Los ciervos siguen evitando el Telón de Acero

Investigadores alemanes y checos han descubierto que los ciervos que habitan en el Parque Nacional de Sumava, localizado en la República Checa, próximo a la frontera con Alemania, continúan evitando el espacio que ocupaba la antigua alambrada electrificada que separaba ambos países.

Esta barrera física fue desmantelada en 1989, tras la denominada Revolución Velvet, con la esperanza de que los animales silvestres se desplazaran libremente en cualquier dirección. Sin embargo, casi un cuarto de siglo después, un estudio realizado sobre la población de cérvidos del Parque de Sumava demuestra que estos ejemplares no se mueven de sus predios, como han desvelado, también, análisis similares practicados sobre sus colegas bávaros, de tal forma que la citada frontera todavía incide sobre ellos y separa las dos poblaciones.

«Son animales muy tradicionales y conservadores que respetan una barrera que ya no existe, y que la mayoría de ellos no ha visto, dado que la esperanza de vida de un ciervo es de 15 años», explica el biólogo checo responsable del proyecto. Según los científicos, esto se debe a que los cervatillos tienden a seguir a sus madres en el primer año vida, y así aprenden a dónde deben o no deben ir, conocimiento que se transmite de generación en generación.

La investigación, realizada a partir del seguimiento vía GPS de los collares instalados en 300 ciervos de ambas poblaciones ha aportado otros resultados valiosos, como, por ejemplo, qué hábitats prefieren y cómo son capaces de vivir en las áreas donde han prosperado los árboles.

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