Un aeródromo para cazadores de alto poder adquisitivo

La construcción de un aeródromo en Fuentelencina empezó a gestarse en 2013. El Ministerio de Agricultura ha dado luz verde a la declaración de impacto medioambiental pero el proyecto tiene todavía mucho camino que recorrer: licencias, recalificaciones… El siguiente paso será comprar los terrenos para instalar el aeródromo, aunque sus dueños, agricultores de Alhóndiga, no están por la labor, publica guadalajaradiario.com.

Los cazadores con alto poder adquisitivo que habitualmente van a cazar a la finca de Anguix, en Guadalajara, podrán llegar en avión a las puertas de la explotación. Ese parece ser uno de los fines del nuevo aeródromo de Fuentelencina. Una instalación que está promoviendo la empresa Explotación Agropecuaria Anguix SL, la misma que gestiona esa explotación dedicada a la caza de lujo.

La finca de Anguix, de más de 3000 hectáreas, fue adquirida en 2005 con el objetivo de instalar una explotación cinegética de lujo. La finca, que en la actualidad se encuentra totalmente vallada, está rodeada por el río Tajo y alberga en su interior el castillo de Anguix, una fortificación medieval declarada Bien de Interés Cultural (BIC), que se encuentra en estado de ruina.

El aeródromo de Fuentelencina será el complemento de esa instalación. Tendrá una extensión de cien hectáreas y contará con una pista de aterrizaje y despegue, de casi dos kilómetros. Se usará sólo durante el día y se estima que tendrá su mayor uso en invierno, coincidiendo con la temporada de caza, con un máximo de tres vuelos diarios. Los promotores esperan no molestar mucho a los vecinos y han estimado que el ruido del avión sólo se oirá durante unos dos minutos.

Todos estos datos y muchos más fueron puestos a disposición del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente en 2015 para obtener una declaración positiva de impacto medioambiental. Algo que, finalmente, se producía el pasado 12 de abril.

Pero la construcción de este aeródromo lleva ya cuatro años de recorrido. Fue en 2013 cuando los propietarios de la explotación cinegética iniciaron los contactos con el ayuntamiento de Fuentelencina. “La finca linda con el pueblo– señala el alcalde, Santos López-. Primero consultaron a AENA para ver si éste era un buen lugar para ubicarlo y tras una respuesta positiva, empezaron los trámites para conseguir el visto bueno al impacto medioambiental”.

Eso ocurrió en 2015. Desde entonces se ha pedido opinión a 30 organismos y asociaciones. Entre ellas están ocho ayuntamientos que lindan con Fuentelencina, asociaciones ecologistas, asociaciones de agricultores y distintas administraciones. Sólo cuatro presentaron matizaciones al proyecto. Una vez atendidas, Medio Ambiente dijo sí a la propuesta, pero con matices.

 

 

 

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