La sarna abate en verano al ciervo riojano

Fuente: LaRioja.com – Pilar Hidalgo, Logroño, 07/07/2012

El intenso hedor no auguraba nada bueno. Y el hallazgo confirmó las sospechas de los cazadores de la zona de Ezcaray. El cadáver de un ciervo adulto macho, carcomido y con lesiones evidentes de sarna en la piel, aparecía muerto hace unos días entre la vegetación de la senda que une la aldea de San Antón con la de Posadas.

El suceso se reprodujo hace algunas semanas en las inmediaciones de la presa de la minicentral de Anguiano. Esta vez se hallaron seis venados muertos. «No serán los últimos casos», advierten en la primera localidad. De hecho, los cazadores de La Rioja Alta no ocultan su preocupación ante el inicio de julio, el considerado «mes más peligroso» para la eclosión de esta enfermedad. Las elevadas temperaturas se cree que están detrás de que en estas fechas se dispare la mortandad de cérvidos sarnosos.

La situación no es nueva en la sierra riojana. Los cazadores del Alto Oja hablan de «tres años de crisis sanitaria en Ezcaray, que se ha extendido al resto del territorio forestal de la región». Por su parte, el director general de Medio Natural, Miguel Urbiola, admite que desde «hace más de un año existe sarna en el monte», focalizada en la divisoria entre los ríos Najerilla y Oja.

Todos reconocen la presencia de la enfermedad, pero discrepan en su incidencia. La Administración regional considera que la sarna afecta al 8% de los venados de los citados polígonos de caza. Los cazadores elevan este porcentaje al 30% de la población de cervuno. Ambas entidades coinciden, no obstante, en que en estos momentos La Rioja hospeda a un grueso de entre 10.000 y 12.000 ejemplares de ciervo.

Urbiola expone que la sarna se trata de una patología «endémica, que ahora está en el ciervo, pero que antes la tuvo el jabalí y hace unos seis años, los zorros». «La sarna pervive en este tipo de animales y hay determinadas épocas en que el mal rebrota y se producen este tipo de situaciones», continúa el responsable de Medio Natural.

Para el colectivo de los cazadores, la extensión de la sarna, en especial en la sierra de la Demanda y el Najerilla, se podría haber contenido si la gestión del problema hubiera sido otro. «Tenemos una densidad exagerada de cérvidos y la naturaleza es sabia. Cuando una especie incrementa mucho su número, la regula», defiende José Luis Malvesado, un experto cazador de La Rioja Alta.

Factores desencadenantes
Según el citado colectivo, la virulencia de la sarna en La Rioja se debe a una concatenación de factores, que se han sucedido desde que se introdujo el ciervo en la sierra riojana allá por la década de los setenta. Los cazadores estiman que existe una «sobredensidad» de cérvidos en La Rioja. Así, ante tan elevado número de ejemplares, los recursos para que se alimenten resultan escasos. Añaden que las poblaciones de la región no mantienen contacto con otras, por lo que «no cuentan con sangres de refresco y los animales se debilitan». Y finalizan criticando «una gestión errónea de los recursos cinegéticos y el nulo seguimiento del estado sanitario de las poblaciones cinegéticas silvestres durante mucho tiempo».

En cambio, el director general de Medio Natural apunta que, con un cupo de más 10.000 individuos cervunos, «la capacidad de carga del territorio de La Rioja puede ser mucho mayor». Urbiola remarca que la sarna plantea «un problema de incidencia allí donde sucede». Por eso, «para que no haya contactos ni contagios, se debe intentar disminuir la población de cérvidos en esas áreas».

Los cazadores comparten ‘receta’. «Hay que abatir más ciervos que antes porque la transmisión se realiza por el contacto», comenta Malvesado. La Sociedad Local de Caza y Pesca de Ezcaray ha llevado a cabo en mayo actuaciones, fruto de un acuerdo con la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, sobre los individuos enfermos para evitar que actúen como vector de transmisíón de la patología.

Este departamento gubernamental acepta también que las batidas para la caza del jabalí tengan la consideración de mixtas en el Najerilla, Oja y en un radio de cerca de 20 kilómetros (entorno de Nieva de Cameros) como medida preventiva y de control poblacional del ciervo. En opinión de Malvesado, las batidas mixtas constituyen un paso, pero no una solución definitiva: «En una temporada no se llega a todo».

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