“Hasta siempre, Mel”, por Andrés Rentero

Amiga Mel, fuiste pionera en un mundo lleno de prejuicios y fronteras interpuestos en nuestra contra, a pesar de las mil y unas barreras que nos anteponen en nuestra sociedad, una sociedad en la que se rige por la libertad de expresión.

Luchaste por el reconocimiento de la mujer en nuestro sector, el que tanto nos gusta, por el que tanto se pelea y el que tantas satisfacciones, alegrías, buenos momentos, valores inexplicables y un sinfín de calificaciones que sólo se sienten en esos preciosos momentos, “la caza”.
Hiciste todo lo posible por reivindicar tu pasión y sentirte libre con tus perros en el campo y alejarte de la ciudad acompañada de ellos, de compañeros y amigos, que al final es lo que todos buscamos en nuestros domingos libres, un ápice de expansión en nuestras vidas junto a la naturaleza.
Escribías en tus blogs, en las redes sociales, compartiendo con tus seguidores y amigos tus jornadas de campo en familia, llenando de alegría y color un mundo que nos somete prácticamente en silencio por miedo a ser señalados o reprochados en un siglo al cual muchos creemos no pertenecer, donde se juzga por lo que haces y no por quién eres.
Joven, carismática llena de vitalidad y derrochando felicidad, de familia humilde y trabajadora como el noventa por ciento de los cazadores que somos en España.
Deseando que llegase la apertura de veda, dejando atrás la etapa de cría de las especies, tras un largo trabajo por y para ellos, comederos, bebederos, refugios, vinculándote cada posible minuto en ellos. Un duro trabajo que sólo algunos sabemos.
Por fin esa apertura, Mel ya con sus perros en forma escopeta en mano, campo y libertad por delante…
Sin buscar la cantidad, sino la calidad de los lances tras las patirrojas, tras las sordas entre robles, pinos y hayas, la emoción del momento viendo a sus amigos de nuestra marcando dónde se encuentra la pieza, ya la emoción en el cuerpo las pulsaciones se aceleran y tras ese disparo cae la pieza, la cobran los perros y a la mano, trabajo perfecto, “son sólo sensaciones vividas por una cazadora”.
Amiga Mel, cuando salgamos al campo, en nuestro día a día, en cada segundo, minuto y hora que dediquemos a la caza, estarás con nosotros, porque desde el cielo brillaras con alegría cuando te recordemos en esas largas y duras jornadas de caza.
No dejaremos que tu trabajo sea en vano y seguiremos tus pasos a los se unirán cada vez mas mujeres, ya que tu lucha es la de todos los cazadores.
Por Andrés Rentero Ocaña

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