La menor acuciada por la situación

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En España, con carácter general, las especies de caza menor –y las protegidas– se encuentran cada vez más débiles, pues sufren lo que podríamos denominar como «acoso agrícola» que requiere unos procedimientos y maneras de cultivar que impiden el progreso de la fauna.

Hay muchos inconvenientes y acosos sufridos por la fauna; los más significativos son: intoxicación del medio, pérdida de hábitat, mala sanidad animal, repoblaciones incontroladas, predación alta, caza excesiva para las especies escasas y condiciones climáticas adversas en muchas temporadas. Esto es lo más significativo entre otras muchas hostilidades, que han provocado, por alguna o varias de esas causas apuntadas, el declive, en general, de la caza menor, especialmente para la reina de la caza menor, la perdiz (Alectoris rufa) y con menos intensidad para liebre ibérica (Lepus granatensis) y el conejo de monte (Oryctolagus cuniculus) que se está defendiendo bien de la nueva cepa de NHV y tiene muchas posibilidades de volver a las poblaciones que ofrecía antes de la irrupción de este virus hemorrágico.

Varios de esos azotes y acosos son provocados por la agricultura actual que aplica tratamientos intensos con insecticidas para combatir insectos y proteger las semillas (Imidacloprid, Fipronilo), así como herbicidas totales utilizados para blindar semillas y para las siembras directas de cereal (Tiram) y otros venenos (Bromadiolona, actualmente) para combatir las plagas de roedores, como es costumbre en Castilla y León.

La agricultura actual, a través de las concentraciones parcelarias, ha geometrizado el campo y ha eliminado lindes y zonas baldías para tener últimamente mayor superficie para la PAC, que era donde antes se ocultaban las especies presa. Las velocidades de la maquinaria agrícola que impiden la huida de los pollos, las labores nocturnas, las siegas en verde en época de nidificación, la retirada de paja y roturación inmediata, etcétera, son inconvenientes añadidos y hostiles a la fauna.

La responsabilidad de la caza

Pero de algunos males de la caza menor somos responsables los cazadores. La mala sanidad animal se provoca también con repoblaciones incontroladas de las tres especies más significativas –perdiz, liebre y conejo– que se echan al campo sin el control sanitario asegurado y contaminan a las especies autóctonas. Se sueltan perdices de granja porque los cazadores cazamos en exceso, muy por encima de lo que produce el campo. Aunque las especies de repoblación vengan vacunadas son portadoras de virus y parásitos para los cuales las autóctonas no disponen de anticuerpos. Con las repoblaciones no sólo se introducen enfermedades nuevas al campo con liebres, conejos y perdices provenientes de las granjas o de los terrenos de origen, sino que se provoca notablemente el incremento de predadores. Otras veces se introduce un linaje diferente, como ocurre en ocasiones con el conejo (O. c. cuniculus o algirus) y otras veces se introducen híbridos (especies invasoras a erradicar, según Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre), como ocurre casi siempre que se sueltan perdices rojas.

Otras especies de menor rango cinegético que las tres citadas tienen poblaciones muy dispares: abunda la torcaz (Columba palumbus) que va camino de plaga y con peligro para la agricultura; el zorzal común (Turdus philomelos) y otros, que han sido más abundantes que las demás especies en las cinco temporadas controladas; la codorniz (Coturnix coturnix) se mantiene en el tiempo con sus densidades y capturas históricas; la becada (Scolopax rusticola) es un ave escasa, pero con población estable, y la tórtola común (Streptopelia turtur), que agoniza.
Somos los mismos cazadores los que capturamos todas esas especies en situación de abundancia tan dispar y también los que cazamos jabalíes, corzos y venados que marchan gloriosamente produciéndonos muchos problemas por su exceso poblacional. Esto nos hace reflexionar que las especies de caza menor tienen otros problemas, además de los cazadores. Mejor dicho, el declive de la caza menor es independiente de la caza racional que practicamos la inmensa mayoría de los cazadores.

En la última temporada, 2010-2011, de las once controladas, había en España unos 800.000 cazadores. Cada una de esas once temporadas capturamos entre todos unos veintiséis millones de piezas de caza menor. Tenemos estadísticas de nueve especies que suponen veintiún millones de capturas y otros cinco millones de piezas que corresponden a «otras palomas», anátidas y otras aves y mamíferos. Cada cazador ha llevado al morral por año una media entre 25 y 30 piezas de caza menor. La percha media anual por cazador ha sido, más o menos, de 5 perdices, 8 conejos, 1’5 liebres, 2 codornices, 2 torcaces, 8 zorzales, 1 tórtola y 0’15 becadas (ver tabla).

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Comentemos la evolución de alguna de las especies más significativas.

La perdiz roja

No se recupera en España, donde predomina desde hace unos años la perdiz de granja. Los principales santuarios perdiceros, excepto en la provincia de Cádiz y algunos rincones singulares de otras comunidades autónomas, han sido rematados con esa perdiz de menor calidad que invita a la predación y puede transmitir enfermedades, pero es la única que se caza y va reponiendo en muchos cotos durante todo el periodo hábil. Las capturas declaradas de perdiz roja en las once temporadas (2000-01 a 2010-11) en España han sido de unos cuatro millones y las reales cazadas estimamos que están alrededor de los cinco millones y medio de perdices, de las que casi los dos tercios son de granja.

357 - Caza chica (2)Quedan algunos reductos en toda España donde aún se mantienen poblaciones sin contaminación genética. Según las conclusiones del I Foro Andaluz de la Caza, en Andalucía –con una densidad alta, relativamente, en febrero 2013, de unas 15 perdices/km2–, ha disminuido la especie alrededor del 80% en los diez últimos censos de febrero y octubre (2004-2013), aunque tienen aún una gran comarca, la Campiña de Cádiz, donde la densidad de perdices silvestres era en febrero de 2013 de 182 perdices/km2, que será, sin duda, la más alta de España.

En otros santuarios, como los históricos de Ciudad Real y de otros lugares de Castilla-La Mancha, donde se cazan la mitad de las perdices de España, la explotación comercial con sueltas continuas de perdices de granja ha sido tan exagerada, que la perdiz silvestre va camino de ser un episodio de la historia antigua.

En algunas comunidades del norte de España desde hace mucho tiempo, los aprovechamientos de perdiz roja silvestre no existen.

Hay una pérdida de calidad ambiental y de los hábitats que afecta mucho a la perdiz. La aportación de sustancias toxicas para eliminar a enemigos de las plantas a partir de 1865, ha degenerado en la barbarie química de la agricultura actual, que ya no recuerda que, desde estricnina hasta cianuro, pasando por el DDT, al campo se le ha echado de todo. Hace unos meses la CEE ha prohibido el Fipronilo que deja a las perdices anoréxicas, según demostró nuestro famoso Proyecto Semillas, realizado por el IREC y pagado por los cazadores españoles. También han prohibido –a medias–, sólo durante la floración (siembras de primavera) el maldito Imidacloprid, porque saben ahora que mata a las abejas que polinizan; pero sigue matando a las perdices en 21 días, como aseguró también ese proyecto citado, y no lo prohíben en otoño, que es cuando las perdices comen semillas blindadas de siembra. Sabemos últimamente que ese biocida mata también a las golondrinas y otros pájaros, según un reciente estudio de una universidad holandesa, publicado en la revista científica Nature.

357 - Caza chica (4)Los biocidas, las concentraciones parcelarias, a partir de 1952, que desuellan el campo y la llegada de perdices híbridas, portadoras de enfermedades y parásitos, a partir de 1960, han sido las tres acciones más duras que ha sufrido el medio ambiente, la perdiz roja y resto de fauna (cinegética y protegida) en España. La perdiz está hoy sin defensa medioambiental ahora que los cazadores, en general, hacemos ya una caza bastante civilizada. Entre todos la matamos, pero, por encima de cualquiera, la agricultura actual.

La predación, incrementada por repoblaciones y por el deterioro del hábitat debido a la agricultura, es un problema acuciante. Si la perdiz es vulnerable en estos momentos, peor aún están las esteparias ‘en peligro de extinción’. Para mayor abundamiento, los predadores se multiplican ante la despensa llena de perdices lerdas provenientes de las sueltas con que se arreglan muchos cotos. Todo ello dispara la abundancia de zorros y otras especies oportunistas, que cuando acaban con las perdices de granja, ejercen un efecto devastador sobre las escasas silvestres de los cotos de alrededor.

Hay en España 55 predadores sobre perdiz roja (huevos, pollos y adultos): 21 mamíferos (3 cánidos, 3 felinos, 1 suido, 9 mustélidos, 2 vivérridos, 2 roedores, 1 erizo), 31 aves (16 rapaces diurnas, 4 rapaces nocturnas, 2 gaviotas, 2 cigüeñas, 6 córvidos, 1 garza) y 3 reptiles (2 culebras, 1 lagarto).

La predación sobre la perdiz roja se realiza sobre huevos, pollos y adultos. Todos los trabajos y estudios, tanto en España como en el extranjero, coinciden en que la perdiz roja pierde cada año, por culpa de la predación y la agricultura, por encima del 40% de los nidos. De esta destrucción la agricultura es responsable de un 60% y la predación de un 40%. Aunque la perdiz no tiene ningún predador específico, la predación global es también responsable de la desaparición entre el 40% y el 50% de los que consiguen llegar a pollos.

El conejo de monte 

Apenas sí existe en el norte de España y sus poblaciones bajan y suben al albur de las enfermedades que acaban siendo superadas por esta especie que se reparte sin homogeneidad y de manera dispar dentro de la misma comarca, incluso del mismo coto. Las capturas han sido controladas por las enfermedades. En estas once temporadas de control, hemos tenido aprovechamientos anuales entre cuatro y siete millones de capturas.

No estamos en 1954 cuando apareció la nefasta peste de la mixomatosis en unos momentos en que se capturaban en España dieciséis millones de conejos y a los dos años solamente la quinta parte. Ni tampoco nos acercábamos aún a las capturas que se habían recuperado en 1988 cuando apareció la terrible enfermedad hemorrágica (NHV) y se cazaban otra vez unos diez millones de conejos porque la especie sobrevivía con varias cepas y superaba a la mixomatosis. Pero estábamos en un momento esperanzador. El conejo estaba evolucionando hasta 2011 especialmente bien y ya no era el suspirado ausente de los montes españoles. Hay aún zonas que no se han recuperado desde que desapareció con la mixomatosis, a mediados del siglo pasado, pero había ya muchas comarcas, cada vez más, donde el conejo está siendo un grave problema para la agricultura y un quebradero de cabeza para los cazadores.

357 - Caza chica (1)Pero dura poco la alegría en casa de los pobres. En 2011 aparecieron en varias granjas españolas unos casos atípicos de la enfermedad hemorrágica (NHV), provocados por una cepa variante de la enfermedad que producía extrañamente la muerte de gazapos, preferentemente de 11 a 40 días, cuando era conocido que la NHV clásica de 1986 no afectaba a gazapos menores de 50 días. En 2011 se detectó en los gazapos analizados de Navarra la presencia de un nuevo tipo de virus NHV-N11, que era hasta entonces desconocido en España. El periodo de incubación de la enfermedad hemorrágica vírica tradicional dura de 2 a 3 días con una mortalidad cercana al 100% de los conejos adultos, pero quedaban inmunes los gazapos de menos de dos meses.

Se nos vino toda la ilusión abajo con la aparición de la nueva cepa, pues ya estábamos en siete millones de capturas, desde los cuatro en que nos quedó la NHV clásica. No obstante, dos años después, según las conclusiones del I Foro Andaluz de Caza, los resultados de las analíticas son esperanzadores, ya que aproximadamente el 50% de los animales analizados presenta anticuerpos (defensas) frente a la nueva cepa. Curiosamente, la cepa clásica prácticamente ha desaparecido. No todo está tan negro con el conejo.

Hay en España 42 predadores sobre el conejo de monte: 18 mamíferos (3 cánidos, 3 felinos, 1 suido, 10 mustélidos, 1 mangosta), 22 aves (14 rapaces diurnas, 5 rapaces nocturnas, 1 gaviota, 2 córvidos) y 2 reptiles (2 culebras).

La predación media sobre el conejo es superior al 50% de sus efectivos. El lince es el principal predador específico del conejo. El 94% de los excrementos en Sierra Morena contienen conejo. Con carácter general, la ingesta de conejos supone el 70% de su dieta.

Sus principales predadores generalistas son zorro, lobo, jabalí, gato montés, perros y gatos cimarrones.

Liebre ibérica

La especie está distribuida por toda España, excepto Canarias, aunque en Asturias las capturas son testimoniales. La aparición de la tularemia en 1998, muy significada en Castilla y León, produjo un quebranto de la marcha ascendente que venía presentando la liebre, aunque, no obstante y a pesar de la endémica enfermedad, la tendencia al alza se mantuvo en el ámbito nacional, de tal manera que las capturas en España de 1980, 722.000 liebres, se habían multiplicado por dos veinte años después y pasaron a ser de un 1.400.000, aproximadamente, al finalizar el siglo. A partir de esa fecha ha habido un estancamiento, incluso recesión, pues en los últimos diez años hemos perdido en España cerca de un 30% en capturas de liebre ibérica, que han bajado de nuevo a poco más de un millón en los últimos años.

357 - Caza chica (5)La causa de esta caída de la caza de liebres hay que achacarla prácticamente a la bajada en esta década del 35% de las cazadas en la comunidad más lebrera de España, Castilla-La Mancha, donde las capturas han pasado de700.000 en el año 2000 (50% de las cazadas en España) a 450.000, últimamente. Aunque no se ha anunciado en esta comunidad la presencia de tularemia, todo apunta a que una pérdida tan representativa no corresponde a las fluctuaciones naturales, propias de cada temporada.

El resto del declive hay que apuntárselo principalmente a Castilla y León, donde hemos bajado un 30% por la tularemia. Andalucía mantiene el segundo puesto en producción lebrera nacional con aprovechamientos superiores a las 300.000 liebres anuales. La captura de las otras dos liebres, piornal y europea, es testimonial y sólo se produce en la parte más septentrional de la península Ibérica.

En España tenemos 29 predadores sobre la liebre: 13 mamíferos (3 cánidos, 3 felinos, 1 suido, 5 mustélidos, 1 mangosta) y 16 aves (12 rapaces diurnas, 1 rapaz nocturna, 1 gaviota, 2 córvidos).

La predación media sobre la liebre es superior al 30% de sus efectivos. El principal predador de liebres es el zorro, en cuya dieta se ha encontrado entre el 3 y el 46%. En un control de liebres radio-marcadas tras una repoblación en Zamora, el 53% fueron predadas.En España hay pocos estudios sobre liebre, pero sí en Europa. En Polonia el 50% de la dieta del zorro en primavera es la liebre y el 40% de la dieta del zorro en Suecia es de liebres nuevas en primavera.

 

Por José Luis Garrido, presidente honorífico de la FC CyL y de la EEC.

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