500 cazadores participan en la gran montería de Azuaga

Fuente: hoy.es

En el entorno privilegiado de la Sierra de Azuaga se celebró este sábado la montería que organiza el Ayuntamiento de la localidad pacense, una de las más numerosas de cuantas se celebran en Extremadura. Un acontecimiento cinegético en el que este año participaron más 500 personas. La jornada se saldó con 98 venados, 28 jabalíes y 86 ciervas abatidas.

 

El rito de la montería de Azuaga se cumplió según lo previsto. A las siete y media de la mañana se servía en la explanada de la plaza de toros las migas con torreznos para los monteros participantes y, a las ocho y media comenzaron a salir las armadas para que los cazadores se colocaran en los puestos de cierre: Peñitas, Tres Mojones…

El movimiento de coches hacia la sierra continuó hasta las diez de la mañana, cuando salieron los últimos monteros a las llamadas ‘armadas de cierre’: El Costillar, Ajibejo, Patarrón.

Los primeros disparos no tardaron en escucharse y, en opinión de José Rodríguez de Sanabria-Hidalgo- concejal de Agricultura del Ayuntamiento- la caza entró por zonas y no de manera homogénea en todos los puestos pero en general todos disfrutaron de un día muy bonito y sin ningún tipo de incidencias”.

La extensa mancha abierta a montear- cercana a las 3000 Ha.- supone para los monteros un privilegio- dice el capitán de la montería Martin Sánchez de la Vaquera-. “Por ser un cazadero natural donde, todavía, los lances no están asegurados como en el supermercado de caza que ofrecen las pequeñas manchas cercada”

Para poder mantener esta entrañable montería – a la que acuden cazadores de toda Extremadura y de comunidades tan alejadas como Valencia o Cataluña- el Ayuntamiento de Azuaga ha hecho este año un gran esfuerzo bajando el precio de los puestos de manera significativa. Los monteros forasteros pagaron por cazar 350 Euros cuando, hace un par de años superaba los 500.

La gran mancha de eucaliptos y pinos se cerró con 170 puestos – colocados en 18 armadas diferentes- soltándose un total de 50 rehalas- casi mil perros-. La inmensidad de esta mancha- la mayor que se da en todo el país- lo define un hecho: desde el puesto nº 1 de la armada del “Costillar” al 15 de “Peñitas” hay una distancia por carril de más de 16 Km.

La suelta de los perros tuvo lugar a las once de la mañana momento en el que ya se habían escuchado disparos en todas direcciones. Los perreros con sus rehalas hicieron una labor extraordinaria en un día con mucho sol. Ciervos y jabalíes se movieron en todas direcciones pero especialmente en las zonas de ‘solanas’ donde se concentraron más los lances.

A la hora de comer se sirvieron los ya tradicionales garbanzos – en el cortijo de los Miradorcillos- para unas 500 personas ya que una montería de estas características mueve- además de a los cazadores y acompañantes que llevan al puesto- a los guías, perreros, personal auxiliar para sacar las reses, postores etc.

“Ese movimiento – nos dice el concejal- ha generado empleo y los hosteleros de la zona ven los restaurantes y sus habitaciones llenas durante el puente de la Inmaculada; además las ganancias de la montería si es que la hay se reinvierte en la propie sierra para mantenimiento de caminos o apertura de charcas”.

Los guardas de la Sierra de Azuaga Rogelio González, Pedro Lozano, José Gallego y Raúl Romero se mostraron muy satisfechos aunque en su opinión, “los resultados han debido ser mayores y es que se ha fallado mucho por parte de los cazadores”.

Tras la comida pudimos hablar de los lances en el puesto número 5 de ‘Agibejo’ en el que se encontraba Luis Chicote- de Azuaga- con su novia Ana y la prima Olga.

“Hemos cobrado – nos dijo- cinco venados y hemos visto muchísima caza; ha sido un puesto de balcón magnifico y los tres hemos disfrutado al máximo”.

Antonio Balsera, de Peñarroya, acudió a la montería con su hijo y estuvieron en el puesto 1 del Castillete cobrando también cinco venados; tres el padre y dos el hijo.

“Hay que destacar la perfecta organización en un espectáculo cinegético de las características del que se monta en Azuaga”. Nos dijeron muy contentos.

Hubo también cazadores que tuvieron escasos lances – solo de hembras- pero, en líneas generales, se notaba la satisfacción por los resultados.

A las doce de la noche volvió la tranquilidad a la sierra mientras que los participantes retornaban a sus lugares de origen muchos de ellos de sitios muy distantes de Azuaga.

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