La Federación Vasca de Caza, convertida en un polvorín

Fuente: deia.com

Las divergencias entre la directiva de la Federación Vasca y las federaciones territoriales de Bizkaia y Araba han alcanzado su máxima cota tras la reciente resolución del Comité Vasco de Justicia Deportiva, que ha atendido el recurso presentado por estas últimas contra la Junta Electoral y la representación otorgada a cada territorio. Así, el comité de justicia deportiva en sentencia del 16 de julio anula los acuerdos de la Junta Electoral de la Federación Vasca de Caza del 14 de marzo relativo a la atribución de representantes a las federaciones territoriales y por tanto los consiguientes pasos dados, como las elecciones de la Federación Vasca de Caza, de las que salió reelegido presidente el guipuzcoano José María Usarraga Unsain.

 

De fondo, una situación tensa entre federados vizcaínos y alaveses por su representación en la federación vasca y de rebote con la guipuzcoana, donde el presidente es el hijo de Usarraga. Aunque el problema no parece ser entre territorios, sino con ciertos directivos, cuyas maniobras no han sentado bien a vizcaínos, alaveses, muchos guipuzcoanos ni a Adecap, Asociación para la Defensa del Cazador y Pescador, que lleva más de veinte años defendiendo la caza desde Euskadi.

Las diferencias con el presidente de la vasca nacen con la Ley Vasca de Caza aprobada en 2011, cuando se acusó a Usarraga de pactar unas distancias mínimas para cazar de doscientos metros a cualquier lugar habitable, lo que hubiera acabado con la caza en Bizkaia y Gipuzkoa. Su posterior participación en la federación estatal pasa por la frustrada y mal gestionada búsqueda de la alternativa al perdigón de plomo, y mucho dinero perdido de por medio. Luego, las polémicas elecciones estatales donde salió reelegido Gutiérrez por solo cuatro votos, llegando denuncias a tribunales ordinarios y forzando la escisión de las siete principales federaciones españolas.

VOTOS SIN PERMISO

Usarraga utilizó los siete votos vascos sin contar con vizcaínos ni alaveses, y poco después fue nombrado vicepresidente económico de una Federación Española en la que ya no participan directamente el 70% de los federados: los de Andalucía, Aragón, Castilla La Mancha, Castilla León, Catalunya, Galicia y Nafarroa. Los vascos sí, a través de su actual directiva, que ahora se entiende en funciones, a falta de previsibles recursos, agotada la vía administrativa, que lleguen al Comité o al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Alguien que conoce bien este proceso y las divergencias padecidas es Iker Hidalgo Egurrola, presidente de la Federación Territorial de Caza de Bizkaia, que valora positivamente la sentencia que ratifica las “irregularidades” de la Junta electoral al dar menos peso a las federaciones vizcaína y alavesa; una resolución que implicará “repetir las elecciones, dando a cada Federación Territorial el número de representantes proporcional a los miembros que tenga en sociedades, jueces y deportistas, y por supuesto, sin cometer más irregularidades” lo que también supone “un claro varapalo a la figura de José María Usarraga como presidente” ya que ese reparto de poder “en favor de la guipuzcoana, presidida por su hijo, facilitó su reelección”.

Con todo, Hidalgo recalca que “los directivos de la federación vizcaína y alavesa queremos dedicarnos a defender la caza; no queremos más división, pero hay cosas que no se pueden permitir”, y afirma que “las federaciones vizcaína y alavesa no tienen nada en contra de la guipuzcoana. El problema es José María Usarraga, su continuidad como presidente de la Federación Vasca de Caza, cuestionada mayoritariamente entre cazadores federados de los tres territorios, pese a que Usarraga pueda utilizar su influencia en la federación guipuzcoana para escribir barbaridades sobre las federaciones vizcaína, alavesa y Adecap”. A ver si la calma llega a la Federación Vasca de Caza, aunque de momento parece tarea difícil.

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