Los ecologistas ofrecen al fiscal la localización de 1.000 ´paranys´ ilegales

Fuente: levante-emv.com

Cuatro colectivos ecologistas (Acció Ecologista-Agró, Apnal-Ecologistes en Accció, Gecen y GER-Ecologistes en Acció) confirmaron ayer que han detectado más de 1.000 “paranys” que están practicando la caza ilegal esta temporada en Castelló y entregarán a la Fiscalía una denuncia masiva con las coordenadas de cada una de las trampas.

 

La primera de estas denuncias ya ha sido interpuesta en la Ciudad de la Justicia de Castelló e identifica la localización exacta con GPS de 101 “paranys” ubicados en diez municipios (Almassora, Betxí, l’Alcora, Moncofa, Nules, Onda, Ribesalbes, Sueras, Tales y Vila-real). Según los conservacionistas, todos ellos han sido sorprendidos con actividad durante el mes de octubre.
Eso sí, esta lista no es más que la primera remesa de una serie de denuncias que afectarán a alrededor de 1.000 “paranys”, cuyos responsables son acusados por los ecologistas de una práctica prohibida de caza ilegal penada en el Código Penal como delito.
Esta es la petición textual de las cuatro entidades en su escrito al fiscal: “Que se inicien las actuaciones que se estimen necesarias para determinar y evitar la comisión del delito que supone la caza con parany en las localizaciones expuestas en el punto 4, más todas aquéllas de que se tenga constancia, y se proceda a la depuración de responsabilidades de quienes aparezcan como responsables”.

Un descenso ficticio
En el inicio de la presente campaña de caza, a principios de octubre, tanto las asociaciones conservacionistas como los agentes medioambientales habían constatado que podía haber un descenso del número de “paranys” de hasta cuatro quintas partes (200 frente a los 1.000 del año anterior y los 4.000 de 2010).
Los motivos de esta aparente caída eran inicialmente el miedo al endurecimiento del nuevo Código Penal y el supuesto compromiso de no cazar de la Asociación de Paranyers de Castelló (Apaval), que prefiere esperar a una hipotética legalización de la modalidad sin muerte y que incluso amenazó a sus socios con expulsar a aquel que sorprendiera cazando.
Sin embargo, los agentes y los ecologistas advirtieron que el número de “paranys” activos podía crecer exponencialmente en cuestión de horas y en función de la permisividad de las autoridades (principalmente el Seprona y la Conselleria de Medio Ambiente).
Cuando se atraviesa prácticamente el ecuador de la campaña, los agentes ambientales insisten en que la Generalitat incluso les ha prohibido que hagan inspecciones en horario nocturno, en el cual se concentra la mayor parte de la caza de “parany”.
Según los ecologistas, esta supuesta permisividad ha desembocado en un aumento de la cifra de “paranys” hasta alcanzar el millar en apenas unos días. Esta proliferación también ha sido corroborada por una comisión internacional de ecologistas que emitirá un informe a Bruselas.

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