El 2 de El Castillo. Hasta pronto, Julio

Madrid, 16 de enero de 2019

Qué ironía, amigo Julio, que fuera tu postor hace apenas una semana, el pasado 7 de enero. Allí te quedaste con uno de tus muchos sobrinos, en el 2 de El Castillo, con el morral lleno de ilusión para que el chaval confirmara lo que ya es un hecho, que es un gran cazador.

Lo de menos es que hubiera poca caza, y que el puesto fuera aburrido, lo importante es que hiciste un esfuerzo ímprobo para asistir porque la montería al fin y al cabo era otro homenaje a nuestro Carlos, a tu Carlos. ¡Otra cruel paradoja!

Aunque como bien sabes fue Carlos quien nos llenó de caza ‘lo vuestro’ la pasada temporada, cuando él ya no estaba. Seguramente no fue aquel el último venado que cazaste, has cazado muchos y muy grandes, pero lo que sí es seguro es que es el venado con diferencia que más ilusión te ha hecho cazar.

Ayer llegué muy tarde, creí que lo mismo el tanatorio estaba incluso cerrado, pero tenía que darte las gracias por todas las veces que me dijiste el día 7 y otras muchas antes, que tenía que ir a vuestro coto a las bravísimas perdices que en él hay. Valorabas tanto tu coto, ‘lo vuestro’, que agradecías sobre manera que lo valorásemos los demás. Donde no llegué es a ir a las perdices, sabes muy bien que me aterraba la presumible dureza de la cacería, pero esta vez estaba totalmente dispuesto a ir, aunque fuera de fotógrafo, y… ¡vaya mierda, Julio!

¡Otras, tío, cuánto te quiere y cuanta gente te quiere! Resulta que tan tarde el tanatorio estaba repleto, ya sé lo de tu amplísima familia, pero allí había mucho más que la familia, amigos. Y eso que de los del grupo ya sólo pude dar un largo, fortísimo y sincero abrazo a tu hermano Pepe, los demás fueron a verte a horas normales.

Ya sé que te gustaría que estuviéramos alegres más que tristes por los años que disfrutamos de ti, tú eras así, pero no es fácil. Todos los de la peña nos quedamos sin habla cuando nos lo dijo Antonio, que está especialmente afectado, tantos años contigo y con Carlos en ‘lo vuestro’, y qué decirte de Javier o el otro Antonio… Pero es mejor no seguir nombrado, porque es injusto, Julio, basta decir que los del grupo estamos pasándolo muy mal. Aparte que es especialmente ridículo medir sentimientos en estas circunstancias, y en general en todas las circunstancias. Además, no escribo yo, Julio, escribimos todos a través de mí.

Mucho más difícil será todo para tu mujer, tus hermanos y tus sobrinos, y no sé si será consuelo para ellos, pero por lo menos han podido ver que somos legión los que te queremos mucho.

Sé que ahora estás con Carlos, no sé en qué lugar exacto, pero sí que es allí donde van los tipos buenos. Id preparando el sorteo, ya sabes lo que me gusta la traviesa del Ángel, aunque me cueste tanto subir allí. Seguro que donde estáis hay ángeles y traviesas a porrillo, y si dada la ocasión me admiten allí, tengo la certeza que en el sorteo me va a tocar el Ángel, como la tengo de que Carlos y tú me vais a ayudar a subir el cortadero hasta la cuerda, esta vez no a reses y cochinos, esta vez para ver arrancarse a esa perdiz celestial que no pudimos compartir y sonreír ante su vuelo formidable rozando los chaparros, buscando refugio en el sopié.

Como escribió magistralmente Ernesto, el capitán, que en la última montería de ‘lo vuestro’ miraba buscando a Carlos y no le veía pero sabía que estaba allí, ahora tendremos que buscarte también a ti, y aunque no te veamos tendremos la certidumbre de que estarás ahí, con nosotros.

Hasta pronto, Julio.

Adolfo Sanz Rueda, un recluta más de Monteros del Alto Sorbe

Julio Tiemblo Marsal falleció en Madrid el 15 de enero de 2019

 

 

 

 

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