Valle Quejigo, afectada por el frío

Muchas eran las expectativas depositadas en esta montería y mucha era la responsabilidad que afrontaba Atlas Hunting Outfitters, capitaneada por nuestro amigo Julio González, al dar esta finca abierta de más de 1.500has, en esta maravilla natural que es Valle Quejigo, en Almadén, Ciudad Real, no monteada desde hacía cinco años.

La enorme cantidad de reses que había sido comprobada fehacientemente en fechas previas, tanto por la Propiedad, como por el propio Julio González, que la había revisado en incontables ocasiones, hacían presagiar una montería económica de plantel final con cifras inquietantes, luchaba por la candidatura a Caracola por la Mejor Montería Relación Calidad/Precio…..pero llegaron los fríos a esa heladora umbría, resultando muy interesantes las conversaciones al respecto de los comportamientos animales en estas circunstancias. Les cuento.

Esta finca se caza en dos fechas con dos meses en medio, monteando en primer lugar la sierra, aunque esta mancha goza de un sopié adehesado donde coincide la solanilla, lugar donde la mayoría de los puestos tiraron.

Mañana fría, muy fría, heladora. Desayunábamos migas en el Gran Hotel de Almadén, para no fastidiar la mancha. Cita a las 8:30 de la “madrugada” del domingo- algunos llevábamos una gran paliza previa.

Dado que cierres, cuerdas y traviesas se hicieron a pie, para no mover la mancha, se produjo la suelta más cerca de las doce que de las once. Algunos monteros, como el que suscribe, que cubrían los puestos más altos se las vieron para acceder a sus posturas por las heladas pedrizas, recordando cada uno de forma interna, por segunda vez en el día, el origen de sus pasiones cinegéticas.

Sin embargo, la zona adehesada inicial de la solana que se monteaba, fue bastante más cómoda en el acceso a sus posturas, cerrando estas armadas con celeridad. Fue en esta mancha donde se concentró la mayor parte de los lances de la montería, al haber buscado los animales el abrigo del sol. Para desazón de los monteros de puestos de sierra, la mayor parte de las reses de la finca tuvo la suerte de permanecer de este modo fuera de la mancha que se cazaba.

No obstante hubo lances, muchos lances, llegándose a contabilizar entre 250 y 300 tiros, aunque la velocidad de las reses en su paso por los cortaderos dificultó mucho la efectividad de los puestos, quedando muchos animales en el campo.

Con un monte demasiado cerrado en la sierra, un gélido amanecer, y una mancha muy cargada de reses, los perros hicieron un trabajo encomiable, trabajando duro durante toda la montería, pero se distrajeron mucho con las cérvidas. Los guarros, presentes en la finca, no terminaron de romper y no cumplieron en el plantel final, con sólo uno reseñable. Es de suponer que o bien, no estaban en la umbría, sino en la solana que se cazará el próximo 2 de febrero, o bien aguantaron demasiado a los perros, lo que indica que debe haber buenos macarenos por la mancha, pues colmillazos de buena altura en los árboles se ven por doquier.

El plantel final arrojó la cifra de 10 venados bonitos y dos de ellos muy grandes, los cuales figuran en la foto fedataria, y 10 cochinos, uno de ellos de buenas navajas. Las ciervas, cuyo cupo era libre y necesario, completaron el tapete en gran número, dando buen trabajo a veterinario y carniceros, que terminaron sus trabajos respectivos cercanos a la media noche con 86 muestras.

Es más que de esperar que en la segunda montería prevista, que se dará el 2 de febrero, en los bajos de la finca, la solana, se muestren los resultados que esta finca, orgánica y monteros merecen.

 

Una crónica de Luis de la Torriente

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