Asociación Española del Perro de Sangre (AEPES) quiere agradecer a todos los conductores que trabajan con sus perros en la recuperación de piezas de caza mayor heridas, la importante labor y el magnífico esfuerzo realizado durante estos cuatro años. Ese agradecimiento debe ser doble para aquellos conductores que además han colaborado con la tarea de creación de una base de datos de rastreos, enviando sus fichas a la Asociación.

Deja un comentario