Los cazadores se ofrecen para controlar al lobo en cotos y reservas mediante cupos

Fuente: lne.es

El colectivo de cazadores de Asturias ha trasladado una propuesta a la Consejería de Agroganadería para intentar solucionar el problema del lobo en la región. Los cazadores se ofrecen para controlar la población de la especie en las reservas regionales de caza y en los cotos, mediante varias propuestas que, lejos de suponer coste alguno para la administración regional, aseguran que podrían generarle ingresos.

Los cazadores señalan que el Plan del Lobo ya prevé que, de no ser efectivos los controles vigentes, se puede actuar de otras maneras y se remiten al artículo 5.2 del Reglamento que desarrolla la Ley de Caza 2/89 en el que literalmente se dice que «excepcionalmente, se podrá autorizar la caza sobre especies no declaradas como cinegéticas cuando esté justificado por razón de daños o de índole biológica». A su juicio, esa norma basta para que se permita la caza de lobo en la región.
Así, proponen que en las reservas regionales de caza se cree un cupo de piezas de la especie en función de la población y de los daños ocasionados al ganado. El cazador podría llevarse el trofeo abonando una cuota establecida previamente, sin perjuicio de poder seguir cazando más piezas o, alternativamente, la entregaría al Principado para su estudio, sin tener que pagar nada. En el caso de los cotos, se podrían cazar lobos en todos los que lo incluyan en sus planes de aprovechamiento anual, atendiendo igualmente a su población y a los daños. Se podrían cazar lobos en las zonas acotadas hasta agotar el cupo marcado por el órgano competente. El cazador sólo tendría que pagar una cuota adicional en caso de que quisiera homologar la pieza. Los cotos tendrían la obligación de expedir una guía y un precinto y poner el animal a disposición de la administración regional.
El colectivo sugiere, además, que la normativa sobre cacerías de lobos se incluya en la Orden General de Vedas y que se modifique anualmente en función de lo que los organismos públicos estimen convenientes para mantener la población de la especie en unas cifras adecuadas. «Además de ahorrarse batidas, obtendrían ingresos de la caza», defienden los cazadores. El vocal del Consejo Regional de la Caza, José Manuel Rancaño, pide que estas ideas sean valoradas. «Agroganadería es la que decide si quiere resolver el problema del lobo», dijo.
Estas actuaciones no afectarían al control del lobo en los espacios naturales protegidos, como el Parque Nacional de los Picos de Europa, en cuya cara norte han aumentado los ataques de manera exponencial en los últimos tiempos, que quedarían en manos de la administración regional. Igualmente, los cazadores reivindican que sea la propia Consejería de Agroganadería la que siga asumiendo el pago de la totalidad de los daños ocasionados por los cánidos, descartando así propuestas similares a las que planteó en su día el gobierno de Foro Asturias cuando barajó la posibilidad de declarar al lobo especie cinegética planteando el reparto de la asunción de daños.

 

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