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Semblanza de Teresa Ribera, una experta climática contra los toros, la caza y los coches diésel

semblanza de Teresa

Semblanza de Teresa Ribera (1969, Madrid)  abogada y técnico de Administración de Civil del Estado. Zapatero la nombró en 2004 jefa de la Oficina de Cambio Climático y en 2008 la elevó a la secretaría de Estado de Cambio Climático y Biodiversidad.

Hay misiones que se dirían en principio ponzoñosas y que, a la postre, se convierten en un trampolín para quien se echa al hombro la tarea y la resuelve. La organización contrarreloj de la Cumbre del Clima de Madrid, que Pedro Sánchez encomendó a Teresa Ribera con apenas un mes de antelación, pertenece a esta segunda categoría. La entonces ministra en funciones es ahora vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Gobierno de España.

El presidente logra con este nombramiento un doble objetivo político. Por un lado, potencia la importancia de las políticas medioambientales y de desarrollo rural. En ellas le será fácil encontrar el apoyo de sus socios de Gobierno, al tiempo que sitúa en la primera fila del Ejecutivo a una mujer cercana ideológicamente.

De hecho, Teresa Ribera se incorporó en 2015 al grupo de expertos de Sánchez para elaborar el programa electoral del PSOE, y ya había formado parte, como secretaria de Estado, del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, entre 2008 y 2011.

APUESTA DE SÁNCHEZ

La apuesta de Sánchez por elevar a Ribera a una vicepresidencia no es nueva. En junio, el aún presidente en funciones ya lo barajó, como avanzó EL MUNDO, pero el fracaso de la investidura a finales de julio lo frustró.

Como ministra para la Transición Ecológica, las mayores polémicas de Ribera han llegado a costa de los proyectos de restricción a la circulación de automóviles y de sus posiciones contrarias a la caza y los toros.

SUS PRINCIPALES OBJETIVOS

La limitación de los vehículos más contaminantes a partir del año 2040 es uno de los puntos más importantes. Y uno de los que más han dado y darán que discutir sobre su aplicación concreta, dentro del proyecto de Ley del Cambio Climático, que se presenta como uno de los grandes objetivos de la legislatura. Sus vaivenes sobre las limitaciones al uso del diésel provocaron protestas en el sector, que la acusó de caídas en las ventas.

PROHIBIRÍA CAZA Y TOROS

En diciembre de 2018, la entonces ministra para la Transición Ecológica abogó por la prohibición de las corridas de toros. Siempre aclarando que no hablaba en nombre del Gobierno. «Desde el punto de vista personal, tengo clara cuál es mi opción, y mi opción es disfrutar de los animales vivos. Siempre me ha resultado muy llamativo que haya gente que disfrute de ver morir o ver sufrir animales», dijo durante una entrevista en Onda Cero. Preguntada si, personalmente, prohibiría la caza y los toros, su respuesta fue: «Efectivamente, sí».

El origen del salto a la vicepresidencia de Teresa Ribera se encuentra en su estrecha vinculación con las políticas de cambio climático. Una temática en la que lleva casi dos décadas centrada y que culminó con la organización, a marchas forzadas, de la Cumbre de Madrid el pasado mes de diciembre.

LAVANDO LA CARA A LA CUMBRE

A 10 días de las elecciones generales de noviembre, Pedro Sánchez ofreció a Chile la posibilidad de celebrar la conferencia de la ONU sobre cambio climático en Madrid ante los problemas de seguridad que sufría el país sudamericano. Como máxima responsable de su organización, Teresa Ribera tenía un reto sin precedentes por delante. Pero también un as en la manga: si la logística se resolvía sin ningún problema, como así fue, el mérito sería suyo. Mientras que la responsabilidad de las negociaciones, cuyos resultados no fueron tan satisfactorios, recayó sobre Chile, que presidía la cumbre pese al cambio de sede.

España cumplió en la organización y Ribera aún se apuntó un tanto extra cuando ayudó a la presidencia chilena a desatascar las negociaciones y alcanzar, en el último suspiro, un acuerdo de mínimos. El cambio climático, área a la que se había dedicado en distintos cargos y sectores desde 2001, acaparó los titulares y se situó, como nunca antes, en el epicentro del panorama político. Los mentideros del gremio comenzaron a situar a la responsable de organizar la Cumbre como firme candidata para dar el salto a la vicepresidencia.

UN CURRÍCULO ‘VERDE’

Los rumores, esta vez, se han confirmado. Teresa Ribera, de 50 años y con tres hijas, será vicepresidenta del primer Gobierno en coalición de esta etapa democrática. Funcionaria del Cuerpo Superior de Administradores del Estado y licenciada en Derecho por la Universidad Complutense. Inició su carrera en la alta política el 18 de abril de 2008. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la nombró secretaria de Estado de Cambio Climático.

En 2009, en la relevante Cumbre de Copenhague de la ONU, tuvo ocasión de mostrar su experiencia en este campo. En 2001 ya había entrado como jefa de área en la entonces recién creada Oficina Española del Cambio Climático, que comenzó a coordinar en 2004.

Cuando el PSOE perdió el Gobierno, en 2011, Ribera pasó a la actividad privada. Siempre ligada a la temática medioambiental, pues trabajó como directora general en la empresa de paneles solares Isofotón. En verano de 2014 fue nombrada directora del Instituto francés para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (Iddri), un think tank con sede en París.

En junio de 2015, con Mariano Rajoy en La Moncloa y al frente de un Partido Popular que acababa de ser la fuerza más votada en las elecciones autonómicas y municipales, Pedro Sánchez fichó a Ribera, junto a las catedráticas Victoria Camps y Silvina Bacigalupo, para que le asesoraran en la elaboración del programa electoral con el que pretendía llegar al Gobierno.

El camino resultó tener más meandros, y ser más tortuoso, de lo que nadie hubiera imaginado. Pero Sánchez, y junto a él Teresa Ribera, están al frente del Ejecutivo.

Fuente: El Mundo

 

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