Se puede tener patirroja silvestre, ¡dejemos de marear la perdiz!

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Cada vez que se inicia una nueva temporada de caza vuelven las típicas ilusiones e incertidumbres propias del momento, más si cabe cuando se ha tenido un verano muy caluroso que, como siempre, se lo habrá puesto muy complicado tanto a las especies cinegéticas como a toda la fauna silvestre.

Pero, claro, sucede que especies como la perdiz siguen en una caída libre y este verano habrá sido la gota que haya colmado el vaso, a pesar de que en algunos cotos saldrán con la falsa esperanza de que la temporada de cría ha sido mejor que las pasadas, dando la sensación de que la perdiz roja se recupera; sensación que se diluye si tuviéramos datos de censos o al menos de capturas de las últimas décadas y pudiéramos analizar las tendencias a medio plazo. Por desgracia, no son muchos los que disponen de datos propios, pero, cuando los hay, preocupan y mucho.

Unos estarán pensando en echar la culpa a la agricultura, a los depredadores, a los furtivos, a la administración que no ayuda, al coto de al lado… mientras que otros estarán pensando en qué hacer para poder revertir esta situación.

¡Dejemos de marear la perdiz! Es posible recuperar la perdiz silvestre en nuestros cotos. Tanto en España como otros países de nuestro entorno existen ejemplos de que es posible y aquí ofrecemos algunas ideas.

Cambia el chip

Una de las cosas más importantes es cambiar nuestra mentalidad, la de los cazadores. Si se quieren cazar piezas silvestres (con independencia de la especie que se trate) hay que realizar una gestión a largo plazo, no de un año para otro. Si el buen vino necesita varios años para alcanzar su mejor sabor, con el campo y las perdices pasa lo mismo.

•Los gestores ibéricos, franceses y británicos saben bien que se tarda tiempo en preparar una finca para la caza de la perdiz silvestre. Aunque la situación cambia mucho en función de caza finca, en ocasiones se puede tardar de 5 a 10 años en ‘cuajar’ un coto para la caza de perdiz silvestre.

•Si un año no hay suficientes perdices, se caza muy poquito o bien no se caza, haciendo pequeñas sueltas de faisán para ofrecer una pieza de pluma alternativa.

Asumir estos hechos será fundamental para que las buenas intenciones se conviertan en hechos.

1 perdiz roja¿Sólo una cuestión de dinero?

En ocasiones se dice que gestionar cotos para perdiz silvestre es muy caro en comparación con aquellos que practican sueltas. De eso no hay duda, las sueltas son más baratas y constituyen un modelo económico que está dando muchos puestos de trabajo en infinidad de cotos, tanto en España como en Europa, y cubren una demanda que también existe, independientemente de la respetable opinión de cada uno. Por otro lado, a muchos cotos que tienen capacidad les cuesta destinar dinero para la gestión de la perdiz silvestre, por lo que estamos ante un problema de actitud. Si te falta esa actitud, olvídate de intentar gestionar perdiz silvestre.

•Uno de los ejemplos más claros de actitud es el británico, dado que muchas fincas dejaron de soltar perdices rojas cuando se comprobó que podían generar daños en las perdices pardillas, el ave de caza por antonomasia en los paisajes agrícolas de campiña inglesa.

•En España, hay claros ejemplos de cotos que, con éxito, han decidido ‘pasarse’ a la perdiz silvestre e, incluso, existe una asociación que las aglutina.

Las aves de granja, un debate agotado

Pocas cosas se han estudiado tanto como las aves de caza de granja. Son cientos los artículos científicos escritos sobre perdices, faisanes, codornices, colines, etcétera, que demuestran que estas aves tienen muchos problemas para sobrevivir en el medio ambiente y, además, sus sueltas pueden ser muy negativas tanto para sus congéneres silvestres como para otra fauna silvestre.

Pero, no nos engañemos, es el hombre y no las aves los responsables de las consecuencias negativas.

•La mayoría de las aves de caza de granja son capaces de cumplir su cometido: imitar a las aves silvestres en un lance cinegético. Si son criadas bajo métodos intensivos, tampoco se les puede pedir mucho más.

•En Reino Unido se sueltan unos 30 millones de faisanes y 5 millones de perdices, mientras que en España se sueltan 4-5 millones de perdices. Por lo tanto, éste es un sector consolidado.

•A las aves de granja se les echa la culpa de ‘casi todo’, pero son las que sostienen el sector cinegético mientras no se ofrezca una alternativa.

Casi todo está estudiado

Gracias a la labor de centros como el IREC (Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, España), la Fundación para la Conservación de la Caza y Vida Silvestre (Reino Unido) o la Oficina Nacional de la Caza y Fauna Silvestre (Francia), en los últimos treinta años se ha investigado con rigor las razones del declive de las perdices en Europa y qué se puede hacer para revertir la situación.

•No hay que intentar ‘reinventar la rueda’. Hay mucha información que puede usarse para promover la perdiz silvestre, si bien sigue fallando la divulgación de los resultados. Una visita a un ‘coto de demostración’ puede ser más efectivo que veinte charlas sobre el problema.

•Pese a los avances científicos, éstos no siempre tienen una repercusión en las decisiones políticas, que se toman más pensando en los grupos de opinión, lobbies o redes sociales que en lo que la ciencia dice.

•En Reino Unido gran parte de la política agraria se basa en las investigaciones realizadas para mejorar las poblaciones de perdices pardillas silvestres.

El hábitat: la clave

La mayor parte de estudios y evidencias coinciden en que el cambio de hábitat y la intensificación de la agricultura han resultado ser factores claves para la regresión de las perdices. La concentración parcelaria terminó con un campo ‘vivo’ en el que había mucha fauna asociada a los paisajes agrícolas. Hoy sabemos qué necesita un hábitat para las perdices y otra fauna, pero, ¿te atreves?

•Sabemos que la conservación de ecotonos o elementos diversificadores del paisaje es crucial (linderos, lindes, márgenes de los cultivos, zonas de pasto silvestre, vegetación espontánea en olivares y viñedos), pero esto choca con los intereses agrícolas.

•Sabemos que hay que dedicar una superficie importante de los anteriores para que las perdices tengan una oportunidad de sacar sus polladas adelante. En Reino Unido y España hay ejemplos de fincas que dedican el 5-10% de la superficie a este cometido. Un compromiso que da sus frutos.

•Sabemos que durante los períodos de carestía hay que tener listos bebederos y comederos, junto con siembras y otros cultivos para la caza.2 perdiz roja

•Sabemos que muchas labores agrícolas, incluyendo ciertos pesticidas y herbicidas, matan a perdices y otra fauna.

•Pero nos cuesta mucho complicarnos la vida y convencer a agricultores y legisladores de la importancia de disponer de un hábitat adecuado (y todo pese a la PAC). Quizás lo que falla es no somos prácticos: si no se compensa con dinero, ningún agricultor accederá a dejar terreno para la fauna, así de claro, aun a pesar de que muchos de esos agricultores son los cazadores que el domingo, tras salir con la escopeta y regresar de vacío, se quejarán amargamente de la situación de perdices o liebres y recordarán los lances vividos con sus padres y abuelos algunas décadas atrás, en las que hasta los perros de pastor eran buenos cobradores por la abundancia de piezas que existía.

¿Y para qué quiero un guarda?

Reza el refrán que «el miedo guarda la viña». Y así es, en ausencia de guarderío, los predadores camparán a sus anchas, y furtivos y otros ‘terroristas’ lo tendrán muy fácil. He aquí uno de los puntos clave para la recuperación de la perdiz roja silvestre.

•La gran mayoría de las fincas ibéricas y del resto de Europa que cuentan con perdiz silvestre tienen guardas de caza que realizan un control de predadores y mantienen lejos a visitantes no deseados de dos patas.

4 perdiz roja•Los guardas pueden realizar una toma de datos en los cotos de caza que ayudarán sobremanera a entender la evolución de las poblaciones de perdiz roja y los factores que explicarían su abundancia o regresión.

•En España los estudios sobre el impacto del control de predadores en especies de caza menor siguen siendo incompletos y, por desgracia, siguen produciéndose actos vandálicos sobre especies protegidas que no siempre son perjudiciales para la perdiz roja y otras especies cinegéticas. Existen muchos prejuicios sobre los predadores y pocas ganas de quitárselos de encima, tanto por parte de cazadores como ecologistas.

Es posible que no estemos descubriendo nada nuevo a nadie y sabemos que muchos han sufrido en el intento de volver a tener perdices rojas silvestres.

Pero hay una realidad: una vez que las perdices se extingan en tu coto será muy complicado (en ocasiones, imposible) volverlas a ver de nuevo, por lo que aún estás a tiempo de tomar cartas en el asunto, llegar a acuerdos locales con los agricultores de tu coto, planificar mejoras a medio plazo y establecer un plan de caza sostenible y responsable para que nuestros nietos puedan disfrutar del intenso sonido del batir de las alas de una patirroja silvestre levantándose a la muestra del perro. CyS

Por Carlos Díez Valle y Carlos Sánchez García-Abad – Equipo Técnico de Ciencia y Caza (www.cienciaycaza.org)   

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