La caza es solidaria… Montería en Las Hornias Bajas

 

Montería en Las Hornias Bajas

 

Lo es, que a nadie le quepa la menor duda. Desde distintos ámbitos se están realizando, cada día más, acciones solidarias –en la mayor parte de los casos, anónimas– dirigidas a, en estos casi trágicos tiempos, echar una mano, y lo que haga falta, a los que más lo necesitan. Asiccaza, sin ir más lejos, está aportando carne de caza para ayudar a paliar las muchas necesidades de hoy en día…

 

A María Romero de Alba –nuestra colaboradora y, sobre todo, querida amiga, en este portal y en nuestra revista Caza y Safaris– se le ocurrió, allá por el mes de octubre, al inicio de temporada, una idea… una genial idea. ¿Por qué no intentar organizar una montería benéfica con la que recaudar los fondos necesarios para que los niños que más lo necesitan pudieran tener una navidades lo más felices posibles? 

 

No lo dudamos. Cuando nos lo contó, pusimos a su disposición la revista, nuestro portal en Internet y nos comprometimos a colaborar en todo lo que nos fuese posible. ¡Manos a la obra, que la causa lo merece…!

 

María… ha echado el resto. Ha puesto alma y corazón –además de trabajo, tiempo y dinero– para lograr tan hermoso objetivo. Y a fe que lo ha logrado. Ésta es una crónica montera que nos gustaría publicar todos los meses del año…

  

El mejor trofeo 

 

Lo importante, en este caso sí, eran los resultados; lo de menos, el tapete. Aunque, llegado el caso, si además resultaba divertido… pues miel sobre hojuelas. Y nos divertimos, ¡vaya que si nos divertimos! Sobre todo porque, ante tan hermosa causa, nadie dudó a la hora de ‘retratarse’ y la solidaridad del mundo de la caza –de la que nadie dudábamos– brotó de los corazones… como el agua de las nubes que, por más que se empeñó, no logró amargarnos la jornada, muy al contrario…

 

En las vísperas, como en los grandes acontecimientos, ya se palpaba el ambiente. La propiedad de Las Hornias Bajas –el tío Antonio y su esposa, María– se volcó con esta gesta y, en todo momento, se respiraba aire de fiesta, eso sí, siempre, aire montero y solidario.

 

Tras una buena cena, a la que no le faltó ningún detalle, la anfitriona, María, nos obsequió con los regalos de una rifa –en la que todo el mundo llevaba papeletas, porque de recaudar, cuanto más mejor, se trataba– en la que distintas casas comerciales, e incluso colaboraciones privadas, aportaron sus donaciones y regalos. Las manos inocentes de los niños, como no podía ser de otra forma, repartieron muchísima suerte… tanta que a alguno le tocaron hasta ¡cuatro kits de control de alcoholemia!, ¿por qué sería?

 

Unas cuantas palmas después –fruto de una maravillosa actuación flamenca a cargo de Güisi Muñoz– tuvo lugar la subasta. Como en la rifa, nadie dio un sólo paso atrás y, en algunos casos, la ‘tensión’ se palpaba en el ambiente y el aire ‘se podía cortar con un cuchillo’, de remate, claro. ¡Las pujas se disputaron hasta el último euro!, y como era de esperar, todos los lotes, sobre todo de caza, se adjudicaron con una generosidad digna de agradecimiento con el único fin de sumar más fondos para la causa. ¡Merecía la pena!

 

Monteando desde el cielo

 

No es broma. El cielo estuvo muy cerca. Por un lado, porque en estos casos siempre hay ‘una mano celestial’ que toca los corazones para que se derramen en favor de los demás. ¿Sería la de la Virgen de la Cabeza…? Por eso le rezamos. Por otro lado, e insistimos que no es broma, porque ‘la mano’ que eligió nuestro puesto en el sorteo, sacó el peñasco más alto de toda la cuerda de la finca, el 9 de la Posada de don Pedro. ¡Si nos descuidamos todavía estamos subiendo! Eso sí, una vez arriba… cerca del cielo.

 

Las migas, puro ambiente montero, proporcionaron el acopio de fuerzas necesarias para aguantar una jornada de remojo, el dichoso cielo… Tras las breves y concisas, como debe de ser, instrucciones de José María, buen capitán de montería, comenzó el rito de los sobres y la suerte. Bueno, antes de eso, el alma de este evento solidario, María, recibió, emocionada, una placa que realizó Julito, Replic Hunt, en recuerdo de este maravilloso día.

 

Rezamos en la capilla la Salve Montera, se organizaron las armadas y… ¡al monte! Desde nuestro puesto ‘del cielo’, vivimos la montería desde dentro. Vimos lances, cazar como nunca a los perros… Escuchamos ladras y agarres y la música de las caracolas… El latido del monte, en definitiva, en una hermosa e inolvidable jornada montera. Eso sí, la cellisca, de vez en cuando, nos hizo castañear los dientes…

 

Tras el reparador cocido, los resultados… Se había cazado. Pero el plantel no era lo importante… lo importante eran los resultados. Y fueron increíbles. El pasado 24 de diciembre, los niños de la ONG ASU ya recibieron su sonrisa… Y el 5 de enero recibirán más. Se lo contaremos en nuestro próximo número…

 

En su nombre, ¡gracias, María Romero! CyS

 

¡Gracias!

 

En nombre de muchas, muchísimas personas… ¡Gracias! Lo de organizar una cacería tiene su miga y sin el apoyo de muchas personas maravillosas, no hubiese sido posible. En primer lugar, tengo que agradecerlo, con un cariño especial, a mi familia. Mis tíos Antonio y María, mi padre, mi madre, mi hermana y mis primos, por su apoyo absoluto, sus aportaciones y su magnífica conciencia social.

 

Aparte de ellos, las personas que se han encargado de que la parte más técnica saliese perfecta, José María, Ángel, Marcelo, Juanma y sus chicos, Manuel y Venancio. ¡Sin vosotros no hubiese sido lo mismo! No puedo olvidarme de todos los que, a pesar de no poder asistir o, incluso, de no ser cazadores, han aportado su granito de arena a la Traviesa Cero ¡Sois personas excepcionales!

 

Por último, agradecer con todo mi corazón a personas excepcionales como Mario Miguelañez, que nos endulzó el evento; a la familia De La Mata y al Grupo Varma por alegrarnos la noche del viernes. A Julio Acosta, de Replic Hunt, por su enorme corazón; a Pilar por cuidarme tanto… A vosotros, Pepe, Antonio y Jorge, por serme incondicionales; a Daniela, a mi prima Claudia y mis princesas Rocío y Luisa por hacer que la rifa saliese fenomenal. Al bueno de Pepelu por ayudarme con la logísitica; a mis amigas de siempre, Blancu, Ro, Ussi, Cifu y Andy, porque sin su ayuda y sus ánimos yo no hubiese sabido hacerlo igual. Mil gracias a Jaime y Antonio por darse un palizón marcando puestos e involucrarse en el proyecto. A Carlos Alberto Macías, Corju Expediciones, Federico Quesada y Ángel Gómez, Jaime Cortecero y Agustín Romano por sus donaciones para la subasta. A la siempre genial Maite, de Rey Pavón, a Paloma Ascaso, a ASU ONG por su ayuda, a Marcial Gómez Sequeira por sus libros, a Benjamín del Catering Moraleda por hacernos comer tan bien y, sobre todo, ¡a todos los que habéis apoyado esta causa! Os merecéis el aplauso más largo del mundo. Nos vemos en la II Montería Benéfica. ¡Gracias, otra vez, a todos!

María Romero de Alba

 

 

Un plantel de solidaridad en Las Hornias Bajas

 

 

• Organizó: María Romero de Alba

• Término: Piedrabuena • Fecha: 15-XII-2012

• Puestos:  40 • Rehalas: 15  • Venados: 4  • Jabalíes: 19 • Muflones: 14

 

Se monteó toda la finca con caño libre de muflones y jabalíes. Venados y gamos tenían precio aparte para aumentar la cifra de recaudación benéfica. La AEMET no acertó ni una en sus previsiones, ya que daba agua hasta las 07:00 horas… y se tiró lloviendo todo el día. Pero sobre todo fue el viento, racheado, a veces casi ventisca, lo que más perjudicó a la caza que, sobre todo los guarros, no dio la cara lo necesario para que el plantel fuese más sustancioso, aunque en este caso eso era lo de menos. Jornada divertida sin excesivos disparos. Los perros cazaron bien una mancha muy tupida y dura, de ida y vuelta, a pesar de las condiciones meteorológicas, con bastantes ladras y agarres.

 

A la hora del tapete, que como se puede ver en la imagen, seguía lloviendo, lo importante no fueron las piezas, que las hubo; lo importante era la cifra que figuraba en el cheque solidario de la caza, para repartir un poco de felicidad a los niños más necesitados.

 

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