Sudáfrica quiere dar una buena imagen de la caza en este país

La industria cinegética en Sudáfrica se ha puesto como objetivo aumentar el crecimiento de su negocio, ya en auge, y deshacerse de su imagen negativa.

 

La vasta vida silvestre del país, ya en sí un atractivo turístico de primer orden, también atrae a miles de cazadores en busca de trofeos, aficionados que se han gastado, según estimaciones de 2010, alrededor de 543 millones de euros, proporcionando empleo a unas 140.000 personas, en una nación donde una de cada cuatro personas se encuentran sin trabajo. 

Pero la industria de la caza en Sudáfrica, como en el resto el mundo, tiene un problema de imagen obvio y los cazadores sudafricanos se están esforzando en convencer al público de que la caza de animales de forma individual no amenaza a la conservación de las especies. 

“Si nos fijamos en la imagen de la caza, se puede hacer mucho para educar al público urbano sobre la realidad de la actividad cinegética”, dijo Stephen Palos, presidente de la Confederación de Asociaciones de Cazadores de Sudáfrica. Según Palos, estos “malentendidos” son fruto de grupos radicales que “juegan en las emociones” dañando a la industria de la caza que, entre otros, destina numerosos fondos para la conservación animal. 

La actividad cinegética en Sudáfrica no sólo produce ingresos por el abate de trofeos, donde disparar a un león macho cuesta un promedio de 22.000 dólares, sino que ayuda a las economías rurales, pues los cazadores locales lo que buscan es conseguir carne para alimentarse, sobre todo de antílopes. 

Sudáfrica tiene más de 10.000 reservas comerciales de vida silvestre que se extienden por más del 17% de su superficie, generando una facturación anual de unos ocho millones de rands. De esta cifra, el 75% proviene de la caza y el resto de actividades como el ecoturismo y las subastas. 

El Gobierno sudafricano es plenamente consciente de los beneficios que ofrece la caza. “La industria de la caza contribuye sustancialmente a la economía del país”, dijo la ministra de Asuntos Ambientales, Edna Molewa, en una reciente conferencia, pidiendo que más población de color entre en un negocio dominado por los blancos. “El Gobierno reconoce que la agricultura y la caza contribuye de manera significativa a la conservación, al desarrollo del turismo, la creación de empleo y el desarrollo sostenible, especialmente en las zonas rurales, y es parte de la economía de la biodiversidad, en general”. Sin embargo, también reconoció que actualmente la imagen de la caza en Sudáfrica se está viendo perjudicada principalmente por el furtivismo sobre el rinoceronte, que ha llegado a niveles récord, con 588 de los animales muertos ya este año. 

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