Caza menor y agricultura, ¡sin caza en Castilla-La Mancha!

 cazador Hace algunas semanas tuvimos ocasión de pasar una excelente día de campo, que no de caza, en compañía de unos amigos que nos invitaron a visitar uno de los que, otrora, fue de los mejores cotos de caza menor de Castilla-La Mancha e, incluso, de España…

Allí abundaba la liebre ibérica y la perdiz roja silvestre, hasta el punto de que grandes celebridades de épocas pasadas compartieran suela, taco y lances por aquellos lares.

La situación actual es bien distinta, con la liebre ibérica en niveles alejadísimos de los que se encontraban hace varios lustros y la perdiz roja al borde de la extinción, tan sólo el conejo de monte es capaz de salvar alguna jornada de caza y, por el contrario, dar además algunos disgustos causando daños que han de ser sufragados por las maltrechas cuentas de la sociedad de cazadores.

Todo ello hizo que la invitación a conocer el coto y su entorno tuviera el objetivo de tratar de establecer las causas que han originado esta situación y, sobre todo, buscar cuáles podrían ser las medidas específicas a abordar para que mejorase en temporadas venideras.

Análisis de la situación inicial
Para hacernos una composición de lugar, además de compartir mesa y mantel, donde ya obtuvimos una impresión general de la situación, realizamos un recorrido, simulando un censo, en un vehículo, a velocidad constante de unos 40 km/h, por los diferentes entornos que componían el coto de caza, con una duración total de aproximadamente tres horas y llevando a cabo varias paradas.

A lo largo de los transectos realizados, y a pesar de que fueron efectuados durante la tarde, con el día nublado y una temperatura de unos 18-20º C no fuimos capaces de avistar ningún ejemplar de liebre ibérica ni tampoco de perdiz roja.viñas en espaldera 2

Sí se localizaron numerosos conejos de monte en diferentes zonas del coto, así como abundantes signos de presencia de jabalí, principalmente en las proximidades de una preciosa laguna que ocupa varias hectáreas del coto y que contaba con abundante vegetación en su perímetro. Apreciamos además, como factor común durante todo el recorrido, que se trataba de un acotado abundantemente humanizado, con un aprovechamiento agrícola intensivo en buena parte del mismo, predominando sobre el resto las parcelas de viñedo, muchas de ellas ya en espaldera y con riego por goteo, y olivares intercalados con amplias superficies de cereal de secano.

Diagnóstico

La actividad agrícola intensiva ha dado lugar a un hábitat muy modificado y de escasa calidad para la liebre y, sobre todo, para la casi ausente perdiz roja.

viñas en espaldera 3Además, este deterioro brusco y rápido del hábitat favorece también la presencia de daños causados por conejo de monte, debido a la falta de alimento y cobertura vegetal durante buena parte del año, asociado al laboreo intensivo en viñedos y olivares.

Nos encontramos, por tanto, con diferentes factores que influyen de forma directa y muy negativa en la caza menor:

Viticultura con riego por goteo, empleado también para suministrar productos químicos en forma de abonos, herbicidas y plaguicidas. La presencia de estos puntos de agua, que son casi únicos durante las épocas de mayor escasez, obliga a las perdices y liebres a consumir esa agua contaminada que puede provocar efectos directos de mortalidad e indirectos en relación con una merma del potencial reproductivo de ambas especies.

Viticultura y olivicultura con laboreo intensivo de parcelas, hasta el punto de eliminar cualquier tipo de cobertura vegetal entre los pies de olivos y cepas, de manera que se compromete la disponibilidad de alimento en esas áreas, se fomenta la presencia de daños en esos cultivos de alto valor y se facilita la predación al no existir refugio suficiente para el cobijo o la nidificación.

tractorLaboreo intensivo de parcelas con desaparición de linderos, no sólo entre fincas de diferentes propietarios, sino también en los bordes de caminos y vías públicas, cuya presencia es imprescindible para perdices o liebres.

Prácticas agrícolas perjudiciales para especies de caza menor, como, por ejemplo, el gradeo y arrodillado de parcelas de cereal a finales del invierno y en primavera, causa de mortalidad directa de lebratos de pocas semanas de vida.

Siega de cereales sin apenas dejar paja en el campo, observando muchas parcelas en las que el rastrojo no superaba los diez centímetros de altura, aspecto muy perjudicial, puesto que desaparece el refugio en amplios territorios y en un espacio breve de tiempo. No olvidemos que una cosechadora moderna puede recoger grano y paja de decenas de hectáreas en una sola jornada.

Propuesta de gestión en 4 pasos

A la vista de la situación encontrada, que puede ser común a numerosos cotos de ambas mesetas e incluso de Andalucía, sería necesario realizar una propuesta seria de gestión que se ejecutara de forma ordenada, a medio plazo, no menos de 3-5 años, en la que se contemplaran al menos las siguientes medidas:vias del tren

Inventario de las poblaciones actuales mediante la realización de censos para estimar las poblaciones reales de perdices, conejos y liebres presentes en el coto, así como su ubicación aproximada. También sería interesante conocer la situación de otras especies que pueden influir notablemente sobre las anteriores como el jabalí, gatos asilvestrados, zorro y córvidos.

Recogida sistemática de datos de los aprovechamientos cinegéticos efectuados cada temporada de caza, anotando número de piezas abatidas y especie, sexo y edad aproximada (al menos diferenciando jóvenes de adultos) y lugar del lance. Con los datos recogidos durante al menos 3-5 años se podrían valorar tanto la situación real como la tendencia de las poblaciones y estado general en cuanto a relación de censos y edades para ajustar aún mejor las medidas de gestión.

percha conejos liebreAprovechamiento de las zonas vedadas para la caza, cañadas y zonas húmedas, como reservas del acotado y lugares donde ser capaces de producir caza para que luego se conviertan en puntos de dispersión hacia el resto del coto.

Se deberían llevar a cabo en estas áreas actuaciones de mejora de hábitat, fundamentalmente con la instalación de comederos y bebederos para la caza menor, protegidos de especies como el jabalí y, si es posible, asociados también a parcelas de menos de una hectárea sembradas específicamente y valladas para evitar el acceso a rebaños, jabalíes y otros predadores. Sería ideal instalar, al menos, una unidad de gestión (comedero+bebedero+siembra) por cada cien hectáreas de las zonas vedadas.

Gestión agrícola. En colaboración con los titulares de terrenos agrícolas es fundamental que, tanto en este coto, como en muchos otros de nuestra querida Piel de Toro, se llegase a acuerdos de gestión con los agricultores hasta conseguir que el hábitat general del coto mejorase, puesto que es éste el verdadero problema de la caza menor en nuestros días, una actividad agrícola incompatible con un entorno favorable para esas especies. Entre las medidas propuestas se podrían incluir las siguientes:

Recuperación de terrenos perdidos mediante la ubicación de unidades de gestión como las planteadas en el punto anterior.

Respeto de, al menos uno o dos metros de lindero en torno a caminos de uso público.

Respeto de, al menos, un metro de lindero en los límites de cada parcela sin labrar y sin aplicar herbicidas ni plaguicidas.

Distribución homogénea de comederos y bebederos por el acotado y mantenimiento de los mismos durante todo el año. Es fundamental asociar también la presencia de bebederos en zonas aparentemente con disponibilidad de agua, como en el caso de los viñedos en espaldera con goteo, puesto que su presencia reducirá el riesgo de ingesta de agua contaminada por parte de las diferentes especies.

Mantenimiento de franjas o calles entre viñedos y olivos sin labrar o desbrozar para permitir la presencia de islas de vegetación que favorezcan la presencia de refugio, alimento e incluso reduzcan la aparición de daños.

Reducción de determinadas labores agrícolas como el gradeo o arrodillado de tierras en periodos sensibles o realización de las mismas en consenso con los cazadores, de manera que se pueda incluso realizar una revisión de algunas parcelas antes de su realización para evitar muertes de individuos jóvenes, principalmente lebratos.

Cosechado de parcelas de cereal respetando al menos quince a veinte centímetros de rastrojo, al menos en algunas bandas a lo largo de las parcelas para favorecer la presencia de refugio y alimento para las especies.sarmientos restos poda viñas

Luchar por la utopía

Muchos, al leer estas líneas estarán pensando que planteamos algo utópico e imposible.

Sin embargo, son ya algunos los que se han puesto manos a la obra y con esfuerzo, pero sin un excesivo presupuesto, están consiguiendo resultados esperanzadores. Es evidente que cada uno debe tomar nota y ajustar los consejos a la situación de su coto, si bien, no serán pocas las que le puedan servir.

Ahora es el momento de gestionar, de trabajar por la perdiz, la liebre y, también, por qué no decirlo por otras especies como avutardas, sisones o el propio lince ibérico que, a buen seguro, lo tendría mucho más fácil si el hábitat mejorase un poco y poblaciones de esas y otras especies comenzaran a recuperarse de verdad. CyS

Por Carlos Díez Valle y Carlos Sánchez García-Abad – Equipo Técnico de Ciencia y Caza

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