Cazadores, un colectivo que se considera “perseguido”

Fuente: eladelantado.com

“Somos un colectivo totalmente perseguido”. Quien así habla no es un cazador cualquiera, sino el delegado de la Federación de Caza en Segovia, José Luis Gómez San Frutos.

 Con el inicio de 2013, los cazadores de Castilla y León se han llevado el primer varapalo. Desde el 1 de enero, la obtención de una licencia de caza ha subido. Y mucho. Un 60%. En 2012 costaba 28 euros. Ahora, 42. “No es normal una subida de esta calado”, denuncia Gómez San Frutos.

En cualquier caso, las críticas de los cazadores no se centran únicamente en la Administración. “Se nos continúa responsabilizado de los accidentes de circulación que ocurren con especies cinegéticas, cuando en la inmensa mayoría de los casos los cazadores no tienen nada que ver con el suceso”, recalca el delegado de la Federación de Caza. Otro frente abierto es el de los cotos de caza, cuyo precio es cada vez más caro.
En esta tesitura, el número de cazadores no para de descender en Castilla y León. “El declive está siendo muy rápido. Los jóvenes no entran porque es una actividad cara, y encima apenas hay piezas en el campo. Y la gente mayor, ya muy desanimada, deja de cazar”. El panorama es, de acuerdo con Gómez San Frutos, “muy sombrío”.
Por si era poco, los cazadores tienen enfrente a los ecologistas. “No quieren que cacemos”, critica Gómez San Frutos, quien pide a los conservacionistas que se centren en otras batallas. “Esta temporada —revela—, hay perros que han muerto después de comer hierba, contaminada con plaguicidas”. El delegado de la Federación de Caza anima a los ecologistas a denunciar esas situaciones. “Antes —agrega— había grandes bandas de calandrias, de jilgueros o de pardillos, ¿dónde están ahora?, ¿por qué han desaparecido?”.
Gómez San Frutos insiste en que, aunque socialmente “se echa la culpa de casi todo a los cazadores”, la realidad es que “la actual forma de explotación agrícola es muy agresiva”. “Los productos químicos que se vierten son veneno para el campo, y matan a muchas especies; los cazadores —concluye— somos los primeros interesados en conservar esas especies”. 

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